Wherter para Lluvia

Su nombre siempre fue grato en mis oídos en todo momento, se llama Lluvia Toescha y de costumbre asistió religiosamente como cada jueves a aquella librería nada especial del centro. El negocio está en un cuarto de esas casas de principio de siglo, con su fachada aún aletargada por el místico tiempo.

Era un lugar pequeño, columnas apiladas de diccionarios y almanaques, estrechos pasillos y libros desbordados por todos lados. Esto jamás incomodó a lluvia, que recogía siempre en un moño aquellos largos y negros cabellos, que siempre melindrosamente entorpecían su visión e impedían que se sumergiera por completo en la sección de aquel cuarto en el que más le gustaba permanecer, la esquina de las novelas y obras clásicas.

Ella es una mujer harto intempestiva, de muy pocas palabras, mirada fuerte y penetrante. Una riquilla hija de un médico que viajó con su familia al rededor del mundo; adornada – para mi buena o mala fortuna- por una belleza inigualable, cósmicos lunares, grandes camanances y ojos de belleza astral. Lleva siempre consigo vestidos largos que marcan su figura de cerros y páramos vírgenes, sombrero de ala ancha y guantes largos, de ideología liberal -como yo lo sé- a comprado más de un libro de Zola.

Hace diez años la veo entrando y saliendo de “El Barco”, nombre que eligiera hace años mi padre para el negocio familiar. Ella pareciera siempre que se encuentra buscando algo específico con apremiante afán; algo que resulta tan místico y que al parecer sé le es escurridizo en su vida.

¿Cómo sé todo esto?

Hace diez años estoy enamorado en secreto de Lluvia, mi corazón late a velocidades que el ser humano a penas y resiste, también a sufrido un calvario desde que puse los ojos en ese demonio del lunar cerca de los labios. Viéndola desde la vitrina desfilar del brazo de muchos pretendientes, agonizar mientras extendía su mano exhibiendo su anillo de casada y volar sin alas cuando se hicieron públicos sus tres continuos divorcios.

Sin embargo, la pusilanimidad me ganó la partida, todo este tiempo fue en vano. Estos pasados inviernos fueron terribles, y más aún cuando se sufre en la soledad. Jamás me atreví a confesarme con ella. Quizá un ataque súbito de sinceridad hubiera cambiado el cruel designio del padre cronos. Pero nunca lo hice, calle y sufrí todo este tiempo cual pasión del joven Isidoro, las fuerzas cósmicas no conspiraron nunca en mi favor, hasta ayer.

Era un jueves de febrero, sostenía en sus largas y hermosas manos una bella edición de conmemoración del centenario de “La dame aux camélias” cuando rompió en llanto, vio hundidas sus esperanzas y se declaró a si misma derrotada al no encontrar lo que tanto anhelaba. Aunque nunca había pasado de ser una relación fría de vendedores a clientes, me acerque y conecté, con un sutil roce de mi mano enjugando sus lágrimas que rodaban en sus rosadas mejillas, nuestras almas y la abrace sin restricciones. Hasta ese momento ambos nos llegamos a conocer sin hablarnos por tantos años, intercambiando indescifrables miradas, sabía que libro ofrecerle por cada estado de ánimo, y vaya que mi alma aprendió a leer con sólo poner atención a las vibraciones de su ser. Sabía que libro la iba hacer llorar y con cual la haría volar. Es que en algo coincidimos los dos, además de disfrutar de un buen libro, ella sólo existiría yo sería sólo feliz.

Con el correr de los días las visitas se hicieron más prolongadas, las tertulias se extendía hasta ya bien entrada la noche. Me contó de sus viajes en barco a Europa, me contó de su madre y como murió en aquella peste del cólera en China y de aquella bendita novela de Goethe que poseía en la última página la dirección exacta del sitio donde por última voluntad pidió que la enterraran su madre, este exótico ejemplar  había sido extraviado en la Oficina de Correos ya estando en San Salvador, su madre habría encargado mandárselo en su lecho de agonía.

Ella ansiaba hace años tener ese libro en su poder, por eso buscaba con ahínco en cada librería de la ciudad, donde se compraran y permutaran toda clase de libros. Es así como conoció “El Barco”, fue de esta manera como se afianzó a su propia costumbre, a un hábito, ¡el ser humano es un ser de hábitos! Repetía murmurando en su esquina predilecta y con el paso del tiempo se quedó comprando muchas obras por todos estos años en blanco y negro. Bastaron sólo dos almas en entera conexión para saber que yo siempre estuve, estoy y estaré para ella. El tiempo perdido fue en vano, ella me vio todo el tiempo y quizá, sólo quizá, incluso demostró algo que jamás note, jamás sabré eso y quizá ya pronto.

Hasta ayer pude constatar que las fuerzas del destino son poderosas, los caminos de la vida jamás son como uno los imagina. Este día entre mis papeles encontré un recibo y recordé que hace años llegó “Wherter” y papá lo vendió a un amigo zapatero de Chalchuapa. Luego de nuestra cándida y efímera conexión inesperada aquella tarde, decidí abordar el tren de la tarde para Occidente, dirección en mano, mande un anticipado correo y don Efigenio acordó darme el libro y así poder alimentar la esperanza de ayudar a encontrar el sitio donde descansa Marié, la madre de Lluvia y poder reencontrarlas, que su espíritu no continúe errante, pero no sólo eso.

Si todo marcha sobre ruedas como hasta hoy, una vez devuelto el libro, pienso exponerle mis antaños y ocultos sentimientos para con ella. Le pediré su mano…

Pdt: querido diario mañana por fin escribo sobre la página final de este grueso cuaderno, así que debo pasar al almacén de la tercera por uno nuevo, por suerte los botones de las rosas están abiertos al fin.

Tiburcio Sánchez, San Salvador, 01 de marzo, 1938.

EL ANARQUISMO EN EL SALVADOR: UN BALANCE HISTORIOGRÁFICO.

El siguiente trabajo aborda la producción académica elaborada sobre el pensamiento ácrata en El Salvador durante las primeras tres décadas del siglo XX. En el país sin duda existieron organizaciones de inspiración anarquista como es el caso de la Federal Regional de Trabajadores, fundada el 21 de septiembre de 1924 donde se puede apreciar según las fuentes existentes del periodo un rico debate entre las facciones anarcosindicalistas, marxistas, reformistas, unionistas y anarquistas, estos últimos encontraran su lugar de expresión en el Centro Sindical Libertario fundado en 1930. El objetivo es explorar las líneas temáticas, y algunos vacíos y aportes que han desarrollado las investigaciones encontradas, con el propósito de darle continuidad a la reflexión de las ideas ácratas en nuestro país.

Debido a que esta temática no ha sido un objeto de estudio de la historia en el país, se plantea una síntesis de las principales líneas de análisis que se han elaborado para Guatemala y Costa Rica, que incluyen de forma directa o indirecta el transcurso de las ideas anarquistas en el ámbito local.

A guisa de justificación por esta carencia, este inédito acercamiento plantea buscar abrir la perspectiva de análisis que giran alrededor del tema del anarquismo tomando en cuenta los estudios modernos desarrollados desde diversos ámbitos como: la filosofía política, redes intelectuales y políticas, anarco-marxismo, construcción de naciones, filología, redes transnacionales, historia, etc. Asimismo, se incluyen trabajos de otros países latinoamericanos, que permiten tener una perspectiva más amplia sobre las dimensiones de análisis que cruzan los muy variados estudios donde se menciona el anarquismo.

La mayoría de estudiosos del tema del anarquismo en la región (como movimiento político y social), dan por hecho de que es en Europa donde este tiene su primera formulación sistemática a mediados del siglo XIX. Antes de este momento, se han identificado algunas ideas-fuerzas que nutrieron la forma y contenido del anarquismo, pero que no pueden ser caracterizadas como tales. Este contexto anterior, ha sido conceptualizado por el filósofo argentino Ángel Cappelletti como prehistoria del anarquismo, en donde convergen algunas ideas y personajes radicales que asumieron una postura crítica contra la vertiente institucional de la cultura greco romana[1].

El hito clave en la historia, que expresa una crítica radical a los sistemas institucionales y religiosos de algunas partes de Europa se sitúa entre los siglos XVII y XVIII. Estos movimientos han sido analizados sistemáticamente por historiadores británicos  y latinoamericanos como Eric Hobsbawn, George Woodcock y Ángel Capelleti, de quienes se desprende conceptualizar estas revueltas como herejías gnósticas o milenarismo. Este concepto puntualiza el contenido de estas manifestaciones de descontento popular que buscaban arrebatar espacios a  la autoridad y reducir la riqueza del clero y los gobernantes y volver a un estado de convivencia social más “armonioso”[2].

Siguiendo el planteamiento de Cappelletti, es hasta mediados del siglo XIX donde se puede identificar un corpus doctrinario, con una base social y una construcción organizativa de un conjunto de sectores sociales que se auto identifican con las ideas anarquistas, que Piot Kropotkin define como:

“un principio o una teoría de la vida y de la conducta según las cuales la sociedad es concebida sin gobierno (del griego An y Arche: sin autoridad), la armonía en una sociedad así se logra no por la sumisión a la ley o por la obediencia a cualquier     autoridad, sino por los libres acuerdos concluidos entre los numerosos y variados      grupos, en base territorial o profesional, constituidos libremente para las  necesidades de la producción y el consumo; tanto como para satisfacer la infinita variedad de necesidades y aspiraciones de un ser civilizado”[3].

A partir de esta época, se puede rastrear un proceso de circulación de ideas, símbolos y prácticas, que transitan a través de diferentes continentes, por medio de personas que migran, con el fin de propagar el ideal anarquista en diferentes sectores populares e intelectuales.

Para América Central se ha documentado la presencia de militantes anarquistas franceses, españoles e italianos en países como El Salvador, Guatemala, Costa Rica y Panamá.[4] En el caso colectivo, las principales referencias están en los obreros anarquistas españoles que trabajaron en la construcción del canal de Panamá entre 1904 y 1914 y desarrollaron una importante red de militancia laboral y pedagógica en ese país,[5] para el caso de Costa Rica durante los albores del siglo XX se dio una importante migración de obreros de la zona de la Mantua en Italia, donde predominaba el anarcosindicalismo, conocidos como “tutiles” y que pronto difundieron sus ideales entre los círculos obreros[6].

