LA FRTS Y EL CENTRO SINDICAL LIBERTARIO: ANARQUISMO E INTELECTUALIDAD OBRERA EN EL SALVADOR (1924-1930).

Este trabajo aborda las ideas anarquistas en El Salvador específicamente en la Federal Regional de Trabajadores (F.R.T.S.), fundada en 1924. Dentro de dicha organización se puede apreciar según las fuentes de periódicos y revistas un rico debate entre grupos anarco-sindicalistas, marxistas, anti-imperialistas, unionistas, apristas y anarquistas. Estos últimos encontrarán su lugar de expresión en el Centro Sindical Libertario fundado en 1930. El objetivo consiste en describir los postulados ácratas reproducidos en ambas organizaciones y el grado de articulación internacional que estos sectores crearon a través de la conformación de densas redes intelectuales obreras.

 

ANTECEDENTES HISTÓRICOS DEL ANARQUISMO EN EL SALVADOR

Los trabajadores urbanos y rurales de finales del siglo XIX y principios del siglo XX entraron en contacto con los paradigmas del fenómeno político que constituyó el anarquismo, cuyos postulados fueron recreados en Europa y América[1]. El Salvador no fue ajeno a este proceso y contó con la presencia de anarquistas extranjeros como Anselme Bellaguerigue[2] y anarquistas locales como es el caso de Enrique Córdoba[3] al iniciar el siglo XX. La idea clásica del anarquismo, según  Piot Kropotkin se define como:

“un principio o una teoría de la vida y de la conducta según las cuales la sociedad es concebida sin gobierno (del griego An y Arche: sin autoridad), la armonía en una sociedad así se logra no por la sumisión a la ley o por la obediencia a cualquier autoridad, sino por los libres acuerdos concluidos entre los numerosos y variados grupos, en base territorial o profesional, constituidos libremente para las necesidades de la producción y el consumo; tanto como para satisfacer la infinita variedad de necesidades y aspiraciones de un ser civilizado”[4].

Nuestro país en dicho período contó con mutualidades, cooperativas y gremios que trataron de nuclear las capas laboriosas para ganar estatuto legal[5], crear congresos obreros[6], establecer correspondas con los demás obreros de la región[7] y participar del ritual cívico[8], características que cruzan todo el periodo hasta la década de los veinte. En esta coyuntura surgen la Unión de Obreros Salvadoreños (U.O.S) y la Confederación de Obreros de El Salvador (COES), ambas con inspiración anarquista[9], en miras a formar una Confederación Centroamericana (C.O.C.A), esta sería patrocinada por La American Federation of Labour (A.F.L), fundada en 1918 por Samuel Gomper en Washington, esta contó con presencia de obreros de dichas organizaciones[10]. Estas y otras organizaciones lograron crear las condiciones necesarias para la autogestión obrera y el internacionalismo e iniciarían un acelerado proceso de radicalización en la medida que fueron incorporando sindicatos a sus filas.

Los estados de sitio implantados desde el Estado, flagrantes irregularidades en el sistema electoral y una persecución por parte del aparato represivo a la organización en el campo impuesta por la Dinastía Meléndez-Quiñones constituyen el marco histórico que vivieron los artesanos y obreros entre 1924 y 1927. Fue solo a través de la apertura política para el obrerismo, por parte de Pio Romero Bosque en a finales de la década, que los sectores sociales subalternos se desbordaron en nuevas expresiones políticas y culturales contra hegemónicas al proyecto de las élites. A pesar que el liberalismo continúo siendo la matriz ideológica de los obreros, estos pudieron poner en pie una Federación siguiendo las ideas de Pierre Joseph Proudhon[11]. Entre sus presupuestos tenemos que todo individuo es una unidad compleja e irreductible, dichos individuos desarrollan su potencial en convivencia con otros. Cualquier tipo de asociación parte de un “convenio” entre las partes en donde cada una de ellas es autónoma[12]. Dicha Federación perseguiría elaborar una constitución obrera y a servir de base entre la ciudad y el campo para echar a andar trabajo organizativo y sindical.

LA FEDERACIÓN REGIONAL DE TRABAJADORES DE EL SALVADOR: GRADO DE ARTICULACIÓN INTERNACIONAL Y POSTULADOS ANARQUISTAS

La “Federal” como también fue conocida fue fundada el 21 de septiembre de 1924. De las noticias periodísticas de la época se desprende que la mayoría de sus miembros tenían inspiración anarquista y anarcosindicalista. Este último fenómeno político se define cómo la organización de los trabajadores a través de sindicatos que buscan la emancipación de la clase trabajadora. Es un movimiento autónomo, determinantemente economicista donde se practica el abstencionismo doctrinario[13] y el anticlericalismo[14]. Los anarcosindicalistas propulsan la autogestión.[15]

La “Federal” surge en el contexto de la materialización de La Confederación Obrera Centroamericana, en el periodo 1922-1928, patrocinada por la A.F.L., ésta influenció a la clase obrera salvadoreña. Señala Luis Salazar que por la importancia que significaba en esa época para el movimiento obrero mundial, quiso ser atraída por el colectivismo norteamericano de Gompers. Sin embargo, el Consejo Superior se inclinó por la Federación Sindical Internacional (F.S.I) con sede en Ámsterdam, cuyas tendencias eran anarquistas. La Tercera Internacional Comunista de Moscú, consideraba las actuaciones “moderadas” de la F.S.I., como traidoras al movimiento mundial de los trabajadores y las calificaban de “amarillas”. No obstante a partir de 1922, cambió y propuso con insistencia la fusión de ambas organizaciones con el fin de formar un frente único. De esta fecha en adelante todas aquellas organizaciones obreras adheridas a la F.S.I.[16] recibirían propaganda anarquista, entre ellos la COCA y en espacial la FRT de El Salvador.”[17]

El siguiente cuadro nos muestra las principales ideas de intelectuales anarquistas entre el Comité Pro Acción Sindical de Guatemala (C.P.A.S) y el Consejo Provisional Federativo de La F.R.T.S, que según Arturo Taracena, vivieron un proceso similar en cuanto a su radicalización e influencia entre las masas obreras, ambas prestaron sus países para la instauración de la C.O.C.A entre 1924-1925.

Manuel Bautista Grajeda. (1925-1944)

Sindicato: Comité Pro Acción Sindical.

Máximo dirigente anarquista, talabartero de profesión. Vinculado al Partido Unionista Fundador del Comité Pro Acción Sindical. Sirvió de contacto con Julio Díaz, anarcosindicalista de la FORA (Finales de 1925 y 1926). Participó en el Congreso Constitutivo de la Asociación Continental Americana de Trabajadores (1929, Buenos Aires).

 

 

 

 

·         Escribía sobre la situación social y obrera.

·         Situación campesina e indígena en Guatemala.

Virgilio Alvarado Chacón. (1924-1928)

Sindicato: Federal Regional de Trabajadores de El Salvador.

Delegado plenipotenciario de la Federación Obrera de Nicaragua y honorable delegado ante la COCA. Miembro del Consejo Provisional de la FRTS (1924).  Sirvió de contacto con Julio Díaz, anarcosindicalista de la FORA (Finales de 1925 y 1926). ·         Elaboración de una constitución obrera
Gumersindo Ramírez G.

(1924-192?)

Sindicato: Federal Regional de Trabajadores de El Salvador.

Líder obrero anarcosindicalista. Zapatero de profesión.  Miembro del Consejo Provisional de la FRTS (1924).  1927, participó en congresos obreros en México. Editorialista en El Machete, órgano de prensa de la FRTS. ·         Apoyó el aumento de la tarifa salarial.

·         Daba estudios a sus obreros en la Universidad Popular.

·         Extenso trabajo organizativo en el campo.

·         Apolítico y anticlerical (aprendió sindicalismo en México).

·         Unión de trabajadores del campo y la ciudad ante las duras condiciones laborales

Fuente: Elaboración propia en base a: Arriola, Arturo Taracena. «Presencia Anarquista En Guatemala Entre 1920-1932.» Revista Mesoamérica 15, 1988. 5-7.; López Bernal, Carlos Gregorio. Tradiciones Inventadas Y Discursos Nacionalistas: El Imaginario Nacional De La Época Liberal En El Salvador, 1876-1932. San Salvador: Editorial e Imprenta Universitaria, 2007. 197-198.; Dalton, Roque. Miguel Mármol: Los Sucesos De 1932 En El Salvador. San Salvador: Uca Editores, 2000. 148.; Monteflores, Omar Lucas. «El Anarquismo En Guatemala: El Anarco Sindicalismo En La Ciudad De Guatemala (1920-1932).» Universidad de San Carlos de Guatemala, 2011. 169. «Inauguración E Instalación Del Primer Congreso Obrero.» Diario Latino, 17 de noviembre 1924, 2.