Para el caso de El Salvador, se ha identificado que no será ajeno a estas oleadas y tal como lo sugiere Capelletti con respecto a que es en nuestro país donde parece haber muerto Anselme Bellagarige, un anarquista involucrado en la Revolución Francesa, que en 1850 publicaba en París L´Anarchie-journal de l´Ordr.[7] Siguiendo las huellas trazadas por el clásico historiador y militante del anarquismo mundial Max Nettlau en su escrito “La anarquía a través de los tiempos” que representa un testimonio de primera fila, del legado del pensamiento y la acción libertaria desde sus orígenes y a lo largo y ancho del tiempo y el espacio. Desde sus más antiguas manifestaciones, pasando por William Godwin; los iluminados; el anarquismo individualista en los Estados Unidos, en Inglaterra y otras partes; Proudhon y la idea proudhoniana en diversos países; la idea anarquista en Alemania, desde Max Stirner a Eugen Dühring y a Gustav Landauer; Los orígenes anarquistas en España, Italia, Rusia; Las ideas libertarias en la Internacional; la comuna de Paris y el comunalismo; el anarquismo francés desde 1895 a 1914, entre otros[8].

Nettlau en 1906 constató la existencia de un vástago de Bellagarige en el Pimental, Departamento de La Libertad. Pero no es posible afirmar si durante su estancia en tierras centroamericanas, escribió algo o difundió alguna manera sus ideas anarquistas. Éste emigró a Honduras y luego a San Salvador después de haber trabajado como maestro en el primero.[9]  En el artículo titulado “El primer pensador anarquista en El Salvador (1904)” estas ideas anarquistas se divulgan, según Ricardo Argueta, dependiendo del momento histórico. A finales del siglo XIX pudo ser a través de periódicos o revistas que tenían un público muy inapreciable; pero también se podía divulgar cuando un sujeto viajaba a otro país y ahí conocía nuevos enfoques teóricos sobre determinadas problemáticas, por ejemplo si un joven salvadoreño iba a estudiar a Europa, allá se empapaba de las teorías sociales, filosóficas, económicas en boga. Al volver a El Salvador divulgaba entre sus connacionales las nuevas ideas. Otra forma de divulgación era través de la adquisición de bibliografía por parte de las instituciones universitarias, la cual era consultada por los estudiantes en su proceso de formación[10].

Fue de una u otra forma como Enrique Córdova el “primer anarquista de El Salvador” se enteró de las teorías de Piot Kropotkin, León Tolstoi, Pablo Leroy, etc.,[11] y compartió algunos de sus postulados y decidió elaborar una propuesta con la perspectiva teórica del anarquismo (1904) para graduarse de abogado en la Universidad de El Salvador[12]. La tesis de Argueta radica en el hecho de que existieron al inicio de siglo XX, autores que aprobaron o desaprobaron, cómo categoría de investigación los postulados anarquistas para el análisis de la realidad salvadoreña.

De este trabajo se desprenden conceptos operativos básicos y esenciales, por lo cual merece especial atención; ya que aporta un apartado teórico-metodológico especializado para los tipos de corrientes dentro del anarquismo y los ricos debates suscitados entre el liberalismo y el anarquismo, tema en especial fundamental en la busqueda de los senderos trazados por el anarquismo en El Salvador.

En este periodo de conformación de identidades, según Víctor Hugo Acuña Ortega las clases populares que surgen simultáneamente en El Salvador y el resto de Centroamérica (en menor medida Nicaragua y Honduras)  oscilan entre sociedades artesanales y gremiales impulsadas por artesanos propietarios de talleres y bajo el auspicio y vigilancia de los gobiernos liberales, la metodología del autor consiste en sistematizar y analizar el papel de los sectores sub alternos en el proceso de creación de identidades nacionales a partir de los escritos académicos de la región, partiendo de la transición clásica del mutualismo a los sindicatos tan multireproducida y citada que a jerarquizado las líneas investigativas en los investigaciones encontradas por el autor[13].

El movimiento obrero fue uno de los sectores privilegiados por los anarquistas para desarrollar sus ideas políticas. La corriente predominante a principios del siglo XX en la mayoría de los países de Latinoamérica y Europa fue el anarcosindicalismo. Este unía las ideas del sindicalismo revolucionario desarrollado en Francia con la estructura federalista propuesta por Proudhon en el siglo XIX.  El objetivo de esta corriente era establecer el sindicato como núcleo de base de las reivindicaciones materiales del proletariado y servir como escuela de formación para  que la clase trabajadora tomara la rienda de los medios de producción una vez desarrollada la revolución social[14].

El desarrollo de esta corriente se dio a través de procesos de disputa con otras formas ideológicas como el liberalismo, el reformismo y el marxismo. Para el caso de América Central, esto ha sido poco estudiado, principalmente por la escasez de fuentes, la rigidez teórico-metodológica y el ocultamiento explícito de algunos historiadores de la presencia anarquista en la región.

El historiador guatemalteco Arturo Taracena es el que más ha contribuido con pistas para seguir el itinerario del anarquismo en el movimiento obrero en la región. Traduce el manuscrito del historiador anarquista austriaco Max Nettlau, sobre la presencia anarquista en Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Nicaragua. Este texto es básico para cualquier investigación para ubicar a las organizaciones y sus publicaciones entre 1906 y 1932. Las fuentes están constituidas por periódicos, correspondencia y fuentes orales. Sobre estas resaltan las referencias en publicaciones como: ¡Tierra y Libertad!, La Revista Blanca, Continental Obrera y La Protesta[15]. Sobre el balance que hace Nettlau, menciona que es El Salvador y Costa Rica donde se ubican las primeras publicaciones anarquistas con la revistas Ritos (1908) y Renovación (1911)[16]; y que para la década de 1920 ya existen organizaciones con influencia anarcosindicalista en Guatemala y El Salvador.

Para la década de 1920, coinciden de forma más explícita diferentes corrientes ideológicas dentro del movimiento obrero centroamericano, a través de la experiencia de la Confederación Obrera de Centroamérica (COCA)[17].  Siguiendo a Taracena, la presencia anarquista más importante dentro de la COCA, se dio a través de la Federación Regional de Trabajadores de El Salvador (FRTS), mejor conocida como “La Federal” que se alejaba- según él- de la influencia reformista, mutualista y liberal de las demás federaciones, insistiendo en no participar en las elecciones y mantenerse al margen de la colaboración con el Estado[18].

Para el caso de Guatemala, la presencia anarquista se agrupó en el “Comité Pro Acción Sindical”, fundado en 1928. En El Salvador, los anarquistas se reagrupan en el “Centro Sindical Libertario” en 1930, luego de salir de la Federación Regional de Trabajadores. En el mismo periodo en estos dos países se fundaron sus respectivos partidos comunistas[19]. En Panamá, se fundó el Sindicato General de Trabajadores en 1924, con la influencia de los anarquistas españoles José María y Martín Blázquez de Pedro que llegaron al país y dieron continuidad a la militancia que sus camaradas habían desarrollado anteriormente durante la construcción del canal entre 1904 y 1914.

Los señalamientos de Taracena y la lectura de la actividad anarquista en la región, permite elaborar la hipótesis de que estas ideas tenían mayor tradición histórica en Costa Rica que en los demás países, a excepción de Panamá que ya tenía una actividad ligada a los obreros españoles en el Canal. Esto se comprueba por la labor conjunta desarrollada entre el Centro de Estudios Sociales Germinal, la Confederación General de Trabajadores (CGT) y la revista Renovación.

En estos tres espacios coincidían obreros, artesanos e intelectuales en donde se discutían abiertamente las ideas anarquistas. Este proceso tuvo su mayor apogeo entre 1909 y 1923, año en que la CGT se disolvió para formar el Partido Reformista. Los sectores que no concordaron con esta situación formaron la Federación Obrera Costarricense (FOCR) que, según el historiador antes citado, es el espacio que mantuvo las ideas anarquistas hasta la formación en 1928 del “Comité Pro Acción Sindical” adherido a la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), de carácter anarquista a la que también estaba unida la F.R.T.S desde 1924.

El trabajo de Taracena titulado “Presencia anarquista en Guatemala entre 1920 y 1932” aborda líneas temáticas que son la base angular de los actuales investigadores del anarquismo en la región, constituyendo un material de referencia casi que obligado, porque  permite sentar las bases para la construcción de la historia del anarquismo local a través del ejercicio comparativo de las coyunturas entre ambos países, entre estas tenemos : historia política de los siglos XIX y XX en las temáticas de región, Estado-nación, ciudadanía, memoria e historia,  relaciones interétnicas y movimientos sociales. Siendo esta ultima rama de donde se desprende la justificación del tema ya que existe un vacío histórico de Guatemala entre 1885 y 1944 y este marca su afán de investigar las corrientes socializantes, en este caso aplicado en concreto al anarquismo, durante la dictadura de Manuel Estrada Cabrera (1898-1920)[20].

El objetivo del artículo es tratar de precisar e incorporar nuevos elementos para el estudio de ideologías socializantes entre 1920 y 1932, para lo cual basó sus preguntas de investigación e hipótesis, en que Guatemala, indudablemente como en otros países latinoamericanos donde existieron grupos o asociaciones de inspiración anarquista desde finales del siglo XIX, contó con similares actividades en el seno de los movimientos sociales de la época, máxime su posición de cercanía con México donde estas proliferaron[21].

El trabajo está estructurado basándose en el marco judicial a partir de la ley de extradición de actividades anarquistas firmada por 16 países en 1902 (El Salvador se suscribió al tratado)[22]. A partir de esa fecha el trabajo se irá articulando en las cartas, congresos y directrices que giran en torno los programas emprendidos por el movimiento obrero internacional. De esta forma se crea un espacio para la mayor comprensión del rol que jugaron los obreros centroamericanos en las diferentes luchas que se dieron por la supremacía de la dirección ideológica de los trabajadores a nivel local, regional y mundial.

Sin duda uno de los aportes más importantes para nuestra investigación es el papel organizativo del argentino Julio Díaz, que da cuenta de la importancia de la FORA (Federal Obrera Regional Argentina) en el movimiento anarquista mundial, específicamente en su vinculación a la Asociación Internacional del Trabajo con sede en Moscú que mantenía una política de rechazo ante la III Internacional, está a la vez proponía un distanciamiento con la Industrials Worker of the World (colectivismo norteamericano) y sus planes organizativos en Centroamérica[23]. De aquí se desprende la mayoría de contactos que el anarquista argentino hizo en tierras centroamericanas, siendo oportuno una carta fechada en México con fecha 12 de agosto de 1925, en la cual comunicó al secretario de la AIT, Diego Abad de Santillán, acerca de los obreros interesados con en estos contactos en El Salvador a través de la figura de Virgilio Alvarado Chacón (hondureño, delegado plenipoteciario de la F.R.T.S en San Salvador)[24].

Las fuentes utilizadas por el autor son poco heterogéneas y muchas veces privilegiadas. Entre ellas hay fuentes secundarias, correspondencia de La Internationale Presse-Korrespondenz, periódicos, informes oficiales de los congresos de la AIT, cartas de correspondencia personal entre los anarquistas latinoamericanos y Diego abad de Santillán, artículos de revista y publicaciones de la época.

Entre las limitaciones que el autor encontró podemos señalar la ausencia de toda forma de expresión pública de ideologías socializantes durante los periodos de 1989 a 1932, ya que esto dificulta la precisión de los antecedentes del anarquismo guatemalteco.

Para el caso de El Salvador el tema de los trabajadores es tocado tangencialmente desde las décadas de 1960 y 1970 por los intelectuales marxistas, los cuales no tuvieron una especialización histórica ni mucho menos repararon en el tema de las fuentes primarias. Entre estos tenemos la tesis de Arístides Larín “Los sindicatos en El Salvador”, una breve descripción de la clásica transición del mutualismo al sindicalismo antes señalada. Es de valorar el acceso que tuvo este autor a dirigentes de la época de los cuales recoge testimonios además de ofrecer una muy buena cronología de los congresos obreros de la Federal desde 1924[25].

Por otra parte de Formación y lucha del proletariado industrial salvadoreño de Rafael Menjivar Larín, nos ofrece un material rico en conceptos dialecticos donde por primera vez se habla del “carácter utópico” (designación de carácter peyorativo por parte de los marxistas) de las posturas anarquistas en la Unión de Obreros Socialistas (UOS) y la Confederación de Obreros de El Salvador (COES) en miras de los congresos obreros de 1911 y 1918 respectivamente[26].

De capital importancia resulta el trabajo de Roque Dalton Miguel Mármol: Los sucesos de 1932, ya que nos ofrece como fuente las memorias del militante comunista, este nos permite tener un panorama amplio de la sociedad salvadoreña de las primeras tres décadas del siglo del siglo XX[27]. Según López Bernal, lejos de presentar a las masas populares como fácilmente dominadas y manipulables, Dalton (y Mármol) llevan el problema a otro extremo; tratan de darle a las masas una tradición política militante y revolucionaria que va más allá de lo que evidencian la realidad histórico salvadoreña. Sin embargo, esta obra tiene un gran valor histórico, pues registra el proceso de organización, politización y radicalización de los obreros y campesinos en la segunda y tercera década del siglo XX[28].

 Este testimonio ha sido de referencia obligatoria en los estudios modernos de anarquismo por parte de todos los académicos centroamericanos, ya que muchas veces la ambigüedad, los silencios y omisiones de Mármol nos muestran la transición ideológica del anarcosindicalismo hacia el marxismo por parte de este en el proceso organizativo dentro de la F.R.T.S[29].

El único trabajo especializado en historia de la época que se diferencia de los demás nos lo ofrece Everett Alan Wilson en The crisis of national integration in El Salvador, 1919-1935, en este existe un nuevo replanteamiento del tema en el cual se estudia los movimientos de artesanos y obreros como proceso de movilización de las clases medias y no como antecedente inmediato a la coyuntura política de la época tal cual lo plantean los demás autores marxistas, la rigurosidad en la sistematización de fuentes asumiendo enfoques y teorías novedosas constituye su principal aportación al tema[30].

Las décadas de 1980 y 1990 van a marcar un resurgimiento de los estudios históricos sobre el país tanto de investigadores nacionales e internacionales, estos han abordado la temática de los trabajadores y anarquistas de manera más holística con nuevas fuentes y nuevas cajas de herramientas entre las que tenemos: movilizaciones, vida cotidiana, sociabilidad y los imaginarios de estos grupos, ganando estos mismos nuevas dimensiones y espacios. Aunque los temas no se han configurado como trama principal, han ocupado espacios en capítulos y temas secundarios.

Se tiene entre estas producciones el trabajo de Patricia Alvarenga Cultura y ética de la violencia en El Salvador, 1880-1932, en el cual a través del estudio de las dinámicas del Estado y los grupos sub alternos explica el papel de la violencia en la construcción de los códigos morales que rigen la ética del poder, una ética que surgió en el país a partir de la revolución liberal del 1885 y que moldeó la renovación de las relaciones de poder lo mismo que las relaciones que organizaron la propiedad y las relaciones laborales, en donde se generaron los marcos axiológicos para la nueva sociedad cafetalera que siempre se enfrentó a la resistencia campesina en un conflicto sin solución. Las fuentes presentadas en este trabajo han representado una guía de análisis y comparación, en cuanto que aporta una diferenciación clara entre marxistas y anarquistas en la F.R.T.S[31].

¿Qué diferencias existían entre el liberalismo y anarquismo en El Salvador? En este punto, es de capital importancia poner los ojos en este período, específicamente en la obra Tradiciones Inventadas y Discursos Nacionalistas: El Imaginario Nacional De La Época Liberal En El Salvador, 1876-1932, en ella López Bernal aborda el tema de identidades nacionales desde las perspectiva moderna de contruccion de naciones planteado en 1990 por el pionero Steven Palmer de cuya tesis se desprende la relacion entre el liberalismo y el nacionalismo como base popular al proyecto hegemonico y agregados culturales propuesto por los ideologos liberales y marxistas en su interpretación de proceso civilizatorio[32].

Además de su propuesta teoríca y su rigurosidad y reintrepretación de las escasas fuentes, el autor propone que es con la década de 1920 que las luchas y radicalización en las relaciones urbano-rurales de los trabajadores evidencian el deteriorado estado de desigualdad económica y social que arrastró el cultivo del café y las élites intransigentes lo que conllevó a una polarización política[33]. De aquí se desprende que existió una élite intelectual liberal con una idea de progreso a la cual se opuso y jugó un papel antagónico la super crítica de la “nueva intelectualidad” obrera y artesana.

En las producciones de actualidad, valiendonos de la interdisciplinaridad que impera en los estudios históricos en boga y para poder dimensionar este visión de nueva intelectualidad es necesario detenernos a meditar en la obra de Marta Elena Casaús Arzú y Teresa García Giraldez: Redes intelectuales centroamericanas: un siglo de imaginario nacionales 1820-1920, este esfuerzo está dirigido a recuperar las corrientes sub alternas que influyeron notablemente en la formación del espiritualismo nacionalista y en el socialismo espiritual, en donde este sector social es re elaborado a partir de la visión de los cambios operantes entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX a partir de la ilustración.

Este punto de partida se puede identificar especificamente en Europa a partir a partir del affaire Dreyfus y el “yo acuso”  o manifiesto de Emile Zola de donde parte una nueva visión de los mismos ante la sociedad. Los intelectuales europeos y latinoamericanos compartieron una serie de afinidades y rasgos comunes que las autoras operativizan, ejemplo de ello representan las redes tejidas y discursos en sus espacios de influencia donde pretendian llegar a la “humanidad” a través de manifiestos internacionalistas, ligas unionistas, apristas, marxistas, anarquistas, etc., en donde existia de trasfondo una visión regeneradora y cosmopolita que nutrió estos “segmentos de red”[34].

Por otra parte, siguiendo con el tema del anarquismo, los autores que se mencionaran a continuación partieron de las siguientes preguntas de investigación ¿Qué es el anarquismo? ¿Dondé y cómo surge? ¿Cómo llega a Centroamérica y a sus respectivos países? ¿Quiénes son sus exponentes? ¿Cuáles son sus espacios prioritarios de expresión? Y ¿Cuál es proyecto político y cultural? Tenemos un trabajo harto ingenioso para abordar metodologicamente y de manera sistematica el tema que nos atañe. Este es el caso de José Julían Llaguna Thomas La semilla que germina: Anarquismo, cultura política y nueva intelectualidad en Costa Rica (1900-1914),  desde la perspectiva de la ciencia política como herramienta teórica analiza el pensamiento político de los debates entre anarquistas y el estado, sociedad, representación política y soberanía popular[35].

Una de las limitantes que cruzan entre la experiencia investigativa y comparativa de Costa Rica con El Salvador es el caso de las fuentes, LLaguno Thomas en su primer corpus de análisis identifica entre sus fuentes la producción literaria de autores de anarquistas locales y extranjeros, publicaciones de períodicos, revistas y colecciones científicas. Enfrentadonos a una barrera muy díficil de superar, para el caso nacional se cuenta unicamente con información fragmentaria, aislada a veces y velada y abierta la mayor parte, en los editoriales obreros de los unicos períodicos de la época. Pero de este trabajo se desprende que hacer con estas fuentes luego de analizado su contenido. Abstencionismo doctrinario, anticlericalismo y desarrollo político-cultural son líneas temáticas para poder hacer un balance de la cultura política anarquista en El Salvador. Esto nos permitira a su vez identificar regularidades y discontinuidades del proceso a lo largo de los discursos producidos desde los personajes en estudio y la Federal y El Centro Sindical Libertario.

Por último cabe mencionar otro estudio de capital importancia para el tema en el que cabalgamos como lo es la tesis abordada desde la científidad histórica más contemporánea por parte de Lucas Omar Monteflores: “El anarquismo en Guatemala. El anarquismo en la ciudad de Guatemala 1920-1932”. A la vez, también considerar firmemente que se basa historiográficamente en el pensamiento Anarco-marxista, acuñado por el Doctor Julio Castellanos Cambranes,[36] y el cual es considerado por él, el pensamiento más adecuado para intentar reinterpretar la historia de Guatemala. Este pensamiento no es más que “una forma de ver el mundo (y la historia) diferente, en donde no existe la autoridad y el sometimiento ideológico y académico.” Exponer una historia libre, sin ataduras y sin compromisos más que con la misma ciencia.

“No se trata de la invención de una nueva corriente histórica, una                                         “historiografía anarcomarxista”, pero sí una manera de escribir y darle vida a la Historia, escribiendo claro y pelado, con constantes golpes contundentes al enemigo de clase al servicio de intereses espurios, desmintiendo datos con el propósito de falsear la historia, criticando análisis dogmáticos, ridiculizando mitificaciones de carácter histórico, etc. No existe cátedra alguna donde se enseñe tal corriente historiográfica, ni se conoce historiador alguno iniciado en los que presenta la eventual ventaja de presentar (no crear) algo distinto en el campo del pensamiento historiográfico de nuestra aldea nacional. Creo que el anarcomarxismo tiene la posibilidad de creación histórica, que es en sí la capacidad de pensar autónoma y libre, sin dialécticas aniquilantes y sin frases anquilosadas”[37].