Con la llegada del militante anarquista argentino Julio Díaz de la Federación Obrera Regional Argentina (F.O.R.A), luego del segundo congreso de la F.S.I. a México en 1925, la Coordinadora General de Trabajadores mexicanos (C.G.T) se convertía así, en un baluarte estratégico que era necesario atraerse para la propaganda anarquista en el continente. José C. Valadés, por entonces secretario de la C.G.T. y Nicolás T. Bernal, del Grupo Cultural “Ricardo Flores Magón”, de Ciudad de México[18], enviaron un delegado de apellido Ríos a buscar los contactos en Centroamérica. A su regreso este notificó los contactos de Antonio Méndez Paz y Manuel Bautista Grajeda, en la ciudad de Guatemala, y de Virgilio Alvarado Chacón, en San Salvador, este figuraba como miembro del consejo provisional de la FRTS (para inicios de 1925 Gumersindo Ramírez G. aparece entre los principales dirigentes en la foto de la “junta provisional” de la F.R.T.S) como delegado por la C.O.C.A. en León, Nicaragua[19], las cuales fueron remitidas a Diego Abad de Santillán, directivo de la FSA en Ámsterdam[20].

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Fuente: José Mejía. «El Día Obrero.» Diario Latino, 2 de mayo 1925, 4. Al pie de la foto se lee: Grupo del actual Consejo de la Federación Regional de Trabajadores de El Salvador., sentados: Virgilio Alvarado Chacón; Nicolás de J. Escobar, Presidente; César I Rodríguez. Parados: Gumersindo Ramírez G; Arturo Moreno. Este Consejo tiene su local en la 2ª C. P. N˚ 13. Controla en su organización ya siete diferentes gremios.

La celebración del 1˚ de mayo, símbolo adoptado por el movimiento anarquista mundial, comenzó otra etapa dentro del sector artesanal y obrero. En 1925 esta fecha conmemorativa se celebró en San Salvador. El objetivo de este evento fue dar a conocer el porqué de dicha “fiesta” obrera, a lo que agregaba José Mejía[21], intelectual obrero de la Sociedad de Artesanos el Porvenir de Santa Tecla, que en la mentalidad obrera habría que:

“quemar incienso puro para elevarlas en espirales blancas nuestro tributo de cariño y veneración a los mártires de Chicago muertos pérfidamente a nombre de la ley bastardeada (…) por una burguesía codiciosa y de corazón petrificado…[22].

Más adelante deja ver su vocación internacionalista declarando: “No hay país civilizado en Europa y América en donde no sea celebrado el 1˚ de mayo por todos los obreros hombres y mujeres. Grandes desfiles, procesiones solemnes, discursos tremendos, paro de trabajo… nada de orgías… eso es el 1˚ de mayo en todo el mundo. Esa es la llamada Fiesta del Trabajo” [23].

El objetivo de Mejía es socializar al máximo la carga simbólica de esta conmemoración con todos los obreros organizados para que estos se encarguen de reproducirla, teniendo en cuenta:

“que sepan de fondo conocer la Génesis de esa celebración para que comprendan la verdadera finalidad de la Fiesta del Trabajo, única fecha mundial en la vida de los trabajadores todos del mundo.”[24]

La adopción de símbolos anarquistas, nos dice A. Cobos, nos permiten conocer más a profundidad la ideología que mayor acogido tuvo desde su fundación la Federal[25]. Se adoptó la bandera rojinegra (que duraría hasta 1930 cuando se reemplaza por la bandera roja con la hoz y el martillo con la leyenda: “PCS miembro del Consejo Sindical Latinoamericano”)[26]. Para 1925 un periodista del Diario Latino advertía acerca de los “peligros” de la ideología anarcosindicalista, este afirmaba que en Chalchuapa un sindicato de carpinteros y albañiles, la Unión de Trabajadores Sindicalistas, “en pláticas y conferencias confunden al sindicalismo con el BOLCHEVIQUISMO (…) nótase entre los que enarbolan la bandera roja y negra con cierta irrespetuosidad a las autoridades y odios entre los mismos obreros”[27].

La cita cobra especial interés si se contrasta con el testimonio de Miguel Mármol, un militante revolucionario de la Federal, fundador del Partido Comunista Salvadoreño y sobreviviente de la masacre de 1932. Este rinde cuentas del plan clandestino de los líderes anarquistas y anarcosindicalistas Raúl B. Monterrosa, Manuel Peña Pineda y Gumersindo Ramírez G., que paralelo a los directrices de la F.R.T.S., habían iniciado un movimiento clandestino de trabajo organizativo a nivel nacional, sobre la base de apoyar la tarifa salarial. Sus mayores esfuerzos se concentraron en organizar a los trabajadores del campo. Gumersindo Ramírez en un editorial de “El Martillo”, órgano impreso de la Federal, hacía referencia de las duras condiciones de vida de los campesinos, señalando que estas desaparecerían:

“solamente que tú y tus compañeros se unan como un solo hombre para unirse al mismo tiempo con los trabajadores de la ciudad, y así unidos, campesinos y obreros, accionaremos como un solo hombre para conquistar una vida mejor.”[28]

Mármol comenta que los puntos sobre los cuales se agitaban las reivindicaciones eran los bajos salarios, hambre, despidos injustificados y cada vez más numerosos, maltrato personal, etc.,[29] la lucha que se emprendió fue de inspiración ácrata: acción directa y huelga general.

Es por eso que los obreros salvadoreños optaron por la asociación federativa. Esta busca la coordinación de distintos sindicatos de base, cuyo principio puede ser gremial o territorial, por medio de delegados electos en asambleas abiertas. Estos sirven de nexo para transmitir las decisiones de la asamblea de base y las demás organizaciones. Los mandatos son revocables en cualquier momento y es tarea del Consejo Federal coordinar y servir de enlace de la asamblea de delegados. Por esta razón, no es casualidad asegura C. Launed, que los sindicatos anarquistas se llamen confederaciones o federaciones en vez de centrales[30].

Los obreros influenciados por las ideas anarquistas y anarcosindicalistas  se encargaron de celebrar congresos obreros anuales, sindicalizar a los campesinos, dirigir las manifestaciones, mítines, huelgas, emisión de credenciales y acciones llevadas a cabo por la Federal hasta finales de la década de los veinte. Luego el proceso emprendido por este sector obrero con reformistas, antiimperialistas, apristas, laboristas y anarcosindicalistas fue interrumpido en 1929, cuando un reducido grupo de la Federal que ya se consideraba “marxista-leninista” decidió en un Congreso Extraordinario ad-hoc expulsar a toda costa, incluso con calumnias y amenazas a los ácratas de la Federal[31].

Ante esta expulsión Raúl B. Monterrosa se manifestó en la opinión pública y rindió cuentas claras de las calumnias interpuestas por el grupo comunista, que aunque era mayoría, no contaban con credenciales de la F.R.T.S.; por lo tanto no representó la voluntad total de “la magna entidad federativa” en palabras del propio Monterrosa, la cual él representaba, y por la cual había que redimirse -ante el pueblo y los obreros- por el falso “boicot y venta de la Federación a las autoridades” de que se les acusaba[32].

Esto correspondía a las pugnas ideológicas internas dentro de la Federal, producto de las directrices giradas en torno del Congreso marxista llevado a cabo en Montevideo en 1929. La Federal tuvo representantes en el Congreso[33], en dicha reunión decidieron mantener un distanciamiento con los anarquistas de la F.S.I y la Industrial Workers of the World (I.W.W)[34].

El sector expulsado de la Federal expresó que el VI Congreso Obrero Regional, que sería celebrado en 1930 los redimiría ante la opinión pública y obrera[35], algo que nunca sucedió, debido a que las mismas tensiones que se daban a nivel mundial en torno a estas dos corrientes de pensamiento agudizarían las disputas ideológicas internas, lo que conllevó al destierro y al amedrentamiento de «reformistas» del F.S.I. y anarcosindicalistas dentro del proyecto de “recuperación” de la F.R.T.S. emprendido por los marxistas.

CREACIÓN DEL PRIMER GRUPO ANARQUISTA DE EL SALVADOR: EL CENTRO SINDICAL LIBERTARIO

El Centro Sindical Libertario surge en 1930 en torno a la creación de la Asociación Continental Americana de Trabajadores (A.C.A.T), patrocinada por la Asociación Internacional de los Trabajadores (A.I.T)[36] en 1929, Argentina. Luego de los conflictos y las purgas ideológicas dentro del seno de la F.R.T.S. los anarquistas se articularon en torno a los acuerdos y resoluciones del Congreso Constituyente efectuado en Buenos Aires.

Esta a su vez dejó sentada las bases del movimiento anarquista continental que tenía por objetivo aclarar los conceptos de la nueva organización social, la abolición del Estado y la abolición de monopolios, entre otros métodos de luchas, constante actividad internacionalista y la resolución de los congresos llevados a cabo[37]. Todo esto a través de las páginas del órgano impreso de la ACAT, “La Continental Obrera”.

Los grupos disidentes expulsados de la F.R.T.S., por su incompatibilidad en los proyectos políticos con los marxistas, como es el caso de la Sociedad Unión de Tejedores de San Salvador, encontrarán su correspondencia ideología con el secretariado en San Bartolomé Mitre de la ACAT. A la cual estos en 1930 dan referencia en los siguientes términos:

“Nosotros sentimos por este hecho una satisfacción profunda. Es la primera organización en la República de El Salvador que se declara por los ideales  de libertad integral, y vemos, por consecuencia, en la entidad hermana que hoy se suma a las falanges del movimiento obrero anarquista del continente el núcleo inicial de nuestro movimiento en ese país.”[38]

De la corta nota se desprende el nombre de Agustín Pérez Cruz del Barrio Candelaria, quien resulta de los primeros en establecer redes intelectuales con el movimiento anarquista continental. Este solicitaba por medio del secretariado de La ACAT que le enviaran material propagandístico de La Continental a su domicilio.