Este trabajo nos transporta a la imperiosa necesidad de profundizar en el díalogo permanente entre pasado y presente para legitimar la visíon del anarquismo en la actualidad a través de las sub culturas musicales de la musica  punk y anarco-punk, los movimientos Skinheads, los sindicatos libertarios y los núcleos ácratas que invaden los circulos intelectuales, obreros y juveniles en nuestras sociedades, tratando de identificar si los militantes en la actualidad son un remanente de las corrientes acratas diluidas a través del tiempo o si son influencia foránea de el resurgimiento global de estos movimientos neo anarquistas de corte mundial que buscan nuevas formas de vida libertaria anti capitalista.

Corriendo con la misma suerte que el caso costarricense en la busqueda de fuentes, lo poco encontrado ha sido exhaustivamente interpretado, con su respectivo proceso hermenéutico, cuestión que a nuestro juicio, no lograron hacer quienes han escrito las pocas líneas sobre el anarquismo -exceptuando el caso ya citado del Doctor Taracena-.

El trabajo titulado “Breve bosquejo histórico del anarquimo en El Salvador” de Wilfredo Ortíz es el único en su tipo en el caso local, pero esta articulado siguiendo la cronología de los estadios y procesos de las luchas anarquistas durante el siglo XX, la primer limitante de este trabajo radica en que obtiene sus supuestos en base de fuentes secundarias y no se encuentra por ningún lado las fuentes primarias que permiten sentar bases para profundizar en el tema. Además el autor no pertenece a la escuela de ciencias sociales y aborda la temática desde el empirismo y el fetiche de buscar la verdad absoluta en los procesos históricos[38]. Estos vacíos no se observan en las investigaciones que han hecho los escritores anteriormente citados, el trabajo de Ortíz no ha manejado la objetividad histórica necesaria, para hacer mención del caso, como cuando escritores de vertientes socialistas o comunistas han escrito sobre el movimiento obrero; por diferencias doctrinales que han arrastrado por años entre comunistas y anarquistas, los escritores comunistas han obviado o tergiversado la historia del movimiento obrero, y como parte de este, el anarquismo.

Pero el grado de desconocimiento acerca del anarquismo en El Salvador, Honduras, Guatemala y Costa Rica es tal que no solo investigadores sociales de este país o de la región lo ignoran, sino hasta los mismos anarquistas de Latinoamérica y de Europa muestran un vacío referente al país. Tal es el caso del sitio electrónico de la Federación Obrera Regional Argentina/Asociación Internacional de los Trabajadores FORA-AIT,[39] quienes tienen un apartado sobre la historia del anarquismo en Latinoamérica y estos brindan datos totalmente fuera de lugar, en tiempo y espacio. Hasta el mismo historiador de anarquismo mundial, Max Nettlau en sus investigaciones sobre Centroamérica proporciona pequeños espacios y brinda datos erróneos sobre su existencia.

De esta forma forma quedan sentadas las bases, metodologías, las distintas experiencias y problemáticas, las limitantes y las potencialidades para los intelectuales que dedicamos horas de esfuerzo al tema del anarquismo y que contemplamos absortos dentro de la teoría y metodología con la que se va a investigar, pero también se persigue acumular el conocimiento necesario sobre esta ideología, en la cual como máximo objetivo se tiene el establecimiento de una sociedad de iguales en una sociedad de opresores y oprimidos.

Las principales hipótesis que se desprenden: los anarquistas y anarcosindicalistas construyeron el andamiaje clandestino para la hegemonización del discurso radical en el occidente de El Salvador por medio de un plan clandestino de sindicalización y educación campesina el cual seria inacabado y “erradicado” por los militantes comunistas en 1930, esto contribuiría a explicar las causas de por que el comunismo ganó rápidamente adeptos entre los indígenas, campesinos y demás sectores sub alternos, por lo que proponemos de que por si solos, los comunistas no pudieron atraer gente a su causa sino más bien se “montaron” en un proyecto que ya venia cabalgando desde principio de la década de 1920 por parte de los anarquistas y anarcosindicalistas.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

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CITAS

[1] Ángel Capelleti, Prehistoria del anarquismo  (Madrid: Quemaira, 1983).

[2] Eric Hobsbawn, Rebeldes primitivos  (Barcelona: Ariel, 1974). ;George Woodcock, Anarchism : A History Of Libertarian Ideas And Movements (United States: The World Publishing Company 1979), http://rebelslibrary.org/files/woodcock_anarchism.pdf.; Ángel Capelleti, La ideología anarquista, (Móstoles, Madrid: Madre Tierra, 1991), https://alezgz.files.wordpress.com/2012/03/cappelletti20c1ngel20j-20-20la20ideologeda20anarquista.pdf.

[3] José Mourelo, “El anarquismo” (Universidad de Costa Rica, 1970). 19-20.

[4] Wilfredo Ortíz, “Breve bosquejo histórico del anarquismo “, (2013), http://www.anarkismo.net/article/13941.;Omar Lucas Monteflores, “El anarquismo en Guatemala: el anarco sindicalismo en la ciudad de Guatemala (1920-1932)” (Universidad de San Carlos de Guatemala, 2011).;José Julían LLaguno Thomas, La semilla que germina: Anarquismo, cultura política y nueva intelectualidad en Costa Rica (1900-1914)  (San José: Acracia Editores, 2012).

[5] Julie Greene, “Spaniards on the Silver Roll: Labor Troubles and Liminality in the Panama Canal Zone, 1904–1914,” International Labor and Working-Class History 2004.

[6] Thomas, La semilla que germina: Anarquismo, cultura política y nueva intelectualidad en Costa Rica (1900-1914). 24.

[7] Ángel Capelleti, El Anarquismo en América Latina, (Biblioteca de Ayacucho, 1990), http://www.bibliotecaayacucho.com/fba/index.php?id=97&b…s=157.

[8] Max Nettlau, La anarquía a través de los tiempos, (México: Editorial Vértice, 1970), http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/historia/ana….html.

[9] Ibid., Cap. 6.

[10] Ricardo Argueta, “El primer pensador anarquista en El Salvador (1904),”  Análisis sociológico boletín(2014).

[11] Ibid., 14.

[12] Ibid., 3.

[13] Víctor Hugo Acuña ortega, “Clases subalternas y movimientos sociales en Centroamérica (1870-1930) ” in Historia General de Centroamérica, ed. Edelberto Torres Rivas (Madrid: Flacso, 1993).

[14] Carles Launed, El anarcosindicalismo en el siglo XX, (Barcelona: Colección de formación e interpretación libertaria, 1978), http://www.uniliber.com/ficha/el-anarcosindicalismo-en-el-siglo-xx-launed-carles_1399319/.

[15] Arturo Taracena Arriola, “El manuscrito de Max Nettlau sobre el anarquismo en Centroamérica (1906-1932),” Política y Sociedad 2009.

[16] Nettlau, La anarquía a través de los tiempos.

[17] Arturo Taracena Arriola, “La confederación obrera de Centro America 1921-1928,” Anuario de Estudios Centroamericanos 10 1984.

[18] Ibid.,83.

[19] Ortíz, “Breve bosquejo histórico del anarquismo “.

[20] Arriola, “Presencia Anarquista en Guatemala entre 1920-1932.” 1.

[21] Ibíd.

[22] Ibíd., 3.

[23] Ibíd., 4-5.

[24] Ibíd.

[25] Salazar, “Los sindicatos obreros.”

[26] Rafael Menjivar, Formación y lucha del proletariado industrial salvadoreño  (San José: Educa, 1982).

[27] Dalton, Miguel Mármol: Los sucesos de 1932 en El Salvador.

[28] Carlos Gregorio López Bernal, Tradiciones inventadas y discursos nacionalistas: el imaginario nacional de la época liberal en El Salvador, 1876-1932  (San Salvador: Editorial e Imprenta Universitaria, 2007). 28.

[29] Entrevista personal con el Doctor Ricardo Argueta. Compartimos esta posición del militante luego de platicas donde se ha reflexionado del carácter y del bagaje ideológico que este va adquiriendo luego de que su maestro Gumersindo Ramírez (para entonces anarcosindicalista) patrocinara sus clases en la Universidad Popular “Joaquín Rodezno,” de donde se deriva que este fue iniciado en las tareas organizativas y programas propios de la sociología rudimentaria y el sindicalismo revolucionario con base en la formación pedagógica y libertaria de los obreros que representaba este centro.

[30] Alan Everett Wilson, “The crisis of national integration in El Salvador, 1919-1935” (Tesis doctoral, Stanford University, 1970).

[31] Alvarenga, Cultura y ética de la violencia en El Salvador, 1880-1932.

[32] López Bernal, Tradiciones inventadas. 28-28.

[33] Ibid., 32.

[34] Giraldez, Las redes intelectuales centroaméricanas.

[35] Thomas, La semilla que germina: Anarquismo, cultura política y nueva intelectualidad en Costa Rica (1900-1914).

[36] Licenciado  y doctor de la Historia de la Karl-Marx-Universitaet, Leipzig, antigua República Democrática Alemana, correo electrónico con el autor del 29 de septiembre al 3 de octubre del 2009.

[37] Monteflores, “El anarquismo en Guatemala: el anarco sindicalismo en la ciudad de Guatemala (1920-1932).” 8-11.

[38] Ortíz, “Breve bosquejo histórico del anarquismo “.

[39] http://fora-ait.com.ar/ait/index.php?text=historiaEnAmerica Consultado el: 01/08/15

EL FIN DE LA HISTORIA: DE HEGEL A FRANCIS FUKUYAMA

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Con los sucesos geopolítico-económicos acontecidos durante el final de lo que se conoce como “modernidad” y la subsecuente entrada en crisis de los paradigmas hegemónicos propios de nuestra era informática y digital, la tesis del politólogo norteamericano Francis Fukuyama El fin de la historia se esgrime como  teoría  de la narración histórica.