En esta misma lógica de incorporación al programa reivindicativo y de luchas en el seno del obrerismo mundial por parte de los anarquistas es que un grupo decide conformar en 1930 en San Salvador el Centro Sindical Libertario. El secretario de esta institución Enrique Conde declaró:

“Nacido al calor del entusiasmo juvenil, y con el deseo de luchar por un mundo mejor y más humano se ha podido constituir por primera vez en este pequeño rincón del planeta, después de vencer muchos obstáculos, un grupo de trabajadores que llevan el nombre de Centro Sindical Libertario, y que, conscientes y amantes del ideal más grande y sublime que redimirá a la humanidad de sus cadenas y miserias, se dedicará a propagar ese ideal con fe y optimismo haciendo uso de todos los medios que estén a su alcance dentro del movimiento sindical revolucionario.”[39]

Este Centro según Conde, se dedicaría a propagar los ideales anarquistas y “encaminará sus esfuerzos a la organización sindical de los distintos gremios obreros, como un medio para hacer propaganda e impulsar la cultura social del pueblo trabajador. Hoy más que nunca se hacía sentir la necesidad de crear una entidad de esta índole que contrarrestara las influencias del comunismo importado de Moscú, que tantos daños está causando entre la clase trabajadora de este país; si antes no se había intentado nada era por la carencia de elementos afines que se interesaran por hacer algo en pro de nuestra noble causa. Y todo y había dejado a merced de los traficantes del bolchevismo y de la política”[40].

Por su parte, las acusaciones por parte de los comunistas hacía los anarquistas giraban en torno a los posicionamientos políticos, ya que como menciona Miguel Mármol con respecto a su expulsión de la federal, y por estar estos en la órbita de la American Federation of Labour y aceptar dinero del gobierno[41]: “¡A fuera! A los anarquistas les probamos que eran enemigos de lo político, (…) por eso los condenábamos: les probamos que ellos estaban traicionando los intereses de los trabajadores, cuando solo impulsaban ciertas luchas, que eran economicistas y no llevaban a la lucha política de masas”[42]. Pero a pesar que la coyuntura internacional desbordaba los conflictos ideológicos de estas dos poderosas ideologías en boga, los conflictos locales y las coyunturas nacionales muy pocas veces lograron unirlos.

Con motivo de la elección de oradores y nombramiento de credenciales para las manifestaciones a finales de 1930, en una acalorada sesión del recién constituido Partido Comunista se anotó:

“En este punto se trató el asunto de varios Miembros del CENTRO SINDICAL LIVERTARIO  luchadores expulsados de la FRT y que en estos momentos se nos han ofrecido para tomar parte en nuestra Manifestación, la que después de su discusión se acordó aceptarlos media ves se ciñan a nuestras Líneas y que en sus palabras hablen en nombre del SRI y de la FRT; porque de no ser así, tendríamos que desenmascararlos en plena manifestación[43].

Esto puede ser considerado como una victoria pírrica por parte de los marxistas, debido a que esto aceleraría su apertrechamiento ideológico, ya que los oradores anarquistas siguieron gozando del visto bueno de las masas[44], por ende el Partido Comunista Salvadoreño, no pudo dejar de prescindir de su colaboración.

CONCLUSIÓN

El movimiento político y cultural de los anarquistas construyó el andamiaje clandestino  dentro de los sindicatos del campo y la ciudad, ya que fueron los primeros en trabajar en el campo, a pesar de las prohibiciones por parte del Estado. Estos canales inauguraron  el camino para que la ideología marxista “hegemonizara” la insurrección de 1932. Esto constituye una novedad en cuanto a la historiografía tradicional que busca los orígenes de la “insurrección comunista”, sin tomar en cuenta el largo proceso organizacional emprendido por los anarquistas desde principios del siglo XX.

Esta evidencia hace aún más nebulosa la participación del Partido Comunista de El Salvador en el levantamiento campesino del occidente de El Salvador. Esto debido a que a partir de la lectura de las actas levantadas por la Federal y el P.C.S. para los primeros años de la década de los treinta, hemos podido constatar que el anarquismo no disminuyó, es más, ni siquiera mermó el prestigio que gozó desde los primeros años de la puesta en pie de la Federal por parte de los obreros e intelectuales salvadoreños.

Esto se debió al tino que tuvieron los oradores anarquistas y anarcosindicalistas producto de la conducción de las masas en mítines emotivos, enormes manifestaciones y discursos que cooptaron a los sectores sub alternos a la radicalización por la vía de los postulados anarquistas, esta coyuntura combinada con la crisis de 1929, llevaría a los sectores campesinos a movilizarse, por razones que nos son difíciles de comprender, contra las élites en un intento desesperado por hacer valer sus derechos en una sociedad que se negaba a abandonar los valores estamentarios productos de años de experiencia colonial, sociedad que también vivió los avatares del anarquismo en las filas obreras e intelectuales de una época poco explorada en El Salvador.

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[1] Ángel Capelleti, El Anarquismo en América Latina, (Biblioteca de Ayacucho, 1990), http://www.bibliotecaayacucho.com/fba/index.php?id=97&b…s=157.

[2] Este migró al establecerse el Segundo Imperio Francés entre 1851 y 1852, primero llegó a Honduras, para después establecerse definitivamente en El Salvador, estuvo involucrado en la Revolución Francesa. En 1850 publicaba en París L´Anarchie-journal de l´Or, a su vez fungió como docente y funcionario público durante su estancia en el país. Nettlau en 1906 constató la existencia de un vástago suyo en el Pimental, Departamento de La Libertad. Ver: Arturo Taracena Arriola, «El manuscrito de Max Nettlau sobre el anarquismo en Centroamérica (1906-1932),» Política y Sociedad 2009.

[3] Publicó su  tesis “algunas fases del problema social” en 1904, se graduó de abogado en la Universidad de El Salvador. Entre sus principales postulados tenemos: La herencia es el origen de la desigualdad social. En este planteamiento Córdova sigue al pensador ruso Mijail Bakunin para quien el Estado lo que debería hacer es modificar la ley de herencia para llegar cuanto antes a su completa abolición, mientras existiera el derecho de herencia, perduraría la desigualdad económica hereditaria. En 1926 vio venir el colapso del anarquismo ante la oleada bolchevique. Ver: Ricardo Argueta, «El primer pensador anarquista en El Salvador (1904),»  Análisis sociológico boletín(2014).

[4] José Mourelo, «El anarquismo en Costa Rica» (Licenciatura en Derecho, Universidad de Costa Rica, 1970). 19-20.

[5] Luis Rubén Gonzáles Márquez, «Sociabilidad y organizaciones artesanales obreras: La Sociedad de Artesanos El Porvenir de Santa Tecla 1902-1932» (Licenciatura en Historia, Universidad de El Salvador, 2012). 201-232.

[6] Rafael Menjivar, Formación y lucha del proletariado industrial salvadoreño  (San José: Educa, 1982). 39.

[7] Cristina Zeledón Lisano, El anarquista, defensor de los trabajadores, labrador de ideales: Semblanza de (Billo) Zeledón  (Cartago: Instituto Tecnológico de Costa Rica, 2003). 45.

[8] Carlos Gregorio López Bernal, Tradiciones inventadas y discursos nacionalistas: el imaginario nacional de la época liberal en El Salvador, 1876-1932  (San Salvador: Editorial e Imprenta Universitaria, 2007). 98-116.

[9] Arturo Taracena Arriola, «La confederación obrera de Centro America 1921-1928,» Anuario de Estudios Centroamericanos 10 1984. 5-9.

[10] Ibid. 12.

[11] Anarquista francés (1809-1865). Una de sus tesis más importantes es que la propiedad es un robo.

[12] Pierre Joseph Proudhon, El Principio Federativo  (México D.F.: Ediciones Gernika, 2001). 61-64.

[13] Edmundo Anaya R., «La Federación Regional de Trabajadores no apoyará a ningún partido político,» Diario del Salvador, 11 de septiembre 1929. 1.

[14] Roque Dalton, Miguel Mármol: Los sucesos de 1932 en El Salvador  (San Salvador: Uca Editores, 2000). 139.

[15] Según Argueta es una socialización de los medios de producción a través del control obrero.

[16] También conocida como AIT (Asociación Internacional de los Trabajadores). Ámsterdam se configuraba como el centro neurálgico de operaciones anarquistas a nivel mundial, con agresivas campañas de propaganda contra el imperialismo, dentro del contexto de la guerra hispano-estadunidense y el proceso en su zona de “acción y reconquista” de obreros a las causas anarquistas.

[17] Luis Alfonzo Salazar, «Los sindicatos obreros» (Tesis, Universidad de El Salvador, 1956). 17.

[18] María Miguelañez Martínez, Anarquistas americanos y la Asociación Internacional de Trabajadores. Una historia social y cultural de redes transnacionales (España: Ministerio de ciencia e innovación, 2013). 5.

[19] José Mejía, «El día obrero,» Diario Latino, 2 de mayo 1925.

[20] Arturo Taracena Arriola, «Presencia Anarquista en Guatemala entre 1920-1932,» Revista Mesoamérica 15 1988. 5-6.

[21] Dirigente obrero anarcosindicalista, participó en el Primer Congreso Obrero Centroamericano (1911), Miembro delegado ante la C.O.C.A. por La Sociedad El Porvenir. Vinculado al Partido Laborista. Alcalde de San Salvador, 1928; 1929 suplente y en 1930 propietario. Entre sus publicaciones encontramos la influencia anarcosindical del español Anselmo Lorenzo: Entender la sociología como arma de liberación, reflejar la figura de Jesús como revolucionario y la mercantilización de los trabajadores por la burguesía. Exigió reformas al fisco y al monopolio del aguardiente.

[22] Mejía, «El día obrero.» 4-8. Las cursivas son nuestras.

[23] Ibid. 8.

[24] Ibid.

[25] Amparo Sánchez Cobos, Sembrando ideales: Anarquistas españoles en Cuba (1902-1925)  (Sevilla: Concejo Superior de Investigaciones Científicas, 2008). 175.

[26] Acta No 09 de la local del PC de la IC. San Salvador: 20 de Diciembre de 1930. Erik Ching, «Latin American materials in the comintern Archive,» Latin American Research Review 35, no. 1 (2000).

[27] «La vida departamental,» Diario Latino, no. 16 de diciembre (1925). 3. Nótese que utilizan banderas “rojinegras,” estos colores son identificados con los anarquistas de todos los tiempos.  Además eran los colores de la CNT española,  que simbólicamente, eran utilizados en signo de solidaridad internacionalista (uno de los primordiales principios anarquistas), por parte de los obreros del occidente en Chalchuapa y Atiquizaya.

[28] López Bernal, Tradiciones inventadas. El discurso se desprende de Sobre organización. El Martillo, año 1, N˚ 3, julio de 1927, pág. 2.

[29] Dalton, Miguel Mármol: Los sucesos de 1932 en El Salvador. 87-88.

[30] José Julían LLaguno Thomas, La semilla que germina: Anarquismo, cultura política y nueva intelectualidad en Costa Rica (1900-1914)  (San José: Acracia Editores, 2012). 122.

[31] «Con una reunión borrascosa se clausuró a las tres a. m. el V. Congreso Obrero,» Diario del Salvador, 15 de agosto 1929. 1.

[32] Raul B. Monterrosa, «Explicaciones de don Raul Monterrosa respecto de su expulsión de la Sociedad Regional de Trabajadores » Diario del Salvador, 21 de agosto 1929. 1.

[33] «La Regional de Trabajadores de El Salvador en el Congreso Obrero de Montevideo,» Diario del Salvador, 5 de enero 1929. 4.

[34] Adherida también a la A.I.T.

[35] Raul B. Monterrosa, «Carta abierta al Consejo de la Federación Regional de Trabajadores refiriendose a la expulsión de varios trabajadores  » Diario del Salvador, 30 de julio 1929. 5.

[36] A.I.T.: organización anarcosindicalista mundial con varias centenas de millares de miembros como la F.O.R.A. Argentina, la U.S.I. en Italia, C.G.T. en Portugal, I.W.W. en Chile, la C.N.T. española. estas eran las principales organizaciones que constituían la AIT a principios del siglo XX.

[37] A.C.A.T, «Asociación Continental Americana de los Trabajadores: Acuerdos y resoluciones del congreso constituyente efectuado en Buenos Aires. los días 11 al 16 de mayo de 1929,» La Continental obrera 1(1929). 2.

[38] A.C.A.T, «Notas Continentales El Salvador,» La Continental Obrera 1, no. 10 (1930). 12.

[39] A.C.A.T, «El Salvador Centro Sindical Libertario,» La Continental Obrera 2, no. 12 (1930). 3.

[40] Ibid.

[41] Monterrosa, «Carta abierta al Consejo de la Federación Regional de Trabajadores refiriendose a la expulsión de varios trabajadores  «. 8.

[42] Ernesto Isunza Vera, «Cosmovisión de la Vieja Guardia. Organización y cultura comunistas Centroamericanas, 1922- 1934.» (Licenciatura en Sociología, Universidad Veracruzana, 1993). 197.

[43] Acta No 11 de la local del PC de la IC. San Salvador: 20 de Diciembre de 1930.

[44] Vera, «Cosmovisión de la Vieja Guardia.» 207.

Guía práctica del estudiante revolucionario postmoderno

No importa cuan graves esten los problemas de salud, educación, seguridad, desempleo e inestabilidad política producto de narco- gobiernos mediocres, pseudo socialistas o aletargados en la utopía democrática. Esos sintómas inequívocos de nefasta desigualdad e imposible reconciliación social, a diario nos recuerdan que estamos en la América Central. En el terreno que insisten llamar «El Salvador», donde matan por todo y por nada, pese a que muchos estudiantes lamenten no haber nacido en sociedades industrializadas, en todo caso conformese con sobrevivir en Soyapango, las palabrejas «burgués», «oligarquía», «dictadura del…», dejelas que fluyan sin presión; siempre habrá espacios y gente con las que se «adornará» con ellas llegado el respectivo momento.

El Salvador atraviesa nuevas guerras, los homicidios a diario nos lo recuerdan, ellos, por su parte, quieren militares en los alrededores de la Universidad, para que no les roben sus celulares de última generación, ni San Marx lo permita, la Revolución «Hipster» se deberá transmitir en vivo, por ahora hay que alimentarla con  memes simplistas de las p¿Qué raro no les parece? en la que los shows políticos estén a la ordén del día. Concientes o no, para el estudiante revolucionario alpha, camisa del Che Guevara, FPipiLe’S de cora, boina con bandera de Venezuela bordada, erúdito cultivador de la poesía de Galeano, Roque, todas las páginas de «acción poética» y similares, siempre habrá tiempo para ver la última temporada de «Games of Thrones», «Big bang theory», «Walking Dead», o similaresexpresar inconformidades, vengarnos de éste o aquél docente que nos puso las garritas en el suelo aplazándonos más de alguna materia

Paseo eterno por el lago

Era la enésima vez que al calor de la bebida aquél jóven caballero vestido de negro, que siempre usó sombrero de copa color caqui con franja roja, pedía que se repetieran aquellas pegajosas melodias, no importando lo costoso de aquellas reproducciones entre las que se contaban alegres y bailables fox-trots, tangos y charlestones; grabadas en aquel disco de sonido ortofónico de la Victor Talking Machine -que no duraba más de quince minutos- y que, además era el único de la dueña de aquel lugar, pero que sin temor a equivocarse, se encontraba muy de moda en todas las capitales.

Este era reproducido por una vieja vitrola ubicada al fondo de una ramada. Unas luces rojas y azules agregaban el tono festivo al ambiente, al cual pertenecía la cervecería «Brisas del Lago», donde aquellas parejas departian frente a aquel pajarito cantor eléctrico, cuyo sonido gangoso, pedía a gritos se calibrara con urgencia el fuelle que hacía bajar la fina aguja al disco; pese al incoveniente mecánico convocaba a una catársis que hacia a las parejas lanzarse al torbellino del baile.

Sentados en una mesa decidieron relajarse tomando cervezas frías, que eran sacadas de aquel refrigerador Kelvinator color azul. Acto seguido las parejas optaron por una bella caminata bajo la luz de luna, dicho evento no había sido casualidad, había sido fruto de meses de preparación, pues habría figurado como <<atracción principal>> en los anuncios de los períodicos de la época como: «La caminata de los amantes».

La idea de asistir al evento tenía dos objetivos, primero despabilarlos de la cotidianidad, del ruido del claxón que cada día crecía más, lo incomodo de viajar apretados en los tranvías de sangre, etc. Y por último, dicho sea de paso, su itinerario climáx debería ser el paso de las parejas a través de un sendero iluminado por antorchas, alineadas en un largo tramo; iluminando como nunca las arenas de la playa de aquel hermoso lago.

– Estamos aquí para celebrar el progreso de mi persona-, exclamó el jóven, cuya cara no podía ocultar la felicidad que emanaba, ya que, al fin, haría pública la noticia de su futura boda con Irmita, dependienta del cirujano- dentista americano.

Esperó ese día con mucho anhelo, había decidido, pese la negatividad de su madre, que era momento de desenterrar del patio aquella módica fortuna que había sido entregada de manos de su abuela, antes de ser enviada a una muerte segura a las cárceles municipales, bajo el delito de defraudación al fisco o venta de alcóhol clandestina. Para nadie era un secreto que se trataba de un negocio familiar y que contaban con una marca que cuidar y un prestigio que mantener.

Y es que era tanta la fama de aquel brevaje que se aseguraba que había causado la muerte de varios borrachitos consuetudinarios.