No se trata de un “descubrimiento científico” en toda la extensión de la palabra. Ya que esta valoración de la historia tiene su primera formulación sistemática con Georg Wilhelm Friedrich Hegel, filosofo idealista alemán nacido en Stuttgart. Este conquistó el último gran sistema del pensamiento occidental, en el cual pretendía explicar nada más y nada menos: todo lo pensable. Afirmó que lo finito pertenece a lo infinito, y que este se expresa en aquello. De manera que el absoluto está en la humanidad –la cual se encuentra en constante devenir en sus diferentes expresiones tales como la ideología, conciencia, sistema de valores, cultura y religión- a través de esto expuso su método dialéctico, que era según él la estructura misma de lo real. Entendió que su propia filosofía contenía como antecedente a todas las anteriores. A partir de aquí, nadie pudo no tomarlo en cuenta, impregnó a grandes filósofos materialistas como Carlos Marx de quien hereda los conceptos de la historia como proceso dialectico.

Fue el primer filósofo que dialogó en el lenguaje de las ciencias sociales modernas, ya que, para él, el hombre era producto de sus circunstancias sociales e históricas concretas. En 1806 como fruto de su primera obra publicada La Fenomenología del Espíritu (que es el preámbulo de su pensamiento filosófico) pretendía montar dentro de una estructura mental la evolución del conocimiento y todo lo que los seres humanos podemos llegar a conocer de un modo completo y determinado. Ese mismo año Hegel propone el fin de la historia, fecha en la que la monarquía prusiana era derrotada en la batalla de Jena. Con esto él vio la transición de estados autoritarios, jerárquicos, etc., que se abrían a la universalización de los ideales franceses que tenían su asidero en la Revolución Francesa.

El concepto de estado moderno “democrático” y el devenir del liberalismo económico lo llevaron a concebir la idea de que no solo lo económico o político determina los grupos sociales. Francis Fukuyama por su parte escribió su libro en 1992, en este va a reinterpretar esta visión de totalidad evolutiva de ideologías enmarcadas en el materialismo dialectico del sistema hegeliano. La descomposición de la visión lineal de la historia, remanente de Hegel, al sistema de saberes va a dar como fruto el posicionamiento –desde afuera-  de la misma por parte de Fukuyama.

La caída de los modelos ideológicos explicativos que encaraban una actitud de férrea defensa ante el capitalismo, como el socialismo y el comunismo (de tradición marxista-leninista) en Asia con Mao Tse-Tung,  y la U.R.S.S demostraron más bien ser “capitalismos de estado”. Las subsecuentes guerras mundiales, el fracaso de una Rusia eminentemente rural y empobrecida arrojarían un clima más funesto para estas ideologías que pronto perdían interés de un sector que simplemente le comenzó a dar la espalda y se empezó a acomodar dentro de la mercantilización de los seres humanos y sus ideas en el sistema de valores impuestos por el capitalismo, mismo sistema que se encarga de homogenizar y  globalizar los doctrinas en todas las esferas de la vida.

En el proceso mediático de difusión de la tesis de Fukuyama se intenta establecer una hegemonía de discurso en la que convergen casi por mandato la triple economía, la democracia parlamentaria y los avances técnicos-científicos. Esto conlleva a una atomización inequívoca de los tipos de discursos que no tienen que ser verídicos ni ficticios, si no en este caso aceptables o no aceptables. El análisis del discurso en la actualidad consiste en el carácter embrionario, o dicho en términos de la monadología leibznisiana,  que cada parte en su unidad está constituida por una totalidad de monadas que interactúan entre sí para describir un proceso.

La historia misma es un proceso necesario para legitimar el nuevo orden mundial, pero lo fue antaño de diferentes formas para justificar los antiguos regímenes. Pero esta historia obedece a un limitado corpus metodológico y en su análisis como pasado que ya no existe, la imaginativa y la argucia de los historiadores que la elevan al campo de un constructo social que se transforma dependiendo del tiempo en que se escriben los argumentos. Resultando de esta forma una complicidad inequívoca entre la mentira que le da sentido al relato –porque son sucesos que nunca más se repetirán y que quedaron relegados en el pasado- y los documentos heurísticos y heterodoxos, componentes activos de la historia relato.

Dicho de otra forma, la comedia se alzó en la antigüedad en contra del olvido, en ese juego, el interlocutor intenta vendernos un producto inexistente en el cual se tendrá de antemano que lo debemos de asentir como una aceptación tacita de una mentira que se vuelve verdad en cuanto llena nuestras expectativas de la realidad que nos atañe. Esto es la crítica que se desprende de las tesis de Fukuyama, que como él mismo aceptó nunca leyó a Hegel, pero fue esencial para el devenir de la crisis de los paradigmas, crisis que aún continua vigente en las Ciencias Sociales en El Salvador. El método dialectico en el minúsculo intento vertido en El fin de la historia demuestra la incapacidad de los sistemas, por su naturaleza de tesis y antítesis, de ser estática y que por el contrario demuestra que los discursos literarios, históricos, filosóficos, poéticos, revolucionarios, etc., obedecerán a los intereses inmediatos de las generaciones que los pongan en su acción en el devenir de los sucesos.

LA TRADICIÓN FUTBOLÍSTICA EN LOS PLANES DE RENDEROS: EL CLUB DEPORTIVO BALBOA 1946-2016.

Marcela Carbajal

José Alemán

El siguiente artículo trata de reconstruir, a través de la metodología de la historia oral, la historia del fútbol en la comunidad de los Planes de Renderos, cantón del municipio de Panchimalco, departamento de San Salvador. Este fue construido a partir de entrevistas con ex jugadores y jugadores activos a través del ejercicio de la memoria, esto nos permite conocer la dinámica de localidad en el contexto del fútbol federado a nivel nacional.

Las preguntas iniciales de esta investigación fueron: ¿Cómo fue el origen del Club Deportivo Balboa y quienes lo conformaron?, ¿Cómo se financiaba económicamente dicha entidad deportiva?, ¿Cómo se desarrolló la tradición futbolística en los Planes de Renderos?, ¿Cómo se vincula el Club a las redes familiares?, ¿Cuáles fueron los conflictos que afrontó el Club cuando se desorganizó?, ¿Cuáles han sido los aportes del CD Balboa a nivel local y al futbol nacional?

Para responder a dichas preguntas nos planteamos dos periodos: el primero trata de sintetizar la historia del fútbol en el país desde sus orígenes y la experiencia del club desde su fundación hasta su salida de la escena futbolística (1946-1993). La segunda parte al re aparecimiento del club dentro del fútbol federado en la actualidad (1993-2016). La metodología a utilizar nos la proporcionó la historia oral: la entrevista.

Palabras Claves: Fútbol Comunitario- Memoria- Planes de Renderos.

ORÍGENES DEL FÚTBOL EN EL SALVADOR

En el contexto del fútbol, se ha mostrado con toda claridad que este deporte es uno de los grandes temas de nuestros tiempos. El Fútbol es desde hace mucho no solamente una habilidad corporal y entretenimiento: el Fútbol es un enorme factor económico, que marca el modo de vida y desde sus comienzos hasta nuestros días ha tenido relevancia política[1]. Ante los ojos de muchos aficionados es la última pasión verdadera. En la época a estudiar, el deporte constituyó un producto de consumo, el fútbol seguramente es uno de los más eficaces mecanismos de movilización social dentro de dicho periodo, y porque no decirlo, dicho fenómeno permanece hasta la actualidad. Hacía finales del siglo XIX y principios del siglo XX -hasta la instauración del Estado moderno- fue necesario construir una red compleja de control de los sectores sociales subalternos[2]. Debido a esto, va a surgir un interés estatal, legitimador del sistema de dominación. De la misma manera, el grupo dirigente, debió articular los intereses del pueblo junto con los suyos.

El deporte va a ser ubicado en El Salvador principalmente en un contexto de diversiones. Por su práctica exclusiva, el fútbol en su origen, va a crear una división marcada solo para las élites. El origen del deporte moderno en el país, debe atribuirse a la élite de la capital y de Santa Ana, principales centros cafetaleros. Pero en este mismo contexto, el deporte se popularizó a la vez que se extendió, y más adelante empezó a atraer a personas de todas clases sociales, lo que ayudó a la masificación del deporte y la conformación de muchos equipos a nivel departamental, local y de barrios.

Por tanto, el Estado va a asumir el control de la actividad deportiva, por la misma necesidad de salvaguardar el orden público; a lo que va a abonarse el deseo higiénico de mejorar la condición física de la población junto a la afirmación del prestigio de los estados. Lo que convirtió a los equipos en delegaciones nacionales, que representan de forma directa el honor y prestigio nacional; así mismo, el deporte es un instrumento para alcanzar el prestigio internacional[3]. Para esa época el fútbol tuvo una gran receptibilidad en los sectores subalternos.

Por otra parte, según el historiador Dr. Alejandro Gómez Vides,  afirma que en la cancha Campo Marte es donde se celebró por primera vez un juego oficial. Ese primer partido se efectuó un 26 de julio de 1899, entre unas selecciones de Santa Ana y San Salvador. Ambos equipos se presentaron con varios jugadores extranjeros de origen inglés, de quienes se dice introdujeron el fútbol en El Salvador.

El equipo local que ganó el juego 2-0 alineó con Ángel Álvarez en la portería, Levonky y Roscoe en la defensa; Tomas Trujillo, Manuel Trujillo y Pedro Geofroy como volantes; Octavio Molina, M.A. Pacas, Carlos Álvarez, H. Butter y Juan Sifontes en la delantera. La selección de San Salvador presentó a Federico Yúdice en la portería, Federico Sawyer y Otilio Ungo en la defensa; Leo Imberton, Ricardo Sagrera y Alejandro Salazar en el medio campo; Manuel Fiallos, A. Angulo, H. Downiw, F. Drew y Pilkinton delanteros. Sin tener un desarrollo futbolístico tan avanzado como el de otros países, El Salvador inició con paso vacilante el aprendizaje del fútbol.

En 1921 surgieron nuevas y buenas figuras, tales como Pablo Huezo y Carlos Escobar. La historia del fútbol salvadoreño a nivel de selecciones nacionales, se remonta desde el año 1921, cuando El Salvador fue invitado por Guatemala para celebrar el centenario de la Independencia de Centroamérica.

En ese entonces, participaron Guatemala, Honduras, Costa Rica y El Salvador. Se jugó a eliminatoria simple a un solo juego. El Salvador fue eliminado por Costa Rica al ser derrotado 3-0.

En 1930, los salvadoreños se alistaron para participar en su primera competencia de importancia: los II Juegos Olímpicos Centroamericanos y del Caribe, que se celebraron en la Habana, Cuba. Pensando en realizar un buen papel, El Salvador contrató como técnico al norteamericano Marck Scott Thompson, quien aparece registrado como el primer entrenador de una selección. El Salvador debutó derrotando a Guatemala 8-2, pero en los siguientes encuentros los perdió contra Costa Rica 9-2. En la fase semifinal volvió a caer contra los ticos 5-0, luego cayó frente a Honduras 4-1 y terminó su actuación jugando contra Cuba con quien perdió.