– Tengo una importante noticia que compartirles, este sábado, he sido aceptado como cajero en el Hotel Nuevo Mundo-, les dijo a los que lo rodeaban mientras sostenía la mano de su amada y además agregó:

– Padrinos, por fin veo conveniente casarme, debo ganarme dignamente la vida trabajando como Dios manda-. Expresó sabiendo de antemano que tendría su bendición en tan trascendental empresa en la vida de la mujer y el hombre.

La pareja de enamorados se conocieron por casualidad, él recogió su pañuelo del suelo, en la salida del Teatro Nacional. Esa noche sus palcos habían fungido como sala  de cine, proyectando en esa ocasión el filme de la Metro- Goldwyng- Mayer: «Ben Hur», estrenada el treinta de marzo de mil novecientos veinticinco, pero que no fue exibida en dicho teatro sino cuatro años déspues y nunca pudo olvidar las palabras que contenía aquel afiche y que rezaban en chillantes letras doradas: «Ben-Hur: a tale of Christ», protagonizada en su rol estelar por la sensual Patty Bronson y con quien insistiría el muchacho en comparar con recurrencia a su prometida, quien lo veía como un bello halago al recordar lo fina y elegante que puede ser una mujer incluso en temas de la ley de Dios.

A pesar de las críticas y miradas y juzgonas de los familiares de la novia, de el cura melindroso e indiscreto del lugar y chismosos en general, llevaban seis meses viviendo juntos en un cuarto de mesón, de esos que las autoridades de la época resolvieron rebajar, debido a la expansión acelerada de la periferia de la capital para ese año, pasando a valer diez las que antes estaban cotizadas en quince o veinte, esto facilitó que pudieran acompañarse.

Volviendo al extásis del lago, pasando la medianoche, las parejas rentaron un cayuco y visitaron una isla, muy iluminada por la gente local, de regreso, encontrándose a escasos cuarenta metros de la playa, su prometida queriendo cambiar de lado dentro de la pequeña embarcación, hizo que el cayuco se volteara y lanzó los tripulantes al agua.

La embarcación cayó sobre la humanidad del muchacho partíendole la cabeza y hacíendole perder el conocimiento. Su padrino convino salvar a las mujeres, cansado y todo, como pudo, regresó a la playa para buscar el cuerpo del jóven de apellido Vega, fue en vano, la forma cónica del lago y la densa neblina que cubrió aquel apacible cuerpo de agua imposibilitaron encontrar al muchacho, la busqueda se extendió hasta la mañana, y continuó los días, meses y años siguientes.

Su prometida, nunca abandonó la idea que su amado estuviera aún con vida, despúes de todo la embarcación desapareció misteriosamente con él, el lago jugó un papel siniestro. Esto me lo contó una señora de rostro sereno y risa franca, ocurrió en mil novecientos cincuenta y ocho, cuando se me acercó vendiendo pezcaditos recién sacados de aquel hermoso lago, con tortilla y  un trozo de limón coronando exquísito manjar en bolsa. La observe caminando -con su ropa de aspecto apolillado- en la playa del nuevo y remodelado Turicentro que ahí se había erigido.

Al confundirme con su amado por mi aspecto, se sintió destrozada cuando no reconoció nada familiar en mi rostro. Acto seguido se enjugó las lágrimas preguntándome por un muchacho delgado y blanco que viste ropa negra y sombrero de copa, ella sentía en su corazón que el rencuentro estaba cada día más cerca, según me expresó:

– Él tiene que regresar y reconocerme de inmediato, pese a mis arrugas, soy la más parecida en el mundo a Patty Bronson, yo lo sé…

Así ha de ser

Te ves palido, un poco desmejorado, incluso más delgado. ¿Te sucede algo?

– Estoy escribiendo un libro. Quizás resulte una novela de como escribir una novela.

– ¿Y quién va a ser el protagonista?

– Yo mismo por supuesto.

– A pues, vos vas a hacer a tu protagonista un hombre feliz, como mínimo.

– De hecho lo es, por eso es que sufre.

– ¿Cómo así? No te entiendo.

– Tampoco yo. De seguro escribir un libro es lo más confuso que hay en el mundo.

 

Esas «despedidas»

Eran cuatro, tomaron asiento en una pequeña mesa de color que se encontraba en un rincón, cerca de unos salones de la Avenida Independecia, quizá evitando las miradas de juzgones que viajan en los autobuses que circulan esas calles.

Todos contemplaban una botella aun sin destapar,  que los invitaba a iniciar el deleite. El más ansioso incluso la acariciaba, como queriéndose adelantar a la catarsis que provocaba aquel líquido de tono ambarino; los otros impacientes y sedientos pedían a las muchachas los vasos con hielo.

Estos mismos cuatro habían planeado una despedida fenomenal hacía meses. Era un treinta y uno de diciembre y el sargento les había dado licencia para poder pasar con sus familias, durante muchos años tuvieron turnos difíciles, ¡era hora de mandarlos a descansar!

Todos sabían como resolver en caso de cogerlos la noche en el jolgorio. Dos eran de Soyapango; uno de Apopa, mientras que el otro de Merliot.

Conversaron un rato del año nuevo que se les venía, las exigencias de la Coorporación y cosas del cotidiano en su profesión, por eso planearon escaparse de su rutina con una buena despedida.

A pesar de las muchas insistencias a la dueña del lugar, esta tenía que despachar a los demás clientes que habían llegado antes. Para no amargarse con ella, los festejantes comenzaron a hablar del suceso que había acontecido tres días antes: La balacera en el centro.

– Cuando nos mandaron al Centro hace cuatro meses no me lo pude haber imaginado- dijo el de Merliot.

-Yo solo vi a los babosos correr- espetó uno de los uniformados, y además agregó en voz baja:

– Nosotros solo continuamos el intercambio de disparos por unos minutos.

– A mi por poco me pega un bandido de esos -contaba el de Apopa- como pudimos le hicimos frente, aunque por un momento, cuando aumentaron en número y nos rodearon, el miedo fue apremiante.

– ¡Corazón me trae el hielo…!- gritó furioso uno que solamente escuchaba y que había permanecido expectante de todo lo que acontecía a su alrededor.

– Si amor, ya casi…- Contestaron desde uno de los cuartos de adentro.

Ya para esas horas las explosiones de los cuetes atronaban el lugar, miles de personas regresando como hormigas a sus respectivos hormigueros, con la cena y los estrenos; la parafernalia navideña clásica maquillaba toda la ciudad.

– ¡Saben mejor callense! Agradezcan que estan vivos, ya cambien de cassette.- Agregó uno de Soyapango; espero todos hayan pensado en los regalos también, desviando por completo la nefasta plática.

– ¡Obvio! Yo le llevo a mi madre su Misterio con todo y su pesebre.

– Por cierto- habló el otro de Soyapango- ¿ Ustedes saben porqué el Niño Dios nació en un establo?

– ¡Noooo…!- Respondieron casi sincronizadamente.

– Pues resulta que la Virgén y San José llegaron a Belén, pero como no conocían anduvieron dando vuelta un rato. Al llegar a un lugar se toparon con una multitud que miraba un juego de fútbol: estaban jugando el Fas y el Aguila, equipos famosísimos ya para aquella época.

A María le parecía de lo más aburrido el asunto, consideraba a la gente como una proto cultura transculturizada altamente alienante y agregaba otros cuestionamientos sociológicos interesantes al asunto. Por su parte el Santo estaba encantado y decidió quedarse. A nuestra virgén le tocó tragarse el enojo y disimuló muy bien que él ejercía el poder sobre ella.

En lo mejor del encuentro, Jorge «Mágico» Gónzales barrió con los defensas colocando una diagonal retrasada que impactaría  «la avioneta argentina» Casadey anotando el uno por cero en el encuentro. El público enloqueció y se puso bueno el asunto.

La virgén aburrida pedía a San José que se fueran.

– Tranquila mujer que ya casi empatan- le decía San José.

Transcurrido un rato, que a María le parecío una eternidad, le volvio a insitir:

– ¡Puchica José, ya es tarde hombre!

– Esperate mujer casi empatan…

Luego de otro rato le dijo la virgén:

– José, ya no vamos a encontrar cuarto en ningún mesón…

En medio de la discusión y uno que otro tiro impactado en el travesaño, terminó el partido; el Fas ganó uno a cero. Cuando fueron a buscar cuarto no encontraron, asi que les tocó resguardarse en los portales, que eran los establos.

– Viste que te dije- le reclamó la Santa Madre.

– Hay que dar gracias por todo a Dios, de todos modos que se le va a hacer María…

Fue porque el Aguila no le pudo empatar a Fas que el Niño Dios nació en un pesebre.

– Blasfemo, mejor callate, te vas a ir al infierno- conjuraron casi en coro sus compañeros.

– ¡Pero es cierto! Fijense ustedes en los nacimientos, mini posters, postales y demás. En todas el pequeño niño chelito y colochito sale levantando el dedito, con eso nos recuerda siempre aquel uno a cero.

A los demás no les quedó más que soltar sendas carcajadas.

– ¡Señorita nos vamos…!- se acordaron del bendito hielo.

– Demasiado hombre, ya mucho esperamos…- Dijo uno simulando su retirada.

Acto seguido ven contonear aquellas voluptuosidades de la muchacha acercándose con unos vasos de hielo raspado en la mano.

– ¿No me puso cucharita?- Reclamó el de Merliot.

– Aquí estan amor- le dijo la señorita que le ayudaba.

Los cuatro compañeros se sonrieron y al instante se encontraban saboreando sus ricas minutas con jarabe de piña.

Aviones

Gente de toda clase social se había dado cita en una improvisada pista de aterrizaje, cerca del desvío al lago de Ilopango, la tarde del viernes 6 de marzo de 1925. El sol todavía era muy fuerte y pegaba directamente en sus rostros, pero parecía no importarles. Tal era su interes por presenciar el evento inaugural de una serie de espectáculos aéreos acontecidos cerca de la capital, que llegaban en vehículos, camionetas y también a pie; para ellos dicho evento se presentaba como algo exótico en estas tierras de perenne paisaje reptado por cerros y volcanes.

Un coctel se había servido en una ramada al lado de la pista y en las mesas había profesores, artesanos, comerciantes y políticos. Aunque además asistió gentuza  curiosa  de los cantones circundantes y un gran número de habitantes de los mugrosos mesones de la capital. La algarabía fue puesta por la Banda de los Supremos Poderes con sus interpretaciones de Fox-Trots, tangos y pasos dobles. Mientras los más chicos jugaban pateando una pelota de trapo alrededor de los presentes, creando una sublime atmósfera de camaradería al encuentro que se convertiría en el evento más rocambolesco de ese año.

Como era costumbre en los eventos de alta clase social asistió el médico cirujano Prudencio Pecorini, de cuarenta y cinco años de edad, divorciado de su tercera esposa, tupido bigote y ojos saltones. Su egregio vozarrón no era recíproco con su exigua estatura. Sin embargo para nadie era un secreto esa costumbre suya por derrochar en profanos placeres la fortuna que por años había logrado amasar en su visitado consultorio del Centro, ubicado en la segunda calle poniente No 123, contiguo a la peletería del famoso “Mennoti”.

Su mayor interes en la vida fueron siempre las mujeres, las cuales para él resultaban una suerte de vicio incluso más adictivo que los juegos de azar que gustaba departir con sus allegados: poker, lotería de cartón, los chivos, los gallos. Toda oportunidad para él se convertía en una forma de ganar dinero, incluso apostando desde bien temprano en las carreras de caballos los domingos en el Campo Marte. Además de ser un pícaro de primera siempre recurría a su astucia para obtener lo que quería, dejando para el juicio de crédulos y escépticos su caprichosa moral al beneficio de la duda. Entre los desbordados rumores de los presentes y las miradas de reproche se podían enumerar abortos forzados, infidelidades, deudas remisas, desfalcos, estelionatos y evasión de impuestos. Durante esos años Prudencio aun conservaba su frondosa salud, saludando como siempre calando su sombrero Stetson. Agitando su mano mostraba con su mistíco ademan,  sus extraños y alargados dedos, de los cuales relucían brillantes anillos de oro y plata, la mayoría producto de la usura a la que también se dedicaba.

Llegó acompañado por su joven y bella amante Tina Meléndez, de quien me referiré en su determinado momento. Ella se mostraba tranquila y fascinada por los aviones. Era la primera vez que presenciaba algo similar.

Ya mientras tanto al otro lado de la ramada, sentado sobre un taburete, apresuradamente Gabriel Romero ensambla las piezas del trípode de su cámara de larga exposición Göetze. Él es un muchacho de 27 años de edad, de oficio periodista y en tal calidad, redactor de noticias de gente y sociedad del Diario Latino e intimo amigo de su director Luis Pinto.

Al escucharse las primeras detonaciones de una fila de barriles que estaban al centro de la pista, la gente comenzó saltar inquieta de sus cómodos puestos, de pronto de tres direcciones distintas aparecieron aquellos pequeños  puntos relucientes, que con el correr de los segundos se hacían más grandes cuando avanzaban en dirección al lugar del espectáculo. Chicos y grandes contemplaban absortos girando sus cabezas de un lado a otro en dirección al cielo, mientras la tarde se había dado el lujo de quedarse sin su arrebol, y era súbitamente interrumpida de su místico silencio del trópico por el atronador ruido de los enormes motores de aquellos aviones surcando el cielo.

Una vez realizadas unas cuantas piruetas a prudente distancia, se procedió a las más hozadas y peligrosas: para ello, los pilotos sobrevolaron tan cerca del suelo que la gente hubo de salir corriendo espantada, causando caos y atropellados en aquella confusa infantil tropelía creyendo una colisión inminente contra su humanidad. Restablecidos de la confusión y el desparpajo todos reían, vitoreaban y con fragosas hurras y aplausos rendían admiración avistando perplejos aquellas singulares proezas ejecutadas por parte de los pilotos estadunidenses, una algarabía de manos estrechadas y abrazos irradió aquella tarde. Fue justo en ese momento –que por suerte o desgracia- cuando cruzaron miradas Gabriel y la señorita Menéndez, fue un amor a primera vista. Después de ese momento fue imposible contenerlas, lo que levantó sospechas del curioso Doctor.

Tina era su secretaria. Prudencio con dotes de Don Juan había logrado conquistarla en el café “Mundo Latino” del centro, al que ella asistía regularmente con sus amigas luego de sus clases de economía familiar en el instituto de señoritas. Él continuamente la invitaba a dar paseos en su Chrysler Impala modelo blanco y negro de 1922, a lo que a la larga terminó accediendo la airosa mengalita. Era una muchacha de cautivadores ojos marrones, seductor corte al ras de la nuca, con raya a un lado y flequillo teñido de rubio estilo garçon, moda muy difundida entre las muchachas de la capital, que pavoneándose entre risas y con su eterno afán de meterse en muchos y variados tópicos, llenaban las plazas y avenidas de la capital. Luciendo las más atrevidas, como era el caso de Tina, ajustados vestidos cortos, de vistosos colores: amarillos, grises y lilas. Tricornios y sombreros de ala ancha de terciopelo con tocados de plumas y torogoces disecados, imitando el glamur de las grandes actrices de los filmes de Hollywood y la Metro Golding Mayer; desafiando el sumiso y vulnerable gusto por la belle Époque de sus madres.

¿A usted le gusta apostar? ― Preguntó Prudencio al joven Gabriel que impávido no disimulaba el interés por Tina. Hermosa y sensual luciendo un escotado traje ceñido, pero ligero, arriba de las rodillas y de un penetrante tono bicolor rojinegro.

¡Jamás me ha gustado Doctor! ― aseveró el joven. Mientras Prudencio, parado a un lado del refrigerador marca Kelvinator, que funciona con quemadores querosene, lo observaba entrecerrando sus ojos debido al humo del cigarrillo Samsun que pende de sus labios, mientras destapaba una cerveza marca Pilsener, apodada cariñosamente por sus parroquianos como los «miados» de los Meza-Ayau, para ofrecérsela a Gabriel.

Muchas gracias señor, me encuentro trabajando y no es posible que pueda aceptarla ― Dijo con vos entrecortada el muchacho. En voz baja el médico hizo una propuesta tentadora a Gabriel –mucho más aventajado en el mundo que él- que le fue del todo imposible resistirse. Acordaron sentarse en una mesa al fondo, luego de tantas insistencias el muchacho dispuso a tomarse unas cuantas cervezas. Eran como las diez y media de la noche, una sinfonía nocturnal de chicharras y una vieja vitrola castigaban el silencio de la noche iluminada por la luna llena. La bendición de Dionisio había descendido entre las gentes que aún permanecían ingiriendo bebidas, yendo en contra de la ordenanza municipal, dado el hecho de que la policía se encontraba participando del ambiente festivo.

De pronto un ensordecedor golpe de manos  al centro de la solitaria mesa hacia volar los naipes, billetes y monedas de plata por los aires. Eran Prudencio y Gabriel que disputaban una partida de póker en la cual, sin ápice de duda, el médico cirujano estaba siendo desbancado por el muchacho. El periodista era un estuche de monerías y creía conocer la forma de poder conquistar a la mujer que él consideraba estaba –y con justa razón- desperdiciando su vida con ese estropajo de tipejo, tan criticado por toda la sociedad. Esto debió ser planificado con anticipación por Gabriel, era demasido tarde para contener los rumores de sus citas con Tina mientras el galeno abandonaba su residencia.

A esas alturas de la partida su mayor tino fue conservar hasta el último momento en sumo secreto su anterior profesión como croupier en el famoso casino y cabaret Imperium que estaba ubicado en el centro de Texas. Éste se habría quedado a vivir hacia tres años en ese lugar, luego de asistir a un Congreso Internacional de periodistas celebrado en la calurosa ciudad de San Antonio, alquiló una pieza y decidió probar suerte en su profesión y mal logró muchos meses en busca de trabajo sin encontrar resultados favorables. Durante su estancia en el norte Gabriel siempre opinó que si los veranos eran terribles, los inviernos en aquel lugar desértico eran sin duda más duros, todo esto mientras recién se empezaban a construir los acueductos subterráneos que abastecerían a la ciudad. Su suerte comenzó a cambiar cuando encontró ese trabajo tan inusual e inesperado.