Para 1935, El Salvador fue sede de los III Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe, construyendo para esa ocasión el estadio nacional de la Flor Blanca. México se coronó campeón y Costa Rica alcanzó el segundo lugar. El fútbol salvadoreño evolucionaba rápidamente, por lo que, un 26 de abril de 1940 se aprobaron los Estatutos de la primera Federación Salvadoreña, siendo el presidente el Dr. Luis Rivas Palacios.

Una de las grandes hazañas sucedió en los VII Juegos Olímpicos de México en 1954, cuando El Salvador contra todo pronóstico ganó el título en ese torneo dejando atrás a los mexicanos y colombianos. Esa gloriosa selección era conducida por el técnico nacional Carbilio Tomasino. El día 13 de marzo de 1954 es una fecha imborrable, ya que en el propio estadio Universitario, El Salvador escribió una de sus mejores páginas al derrotar 3-2 a México, cuando ninguna selección Centroamericana lo había logrado[4].

El Salvador en esa ocasión alineó a Yohalmo Aurora, Armando Larian, Hugo Moreno, Luis Regalado, Conrado Miranda, José Hernández, Marito Montoya, Hernández, Ricardo Valencia, Cariota Barraza y Alfredo Ruano.

En el año de 1963, en El Salvador se celebró el Primer Campeonato Norte, Centroamérica y el Caribe de Fútbol en los estadios del Palmar de Santa Ana, que se construyó en esa oportunidad, y el Flor Blanca que fue remodelado ampliándole la capacidad de albergar a más aficionados.

Al final Costa Rica se coronó campeón y El Salvador se ubicó segundo. En 1964 llegó al país el connotado entrenador chileno Hernán Carrasco Vivanco, quien revolucionó el fútbol salvadoreño, marcando la segunda época de oro del balompié nacional. En 1968, El Salvador se clasificó para los XIX Juegos Olímpicos que se efectuaron en México, logrando una participación discreta.

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CREACIÓN DEL CLUB DEPORTIVO BALBOA: LA RECONSTRUCCIÓN DE LA MEMORIA A PARTIR DE LOS JUGADORES.

El club se fundó en 1945, el ex jugador de CDB , José Salvador Ramírez Carrero, expresó que dicho equipo surgió en el seno de la Comunidad de los Planes de Renderos. Las familias de los primeros jugadores y fundadores apoyaron la idea de poner en pie un ente deportivo que alejara a la juventud de la vagancia, entre sus primeros fundadores recuerda:

“Estaba don Adán Mercado, don Faustino López, don Roberto Vázquez…  El señor Serrano, don Arístides Henríquez (falleció, a lo que agrega que es grata su memoria)”[5].

Este era un periodo donde el bienestar social en el proceso de modernización de El Salvador jugó un papel importante en la creación de instituciones que, impulsadas por los regímenes militares, buscaban el bienestar social con los sectores populistas[6]. Pero de la experiencia de Carrero, pudimos observar que este tipo de iniciativas no solo se dieron desde el Estado, sino que muchas comunidades copiaron y recrearon estas políticas populistas, apoderándose de ellas y fomentando el uso del deporte para la juventud en el plano de la localidad.

El club se sostenía a través de las actividades comerciales locales y de la participación de un grupo de familias en la dirección del mismo. Siguiendo la memoria de Carrero pudimos constatar que dentro de este reducido número de familias se encontraban:

“En esa época estaban involucradas cuatro familias en la dirección técnica[7] los señores Iraheta y López. Los López son descendientes de uno de los fundadores “Luis Figueroa”. “Luis Iraheta fue el otro fundador quienes estuvieron en la Directiva” (…) Siendo un equipo semi-profesional podría haber captado fondos, pero las condiciones de las canchas[8] no generaban divisas de esa forma. Lo que hacían los encargados eran otro tipo de actividades, en ese tiempo se montaban carnavales, fiestas bailables en la calle. Cerraban las calles y montaban las fiestas, rifas y las personas con facilidades económicas contribuían de sus propios bolsillos[9].

La relación dentro de la comunidad con el equipo, menciona Carrero, se daba de la siguiente manera:

“Siempre que jugábamos de local había bastante apoyo, la cancha donde jugábamos             era de los Planes… se llenaba la cancha (…) Cuando íbamos afuera la gente asistía en menor cantidad y no contábamos con el apoyo moral que en casa”.[10]

A pesar de que el CD Balboa no participó en la Liga de Ascenso y fue siempre un equipo de Liga B, gozaba de la aceptación del público, que llenaba los graderíos de los planes de Renderos, recién construidos como espacios de sociabilidad obrera impulsados desde el Estado. Estos centros obreros fueron construidos entre 1951- 1952, y tenían la finalidad de recrear a los sectores subalternos[11]. Si el Estado construyó la infraestructura en los Planes, el CDB le pondría el “alma” a la tradición futbolística que se empezó a construir paralelo al bienestar social proveniente del Estado.

A pesar de esa limitante el equipo de 1987, año de ingreso de Carrero, lo componían miembros de la Comunidad, extranjeros y jugadores de otras ligas y equipos, entre los jugadores de esa época menciona:

“Teníamos un compañero, Saúl, que era el defensa central; Herbert, Renato Flores era el portero, tenía una discoteca, llegaba todo desvelado a  los partidos, uno de apellido “Custodio”; Jorge “Grillo”, Eduardo y Javier Cárcamo: el “Seco” Will Carranza; “Nelson”, otro portero (no recordó el nombre); Edwin Montoya, él ya había tenido experiencia en Liga Mayor.”[12]

Los aportes al fútbol nacional se hacían visibles con mayor frecuencia, la dinámica del fútbol en la Comunidad aceleró la creación de entidades deportivas en los Planes de Renderos, Carrero comenta al respecto:

“Había por entonces un equipo que era rival acérrimo, se llamaba Palmes, era a su vez el rival de la comunidad. Había otro equipo que se llamaba Club Deportivo Planes, este era de categorías inferiores, de aquí se extraían a los jugadores que después conformarían el Balboa, en 1980 apareció la Escuela de Fútbol de Los Planes de Renderos. Enseguida se convirtió en el semillero del Balboa ya que muchos jugadores que integraron el cuadro pasaron por esta escuela.

Esta a su vez ayudó a otros jugadores que llegaron a otras instancias como es el caso de Alexander Amaya del Cid, que tras su paso por el Balboa llegó a jugar en Selección Nacional.[13]

La “mística” que cubrió al equipo la constituyó la longevidad de esta institución deportiva. La juventud se avocó a las canchas, equipos y escuelas que surgieron en torno al proyecto, metas y objetivos iniciales, que permanecieron desde la fundación del club, esto contribuyó a la consolidación de una larga tradición futbolística en los Planes de Renderos, dicha tradición se mantiene viva en la actualidad. Carrero en tono nostálgico recuerda su integración al CDB de la siguiente manera:

“Bueno, como un niño de los Planes de Renderos, las pocas diversiones que teníamos era el futbol. En esa época cuando vine a vivir a los Planes era un infante. Comencé a oír del CDB. Comencé a frecuentar la cancha los domingos ¡para ver quién era ese famoso equipo!

A partir de entonces fue creciendo en mí el deseo, cuando fuera de la edad necesaria, jugar en el equipo –ese era el sentimiento de todos los jovencitos de esa época- ese era el máximo objetivo deportivo, jugar en el Balboa, que era y sigue siendo el icono de la comunidad de los Planes de Renderos.

Después de un breve paso por la escuela de fútbol de los Planes. Fui llamado a integrar las filas del Balboa. Yo recuerdo que cuando tenía dieciséis años fue la primera vez que la Directiva quiso que yo estuviera ahí. En esos días por cuestiones de estudio yo no podía asistir a los entrenos, y jugué en otra categoría. Hasta terminar mis estudios de bachillerato fue que me integre al equipo… Esto fue en 1987, para entonces no había limitaciones en las edades. En esa época yo era el único que tenía edad, mis compañeros eran mayores (dos o más años y unos pasaban los treinta)” [14].

Al finalizar la década de los ochenta el equipo entró en un conflicto, asegura Carrero, esto debido a que el Club empezó a ascender de Liga. El problema derivaba de la cuestión económica, este asunto puso en que pensar a la directiva. Para la época no les eran rentables los gastos de manutención de un equipo en liga de ascenso, la modalidad del torneo y la crisis económica son expuestas por Carrero de la siguiente forma:

“. Había tres categorías, el ascenso se lograba quedando campeón de la Liga Media, en estos torneos participaba el CDB. El primer logro consistió en ganar la categoría 1983-84, en la Liga también se jugaron 3 semifinales para tratar de ganar el pase a la categoría de ascenso[15]. Uno de los factores por los que no se logró el ascenso fue por falta de motivación, los encargados no se sentían preparados ara para sostener un equipo en la Liga de Ascenso. En una triangular por el ascenso la directiva acordó que no era conveniente optar por el ascenso. La motivación se vino abajo por la Directiva”[16].

Esto llevó a una crisis aguda dentro del Club y el proyecto seria abandonado. El siguiente apartado nos habla de las dificultades de reorganización y elección de nueva junta directiva, proyectos, logros y aportes a la comunidad de Los Planes de Renderos y al deporte nacional.

SEGUNDA ETAPA: LA RENOVACIÓN DEL CLUB DEPORTIVO BALBOA (2014-2016)

Luego de un corto período de inactividad deportiva, un grupo de ex jugadores y miembros de la comunidad residentes en Canadá, siguiendo la “tradición” que se mantuvo desde los orígenes del Club, volvió a “darle vida” y reforzó al equipo. Primero se buscó a  personas que se pudiera encargar de entrenar y dirigir al equipo. Entre ellos se mantuvo la figura de Salvador Carrero y Roberto Urrutia, personajes distinguidos de la zona y ex jugadores del mismo. La base principal para volver a conformarlo fueron ex jugadores de la Escuela de Futbol de Los Planes de Renderos[17]. Quienes habían sido alumnos del mismo entrenador  Salvador Carrero. Fue así como este grupo comenzó a reunirse y a entrenar; no solo fue de jóvenes de la zona, sino también de fuera de ella.