Volviendo al asunto que nos compete en los hechos que se dieron en la ramada, esa noche tras una no tan amena conversación después de tomar más Pilseners de las debidas, Gabriel se percató del vicio de Pecorini y se apresuró a tomar ventaja. Fingió ser un neófito y torpe con las cartas, fingió cada jugada y perdió a su antojo hasta tenerlo pronto convencido de su superioridad en las cartas, y por supuesto, en los coqueteos con la siempre sonriente diosa de la fortuna, que en esa ocasión iba a conspirar en contra del impío y corrupto galeno.

En pocas horas había perdido todo lo que traía consigo, sus joyas y alajas, su vehículo e incluso las escrituras de sus fincas de café en San Sebastián Salitrillo y sus residencias dentro y fuera de San Salvador. Full tras full había perdido algo, por lo que inmediata e inútilmente intentaba recuperar apostando algo de valor mayor o equivalente. Viéndose sin nada más para apostar, le dijo con vos temerosa y recortada: te apuesto todo o nada, Tina será la garantía. Un destello irradió de los ojos cafés de Gabriel que contestó con un rotundo sí. En la última jugada, el médico descartó de entre sus cartas el cinco de copas, la sota de oro y el rey de bastos conservando los ases de espada y oro respectivamente.

¡Está todo resuelto! ―  pensó. Acto seguido pidió al muchacho sacar del tope de la baraja los respectivos cambios. Tras barajar sus cartas con el corazón en un hilo y un nudo en la garganta, las deslizó suavemente una por encima de la otra hasta descubrir la última carta, y se dio cuenta que tenía tres ases y una pareja de cuatros: un full que se miraba muy prometedor y que alimentaba las esperanzas de recuperar todo; más no le importaba perder a su mujer. Destapó sus cartas ante el muchacho que se había pedido cuatro cambios.

¡Bueno pues chico, al parecer esta no es tu noche, tuviste toda mi fortuna en tus manos y se te escapó! ― Le dijo Prudencio con una enorme sonrisa mientras mostraba su juego.

El muchacho sonrió desahogado mientras tomaba el último sorbo del envase de cerveza colocada sobre la tambaleante mesa. Agachó la cabeza y fingió sordida triteza, nadie sabía el caprichoso destino del azar.

¡Póker de machos! ― Gritó el muchacho, mientras los curiosos y enemigos conjurados de Pecorini presenciaban la inusual suerte de Gabriel Romero, el periodista y croupier de casino, y en tal calidad un completo artista en el arte de contar cartas, gacetillas, poemas, cuentos y ensayos.

Para Prudencio fueron gran oprobio las burlas y carcajadas de los presentes que se acercaban a ofrecerse como testigos y hacer correr la voz de la legalidad del gane. Carcomido por la rabía desenfundó del bolsillo interno de su solapa su pistola semiautomática  M1911, conocida vulgarmente en el argot del populacho como escuadra, y le asestó un mortífero disparo de 45 milímetros en el costado inferior izquierdo del joven Romero, lo que provocó un intenso sangrado que lo llevó a la muerte. Ese mismo disparo dispersó a curiosos y espectadores en general, los cuales se echaron a correr del lugar, quedando en el lugar solo un muchacho de tes humilde que sería el único que trató de darle auxilio a Gabriel que desangraba a borbollones. Prudencio de quien también se decía que tenía pacto con el diablo escapó del lugar, la policía fue su cómplice y se encargaron de silenciar aquel suceso.

El reporte de las pruebas condenatorias que se presentó al juez acerca del cobarde homicidio rezaba de la siguiente manera: “murió por herida mortal de bala causada por Pedro Pushtla, de 19 años de edad, indio originario del cantón Calzontes Arriba del departamento de Santa Ana, conocido ladrón de poca monta que llegaba todas las tardes a la capital en supuesta busqueda de trabajo, atraído por el espectáculo aéreo, se introdujo como polizón al evento y tras varios días de seguirle los pasos al joven Gabriel Romero, que generalmente viajaba solo, intentó robarle su cámara nueva de fabricación alemana. Éste al encontrar resistencia, disparó despiadadamente contra el periodista. El delincuente ya se encuentra recluido en el castillo de la policía en espera de su condena, exortamos a que se aplique con todo rigor la ley para este abominable criminal”.

EL ANARQUISMO EN EL SALVADOR: UN BALANCE HISTORIOGRÁFICO.

El siguiente trabajo aborda la producción académica elaborada sobre el pensamiento ácrata en El Salvador durante las primeras tres décadas del siglo XX. En el país sin duda existieron organizaciones de inspiración anarquista como es el caso de la Federal Regional de Trabajadores, fundada el 21 de septiembre de 1924 donde se puede apreciar según las fuentes existentes del periodo un rico debate entre las facciones anarcosindicalistas, marxistas, reformistas, unionistas y anarquistas, estos últimos encontraran su lugar de expresión en el Centro Sindical Libertario fundado en 1930. El objetivo es explorar las líneas temáticas, y algunos vacíos y aportes que han desarrollado las investigaciones encontradas, con el propósito de darle continuidad a la reflexión de las ideas ácratas en nuestro país.

Debido a que esta temática no ha sido un objeto de estudio de la historia en el país, se plantea una síntesis de las principales líneas de análisis que se han elaborado para Guatemala y Costa Rica, que incluyen de forma directa o indirecta el transcurso de las ideas anarquistas en el ámbito local.

A guisa de justificación por esta carencia, este inédito acercamiento plantea buscar abrir la perspectiva de análisis que giran alrededor del tema del anarquismo tomando en cuenta los estudios modernos desarrollados desde diversos ámbitos como: la filosofía política, redes intelectuales y políticas, anarco-marxismo, construcción de naciones, filología, redes transnacionales, historia, etc. Asimismo, se incluyen trabajos de otros países latinoamericanos, que permiten tener una perspectiva más amplia sobre las dimensiones de análisis que cruzan los muy variados estudios donde se menciona el anarquismo.

La mayoría de estudiosos del tema del anarquismo en la región (como movimiento político y social), dan por hecho de que es en Europa donde este tiene su primera formulación sistemática a mediados del siglo XIX. Antes de este momento, se han identificado algunas ideas-fuerzas que nutrieron la forma y contenido del anarquismo, pero que no pueden ser caracterizadas como tales. Este contexto anterior, ha sido conceptualizado por el filósofo argentino Ángel Cappelletti como prehistoria del anarquismo, en donde convergen algunas ideas y personajes radicales que asumieron una postura crítica contra la vertiente institucional de la cultura greco romana[1].

El hito clave en la historia, que expresa una crítica radical a los sistemas institucionales y religiosos de algunas partes de Europa se sitúa entre los siglos XVII y XVIII. Estos movimientos han sido analizados sistemáticamente por historiadores británicos  y latinoamericanos como Eric Hobsbawn, George Woodcock y Ángel Capelleti, de quienes se desprende conceptualizar estas revueltas como herejías gnósticas o milenarismo. Este concepto puntualiza el contenido de estas manifestaciones de descontento popular que buscaban arrebatar espacios a  la autoridad y reducir la riqueza del clero y los gobernantes y volver a un estado de convivencia social más “armonioso”[2].

Siguiendo el planteamiento de Cappelletti, es hasta mediados del siglo XIX donde se puede identificar un corpus doctrinario, con una base social y una construcción organizativa de un conjunto de sectores sociales que se auto identifican con las ideas anarquistas, que Piot Kropotkin define como:

“un principio o una teoría de la vida y de la conducta según las cuales la sociedad es concebida sin gobierno (del griego An y Arche: sin autoridad), la armonía en una sociedad así se logra no por la sumisión a la ley o por la obediencia a cualquier     autoridad, sino por los libres acuerdos concluidos entre los numerosos y variados      grupos, en base territorial o profesional, constituidos libremente para las  necesidades de la producción y el consumo; tanto como para satisfacer la infinita variedad de necesidades y aspiraciones de un ser civilizado”[3].

A partir de esta época, se puede rastrear un proceso de circulación de ideas, símbolos y prácticas, que transitan a través de diferentes continentes, por medio de personas que migran, con el fin de propagar el ideal anarquista en diferentes sectores populares e intelectuales.

Para América Central se ha documentado la presencia de militantes anarquistas franceses, españoles e italianos en países como El Salvador, Guatemala, Costa Rica y Panamá.[4] En el caso colectivo, las principales referencias están en los obreros anarquistas españoles que trabajaron en la construcción del canal de Panamá entre 1904 y 1914 y desarrollaron una importante red de militancia laboral y pedagógica en ese país,[5] para el caso de Costa Rica durante los albores del siglo XX se dio una importante migración de obreros de la zona de la Mantua en Italia, donde predominaba el anarcosindicalismo, conocidos como “tutiles” y que pronto difundieron sus ideales entre los círculos obreros[6].