Tal él es caso de Kevin Morales, quien fue motivado a pertenecer al Club por medio de un amigo el cual ya pertenecía a dicho equipo, quien asegura:

“Mi mayor motivación de pertenecer a este Club fue porque quería disputar juegos en una Liga Federada. Entonces la oportunidad se llegó y pues que más que aprovecharla con este Club que le daba la oportunidad a los jóvenes, no importando de donde vinieran”[18].

El jugador, quien habita fuera de Los Planes de Renderos, específicamente en San Jacinto, San Salvador. El fue de los primero que tuvieron la oportunidad de pertenecer al equipo. Así mismo, se puede hablar del caso de Odir Esteves, quien fue uno de los porteros que de la misma manera fue alumno del entrenador como lo afirma durante la entrevista: “fue una oportunidad que nos dio el profe “Salvador” de estar en el Club, ya que nosotros venimos trabajando con él desde muy pequeños. Y pues cuando nos dijeron que sí jugábamos en el Club, fue una bonita oportunidad para darnos a conocer con las mismas personas de aquí y jugar federado. En ese equipo que tiene una gran historia[19]. Es así como él acude al llamado y se le da la oportunidad de pertenecer al equipo. Uno de los juveniles durante los dos torneos y habitante del lugar, quien se crió con las historias y hazañas del Club.

Esta fue una de las principales motivación de pertenecer al equipo, la trayectoria con la cual se contaba y las ganas de volver a darle renombre no solo al equipo sino también a Los Planes de Renderos. Un equipo con historia que incluso militó en Tercera División del país y casi logra subir a la Liga de Ascenso. Por un lado un joven que sin conocer nada del Club quiso formar parte de él (es la caso de Kevin Morales) y por el otro uno que ha vivido su vida entera con esta historia sobre él (Odir Esteves). Este último hace énfasis en que el pertenecer a dicho equipo y jugar en él, es además llevar mucha historia sobre cada jugador.

Ambos jugadores concuerdan en que si bien durante los dos torneos y el corto tiempo desde que se retomó el equipo, no se han logrado trofeos, si se logró la conformación de un grupo sólido[20] a nivel grupal y a nivel personal pertenecer por primera vez a un equipo de ADFA[21]; así mismo se expresa el logro de darle vida a un equipo que había quedado en el olvido[22], principalmente para el primero torneo que se realizó de 2014-2015. Ya para el segundo torneo disputado en los años 2015-2016, se habla de estar en los primeros lugares y clasificar a los cuartos de final en el primer lugar de la tabla de Posiciones[23].

En cuanto a la participación femenina si la comparamos con la Primera Etapa del Club deportivo Balboa; se puede observar un aumento en las apariciones del sexo femenino dentro de las actividades del Club. Así como lo dice Marcela Carbajal: “pues los acompañaba cada domingo, a ver en que se podía ayudar a los jóvenes. Por lo mismo de que de pequeños jugamos juntos, y somos amigos, les iba a apoyar[24], esta era una de las motivaciones principales de ella para asistir a los partidos y apoyar tanto al equipo como a los jóvenes que lo conformaban. Odir Esteves incluso habla sobre el apoyo que ella les brindaba: “teníamos ayuda de muchas personas del sexo femenino; que han aportado en todo, tenemos a Marcela, que fue la que siempre anduvo en la cancha, reuniones; es la que más conocí y me puedo el nombre porque es la que estuvo más cerca de nosotros[25]. Él nos habló de que si bien hubo mayor participación, fue ella quien estuvo siempre cerca de ellos en los partidos. Siempre había una persona del sexo femenino que ayudara al equipo en logística o en cualquier cosa que se necesitara[26], hablando un poco sobre esto es lo que Kevin Morales nos pudo decir.

Las relaciones del equipo según nos menciona Kevin Morales, eran de amistad ya que todos se respetaban y eran un grupo muy unido, en el cual él fue aceptado desde el primer momento, no sufrió ningún tipo de molestias por ser nuevo. De la misma manera se habla de relaciones familiares tanto dentro del equipo como en la directiva. “El el equipo habían casos de dos que son hermanos, otros tres hermano y dos primos”[27], que eran los casos que se podían mencionar dos de los cuales son los hermanos de ella, Hubert Ramírez Carbajal y Héctor Ramírez Carbajal; defensa y portero respectivamente, quienes fungieron en el equipo desde la primera temporada. De la misma manera, dentro de la directiva del C.S. Balboa, eran familiares los que iniciaron con algunos cargos, caso de los Cárcamo y de Marcela y su papá Salvador Carrero[28].

Conclusiones

El fútbol en los Planes de Renderos se ha constituido como un espacio de sociabilidad entre los jóvenes que se ha mantenido y fortalecido con el paso del tiempo. Las escuelas de fútbol y los equipos de la comunidad han abierto las puertas por donde han pasado muchos futbolistas que han trascendido la escena local y nacional. Esto ha llevado a que el equipo en la actualidad se mantenga como un polo de atracción de deportistas y aficionados al deporte.

BIBLIOGRAFÍA Y ENTREVISTAS

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NOTAS AL PIE DE PÁGINA

[1] Stefan Rinke, “Historias del fútbol en América Latina – historias de sociedades y culturas ” athens 12, no. 34 (2005). 5.

[2] Carlos Gregorio López Bernal, Tradiciones inventadas y discursos nacionalistas: el imaginario nacional de la época liberal en El Salvador, 1876-1932  (San Salvador: Editorial e Imprenta Universitaria, 2007). 47.

[3] Chester Urbina Gaitán, “Los origenes del fútbol en El Salvador 1889- 1932,” Revista Digital 23, no. 12 (2005). 7.

[4] FESFUT, “Historia del Fútbol Salvadoreño,”  http://www.fesfut.org.sv/historia.php.

[5] Entrevista con José Salvador Ramírez Carrero, 17 de mayo 2016.

[6] Leonel Hernández, “El bienestar social en la modernización del Estado Salvadoreño 1950- 1960,” Aurora 1, no. 3 (2016). 8.

[7] En la actualidad es la misma dinámica, con diferentes familias.

[8] Cancha semicerrada ubicada en el centro de los Planes.

[9] Carrero.

[10] Ibid.

[11] Hernández, “El bienestar social en la modernizacion.” 10.

[12] Carrero.

[13] Había movilidades entre varios equipos y ligas a nivel local, nacional y extranjero.

[14] Carrero.

[15] Liga Mayor de Futbol hasta la actualidad.

[16] Carrero.

[17] Según Marcela Carbajal, quien formó parte de la nueva Directiva en la renovación del Club.

[18] Entrevista realizada a Kevin Morales, quien formó parte del nuevo.

[19] Entrevista a Odir Esteves.

[20]Entrevista a Kevin Morales

[21]Asociación Departamental de Futbol Aficionado, asociado con la Federación Salvadoreña de Futbol.

[22]Palabras de Odir Esteves al hablar de los logros obtenido con el Club.

[23] Entrevista a Marcela Carbajal.

[24]Ibíd.

[25] Entrevista a Odir Esteves.

[26] Resalta Kevin Morales.

[27] Habla Marcela Carbajal.

[28] Ibíd.

Del movimiento estudiantil en Honduras

Sin ápice de dudas Honduras atraviesa una faz inquietante, de convulsión social, de rechazo ante el terrorismo de Estado; millones de hombres y mujeres manifiestan en silencio su inconformidad en una sola voz al unísono en contra de la reelección de Juan Orlando, las pandillas, el narcotráfico, desempleo y la pobreza. Estos elementos siguen fustigando la tranquilidad de un pueblo fragmentado, con resaca histórica de venganza, que despierta en la lucha por la conquista de sus derechos y la tan ansiada libertad/seguridad.

Las actividades llevadas a cabo las pasadas semanas corresponden a una fracción de esa gente inconforme, las protestas frente a la Universidad Nacional Autónoma de Honduras  ponen al descubierto lo inhumano de este sistema, altamente represor y miope, ante un sector estudiantil que propone en demasía y es poco o nada escuchado.

¿Cómo puede un presidente manipulado por el narcotráfico y la corrupción mandar a silenciar a estos millones de hondureños y soslayar su derecho a la libre expresión y a la “democracia”? La respuesta es sencilla, no existe otra forma que la represión, la persecución, la individualización y penalización de las personas inconformes.

¿Cómo puede un Movimiento Estudiantil fuerte, autónomo, con determinación y conciencia crítica soportar esta represión? En este caso la respuesta se vuelve heterodoxa, difícil de cuajar en esta realidad tan a menudo cambiante. Las bombas lacrimógenas vuelan de tres en tres y son pateadas de regreso, las bombas de manos sin dudas son las peores, tener de frente a estos gorilas sin duda hace que mucha gente de la espalda a la lucha callejera. Pero surge la pregunta ¿Qué podemos hacer si este mismo sistema ha conducido a esta lógica primitiva de pedradas?

Mientras siga siendo una algarabía estar al frente de los pijeos, mientras la capucha, la cumbia y la baleada sigan siendo el motor de la lucha estudiantil, mientras el humo de los sirios y la marihuana se sigan diluyendo con los gases tóxicos que expelen las huestes de JOH estamos hechos; la represión nos vuelve fuertes, nos blinda las ideas y cristaliza nuestras esperanzas de tranquilidad e igualdad. Somos estudiantes, no delincuentes, como reza la consigna callejera “queremos cambiar la sociedad”.

Honduras pronto tendrá que despertar del eterno letargo de las bananeras, del sueño eterno de los liberales, del racismo y la exclusión de los indígenas, de la autarquía del crimen organizado y las pandillas. Pero esto no será pronto; habrá de pasar un tiempo mientras salimos de la sombra y del miedo, mientras nuestra conciencia no se termine de pulir con la cultura de protesta y de denuncia, de derechos humanos, del ska y las caguamas, otra cultura nos es menester.

Estudiantes somos todos, pero también humanos, de carne y hueso, de hambre y sueños, de risas y sobresaltos, de tareas y exposiciones; pero somos más que eso. Los últimos serán los primeros y en este pijeo tenemos que ser, antes que todo, la vanguardia del movimiento social.

 

 

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EL “CENTRO SINDICAL LIBERTARIO”: EL PRIMER CENTRO ANARQUISTA DE EL SALVADOR

 

El Centro Sindical Libertario surge en 1930 en torno a la creación de la Asociación Continental Americana de Trabajadores (A.C.A.T), patrocinada por la Asociación Internacional de los Trabajadores (A.I.T)[1] en 1929, Argentina. Luego de los conflictos y las purgas ideológicas dentro del seno de la F.R.T.S. los anarquistas se articularon en torno a los acuerdos y resoluciones del Congreso Constituyente efectuado en Buenos Aires.

Esta a su vez dejó sentada las bases del movimiento anarquista continental que tenía por objetivo aclarar los conceptos de la nueva organización social, la abolición del Estado y la abolición de monopolios, entre otros métodos de luchas, constante actividad internacionalista y la resolución de los congresos llevados a cabo[2]. Todo esto a través de las páginas del órgano impreso de la ACAT, “La Continental Obrera”.

Los grupos disidentes expulsados de la Federal Regional Trabajadores de El Salvador[3] (entre 1929 y 1931), por su incompatibilidad en los proyectos políticos con los marxistas, como es el caso de la Sociedad Unión de Tejedores de San Salvador, encontrarán su correspondencia ideología con el secretariado en San Bartolomé Mitre de la ACAT. A la cual estos en 1930 dan referencia en los siguientes términos:

“Nosotros sentimos por este hecho una satisfacción profunda. Es la primera organización en la República de El Salvador que se declara por los ideales  de libertad integral, y vemos, por consecuencia, en la entidad hermana que hoy se suma a las falanges del movimiento obrero anarquista del continente el núcleo inicial de nuestro movimiento en ese país.”[4]

De la corta nota se desprende el nombre de Agustín Pérez Cruz del Barrio Candelaria, quien resulta de los primeros en establecer redes intelectuales con el movimiento anarquista continental. Este solicitaba por medio del secretariado de La ACAT que le enviaran material propagandístico de La Continental a su domicilio.

En esta misma lógica de incorporación al programa reivindicativo y de luchas en el seno del obrerismo mundial por parte de los anarquistas es que un grupo decide conformar en 1930 en San Salvador el Centro Sindical Libertario. El secretario de esta institución Enrique Conde declaró:

“Nacido al calor del entusiasmo juvenil, y con el deseo de luchar por un mundo mejor y más humano se ha podido constituir por primera vez en este pequeño rincón del planeta, después de vencer muchos obstáculos, un grupo de trabajadores que llevan el nombre de Centro Sindical Libertario, y que, conscientes y amantes del ideal más grande y sublime que redimirá a la humanidad de sus cadenas y miserias, se dedicará a propagar ese ideal con fe y optimismo haciendo uso de todos los medios que estén a su alcance dentro del movimiento sindical revolucionario.”[5]

Este Centro según Conde, se dedicaría a propagar los ideales anarquistas y “encaminará sus esfuerzos a la organización sindical de los distintos gremios obreros, como un medio para hacer propaganda e impulsar la cultura social del pueblo trabajador. Hoy más que nunca se hacía sentir la necesidad de crear una entidad de esta índole que contrarrestara las influencias del comunismo importado de Moscú, que tantos daños está causando entre la clase trabajadora de este país; si antes no se había intentado nada era por la carencia de elementos afines que se interesaran por hacer algo en pro de nuestra noble causa. Y todo y había dejado a merced de los traficantes del bolchevismo y de la política”[6].

Por su parte, las acusaciones por parte de los comunistas hacía los anarquistas giraban en torno a los posicionamientos políticos y económicos, ya que como menciona Miguel Mármol con respecto a su expulsión de la federal, y por estar estos en la órbita de la American Federation of Labour y aceptar dinero del gobierno[7]: “¡A fuera! A los anarquistas les probamos que eran enemigos de lo político, (…) por eso los condenábamos: les probamos que ellos estaban traicionando los intereses de los trabajadores, cuando solo impulsaban ciertas luchas, que eran economicistas y no llevaban a la lucha política de masas”[8]. Pero a pesar que la coyuntura internacional desbordaba los conflictos ideológicos de estas dos poderosas ideologías en boga, los conflictos locales y las coyunturas nacionales muy pocas veces lograron unirlos.

Con motivo de la elección de oradores y nombramiento de credenciales para las manifestaciones a finales de 1930, en una acalorada sesión del recién constituido Partido Comunista se anotó:

“En este punto se trató el asunto de varios Miembros del CENTRO SINDICAL LIVERTARIO  luchadores expulsados de la FRT y que en estos momentos se nos han ofrecido para tomar parte en nuestra Manifestación, la que después de su discusión se acordó aceptarlos media ves se ciñan a nuestras Líneas y que en sus palabras hablen en nombre del SRI y de la FRT; porque de no ser así, tendríamos que desenmascararlos en plena manifestación[9].

Esto puede ser considerado como una victoria pírrica por parte de los marxistas, debido a que esto aceleraría su apertrechamiento ideológico, ya que los oradores anarquistas siguieron gozando del visto bueno de las masas[10], por ende el Partido Comunista Salvadoreño, no pudo dejar de prescindir de su colaboración.

CONCLUSIÓN

El movimiento político y cultural de los anarquistas construyó el andamiaje clandestino  dentro de los sindicatos del campo y la ciudad, ya que fueron los primeros en trabajar en el campo, a pesar de las prohibiciones por parte del Estado. Estos canales inauguraron  el camino para que la ideología marxista “hegemonizara” la insurrección de 1932. Esto constituye una novedad en cuanto a la historiografía tradicional que busca los orígenes de la “insurrección comunista”, sin tomar en cuenta el largo proceso organizacional emprendido por los anarquistas desde principios del siglo XX.

Esta evidencia hace aún más nebulosa la participación del Partido Comunista de El Salvador en el levantamiento campesino del occidente de El Salvador. Esto debido a que a partir de la lectura de las actas levantadas por la Federal y el P.C.S. para los primeros años de la década de los treinta, hemos podido constatar que el anarquismo no disminuyó, es más, ni siquiera mermó el prestigio que gozó desde los primeros años de la puesta en pie de la Federal por parte de los obreros e intelectuales salvadoreños.

Esto se debió al tino que tuvieron los oradores anarquistas y anarcosindicalistas producto de la conducción de las masas en mítines emotivos, enormes manifestaciones y discursos que cooptaron a los sectores sub alternos a la radicalización por la vía de los postulados anarquistas, esta coyuntura combinada con la crisis de 1929, llevaría a los sectores campesinos a movilizarse, por razones que nos son difíciles de comprender, contra las elites en un intento desesperado por hacer valer sus derechos en una sociedad que se negaba a abandonar los valores estamentarios productos de años de experiencia colonial, sociedad que también vivió los avatares del anarquismo en las filas obreras e intelectuales de una época poco explorada en El Salvador.

BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES PARA CONSULTAR

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CITAS

[1] A.I.T.: organización anarcosindicalista mundial con varias centenas de millares de miembros como la F.O.R.A. Argentina, la U.S.I. en Italia, C.G.T. en Portugal, I.W.W. en Chile, la C.N.T. española. estas eran las principales organizaciones que constituían la AIT a principios del siglo XX.

[2] A.C.A.T, “Asociación Continental Americana de los Trabajadores: Acuerdos y resoluciones del congreso constituyente efectuado en Buenos Aires. los días 11 al 16 de mayo de 1929,” La Continental obrera 1(1929). 2.

[3] F.R.T.S. Fundada el 21 de septiembre de 1924 en San Salvador por obreros y artesanos de ideología anarcosindicalista y anarquista.

[4] A.C.A.T, “Notas Continentales El Salvador,” La Continental Obrera 1, no. 10 (1930). 12.

[5] A.C.A.T, “El Salvador Centro Sindical Libertario,” La Continental Obrera 2, no. 12 (1930). 3.

[6] Ibid.

[7] Monterrosa, “Carta abierta al Consejo de la Federación Regional de Trabajadores refiriendose a la expulsión de varios trabajadores  “. 8.

[8] Ernesto Isunza Vera, “Cosmovisión de la Vieja Guardia. Organización y cultura comunistas Centroamericanas, 1922- 1934.” (Licenciatura en Sociología, Universidad Veracruzana, 1993). 197.

[9] Acta No 11 de la local del PC de la IC. San Salvador: 20 de Diciembre de 1930.

[10] Vera, “Cosmovisión de la Vieja Guardia.” 207.

Apertura del “Centro Social La Libertaria” en San Salvador

Sin duda asistimos a una gran etapa de cambio y renovación por parte del movimiento anarquista de El Salvador. El domingo 23 de octubre a las 2:00 de la tarde, en la sede del Centro ubicada en el Pasaje los Eliseos No 31 contiguo a “La Chulona”, se dieron cita en gran número gente que simpatiza con las ideas libertarias. El evento inició con la presentación de proyectos que están siendo impulsados desde la Agrupación Conciencia Anarquista: documentales, renovación de la revista ácrata “La Aurora”, bibliotecas libertarias, conformación de un centro de documentación del anarquismo, huertos agroecológicos, talleres y cursos de idiomas de costo mínimo, la creación de una radio anarquista on line, cafés y comida vegetariana, etc. La importancia del evento radica en el hecho de que hace 86 años -desde la conformación del “Centro Sindical Libertario”- en San Salvador, no había existido un espacio de debate de las ideas anarquistas.

El evento contó con la proyección de un documental acerca de Berta Cáceres,  fundadora del movimiento COPINH, asesinada cruelmente por luchar por los recursos naturales, por una burguesía despiadada entregada a las empresas extractivistas e imperialistas que tanto daño están causando en nuestro medio ambiente, polarizando aún más a la sociedad hondureña y acelerando el proceso de radicalización por parte de indígenas, afro descendientes, estudiantes y sindicatos, no solo en los centros políticos y económicos de Honduras, sino más bien soslayando los territorios que ancestralmente y por herencia comparten los pueblos originarios, como en este caso el pueblo lenca.

Sin duda la parte artística y cultural no quedó de lado. Hubo música hip hop, trova, poesía, charlas libertarias y la presentación de libros de la editorial “Trompo Ediciones”, todo esto entre risas y camaradería del público presente, el olor a tabaco y café caliente se mezclaba perfectamente con la tertulia en pro de ideas en bien de la conservación y difusión de las ideas anarquistas.

Los libertarios hijos de la “primavera blindada de la anarquía” de principios de siglo XX, que ayudaron en la conformación del primer núcleo ácrata de El Salvador “Centro Sindical Libertario”(fundado en 1930), iniciaron una cultura de debate en los temas del anarquismo. Su ejemplo aún inspira a los jóvenes que orbitan en estos espacios de difusión de las ideas anarquistas. Tenemos un gran camino recorrido y mucha experiencia acumulada que sin duda nos conducirá por caminos alternativos, a los derroteros por los cuales nos han conducido las nuevas oligarquías “guerrilleras”, aliadas con el narcotráfico internacional y las pandillas.

San Salvador 24 de octubre de 2016.

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