Para el caso de El Salvador, se ha identificado que no será ajeno a estas oleadas y tal como lo sugiere Capelletti con respecto a que es en nuestro país donde parece haber muerto Anselme Bellagarige, un anarquista involucrado en la Revolución Francesa, que en 1850 publicaba en París L´Anarchie-journal de l´Ordr.[7] Siguiendo las huellas trazadas por el clásico historiador y militante del anarquismo mundial Max Nettlau en su escrito “La anarquía a través de los tiempos” que representa un testimonio de primera fila, del legado del pensamiento y la acción libertaria desde sus orígenes y a lo largo y ancho del tiempo y el espacio. Desde sus más antiguas manifestaciones, pasando por William Godwin; los iluminados; el anarquismo individualista en los Estados Unidos, en Inglaterra y otras partes; Proudhon y la idea proudhoniana en diversos países; la idea anarquista en Alemania, desde Max Stirner a Eugen Dühring y a Gustav Landauer; Los orígenes anarquistas en España, Italia, Rusia; Las ideas libertarias en la Internacional; la comuna de Paris y el comunalismo; el anarquismo francés desde 1895 a 1914, entre otros[8].

Nettlau en 1906 constató la existencia de un vástago de Bellagarige en el Pimental, Departamento de La Libertad. Pero no es posible afirmar si durante su estancia en tierras centroamericanas, escribió algo o difundió alguna manera sus ideas anarquistas. Éste emigró a Honduras y luego a San Salvador después de haber trabajado como maestro en el primero.[9]  En el artículo titulado “El primer pensador anarquista en El Salvador (1904)” estas ideas anarquistas se divulgan, según Ricardo Argueta, dependiendo del momento histórico. A finales del siglo XIX pudo ser a través de periódicos o revistas que tenían un público muy inapreciable; pero también se podía divulgar cuando un sujeto viajaba a otro país y ahí conocía nuevos enfoques teóricos sobre determinadas problemáticas, por ejemplo si un joven salvadoreño iba a estudiar a Europa, allá se empapaba de las teorías sociales, filosóficas, económicas en boga. Al volver a El Salvador divulgaba entre sus connacionales las nuevas ideas. Otra forma de divulgación era través de la adquisición de bibliografía por parte de las instituciones universitarias, la cual era consultada por los estudiantes en su proceso de formación[10].

Fue de una u otra forma como Enrique Córdova el “primer anarquista de El Salvador” se enteró de las teorías de Piot Kropotkin, León Tolstoi, Pablo Leroy, etc.,[11] y compartió algunos de sus postulados y decidió elaborar una propuesta con la perspectiva teórica del anarquismo (1904) para graduarse de abogado en la Universidad de El Salvador[12]. La tesis de Argueta radica en el hecho de que existieron al inicio de siglo XX, autores que aprobaron o desaprobaron, cómo categoría de investigación los postulados anarquistas para el análisis de la realidad salvadoreña.

De este trabajo se desprenden conceptos operativos básicos y esenciales, por lo cual merece especial atención; ya que aporta un apartado teórico-metodológico especializado para los tipos de corrientes dentro del anarquismo y los ricos debates suscitados entre el liberalismo y el anarquismo, tema en especial fundamental en la busqueda de los senderos trazados por el anarquismo en El Salvador.

En este periodo de conformación de identidades, según Víctor Hugo Acuña Ortega las clases populares que surgen simultáneamente en El Salvador y el resto de Centroamérica (en menor medida Nicaragua y Honduras)  oscilan entre sociedades artesanales y gremiales impulsadas por artesanos propietarios de talleres y bajo el auspicio y vigilancia de los gobiernos liberales, la metodología del autor consiste en sistematizar y analizar el papel de los sectores sub alternos en el proceso de creación de identidades nacionales a partir de los escritos académicos de la región, partiendo de la transición clásica del mutualismo a los sindicatos tan multireproducida y citada que a jerarquizado las líneas investigativas en los investigaciones encontradas por el autor[13].

El movimiento obrero fue uno de los sectores privilegiados por los anarquistas para desarrollar sus ideas políticas. La corriente predominante a principios del siglo XX en la mayoría de los países de Latinoamérica y Europa fue el anarcosindicalismo. Este unía las ideas del sindicalismo revolucionario desarrollado en Francia con la estructura federalista propuesta por Proudhon en el siglo XIX.  El objetivo de esta corriente era establecer el sindicato como núcleo de base de las reivindicaciones materiales del proletariado y servir como escuela de formación para  que la clase trabajadora tomara la rienda de los medios de producción una vez desarrollada la revolución social[14].

El desarrollo de esta corriente se dio a través de procesos de disputa con otras formas ideológicas como el liberalismo, el reformismo y el marxismo. Para el caso de América Central, esto ha sido poco estudiado, principalmente por la escasez de fuentes, la rigidez teórico-metodológica y el ocultamiento explícito de algunos historiadores de la presencia anarquista en la región.

El historiador guatemalteco Arturo Taracena es el que más ha contribuido con pistas para seguir el itinerario del anarquismo en el movimiento obrero en la región. Traduce el manuscrito del historiador anarquista austriaco Max Nettlau, sobre la presencia anarquista en Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Nicaragua. Este texto es básico para cualquier investigación para ubicar a las organizaciones y sus publicaciones entre 1906 y 1932. Las fuentes están constituidas por periódicos, correspondencia y fuentes orales. Sobre estas resaltan las referencias en publicaciones como: ¡Tierra y Libertad!, La Revista Blanca, Continental Obrera y La Protesta[15]. Sobre el balance que hace Nettlau, menciona que es El Salvador y Costa Rica donde se ubican las primeras publicaciones anarquistas con la revistas Ritos (1908) y Renovación (1911)[16]; y que para la década de 1920 ya existen organizaciones con influencia anarcosindicalista en Guatemala y El Salvador.

Para la década de 1920, coinciden de forma más explícita diferentes corrientes ideológicas dentro del movimiento obrero centroamericano, a través de la experiencia de la Confederación Obrera de Centroamérica (COCA)[17].  Siguiendo a Taracena, la presencia anarquista más importante dentro de la COCA, se dio a través de la Federación Regional de Trabajadores de El Salvador (FRTS), mejor conocida como “La Federal” que se alejaba- según él- de la influencia reformista, mutualista y liberal de las demás federaciones, insistiendo en no participar en las elecciones y mantenerse al margen de la colaboración con el Estado[18].

Para el caso de Guatemala, la presencia anarquista se agrupó en el “Comité Pro Acción Sindical”, fundado en 1928. En El Salvador, los anarquistas se reagrupan en el “Centro Sindical Libertario” en 1930, luego de salir de la Federación Regional de Trabajadores. En el mismo periodo en estos dos países se fundaron sus respectivos partidos comunistas[19]. En Panamá, se fundó el Sindicato General de Trabajadores en 1924, con la influencia de los anarquistas españoles José María y Martín Blázquez de Pedro que llegaron al país y dieron continuidad a la militancia que sus camaradas habían desarrollado anteriormente durante la construcción del canal entre 1904 y 1914.

Los señalamientos de Taracena y la lectura de la actividad anarquista en la región, permite elaborar la hipótesis de que estas ideas tenían mayor tradición histórica en Costa Rica que en los demás países, a excepción de Panamá que ya tenía una actividad ligada a los obreros españoles en el Canal. Esto se comprueba por la labor conjunta desarrollada entre el Centro de Estudios Sociales Germinal, la Confederación General de Trabajadores (CGT) y la revista Renovación.

En estos tres espacios coincidían obreros, artesanos e intelectuales en donde se discutían abiertamente las ideas anarquistas. Este proceso tuvo su mayor apogeo entre 1909 y 1923, año en que la CGT se disolvió para formar el Partido Reformista. Los sectores que no concordaron con esta situación formaron la Federación Obrera Costarricense (FOCR) que, según el historiador antes citado, es el espacio que mantuvo las ideas anarquistas hasta la formación en 1928 del “Comité Pro Acción Sindical” adherido a la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), de carácter anarquista a la que también estaba unida la F.R.T.S desde 1924.

El trabajo de Taracena titulado “Presencia anarquista en Guatemala entre 1920 y 1932” aborda líneas temáticas que son la base angular de los actuales investigadores del anarquismo en la región, constituyendo un material de referencia casi que obligado, porque  permite sentar las bases para la construcción de la historia del anarquismo local a través del ejercicio comparativo de las coyunturas entre ambos países, entre estas tenemos : historia política de los siglos XIX y XX en las temáticas de región, Estado-nación, ciudadanía, memoria e historia,  relaciones interétnicas y movimientos sociales. Siendo esta ultima rama de donde se desprende la justificación del tema ya que existe un vacío histórico de Guatemala entre 1885 y 1944 y este marca su afán de investigar las corrientes socializantes, en este caso aplicado en concreto al anarquismo, durante la dictadura de Manuel Estrada Cabrera (1898-1920)[20].

El objetivo del artículo es tratar de precisar e incorporar nuevos elementos para el estudio de ideologías socializantes entre 1920 y 1932, para lo cual basó sus preguntas de investigación e hipótesis, en que Guatemala, indudablemente como en otros países latinoamericanos donde existieron grupos o asociaciones de inspiración anarquista desde finales del siglo XIX, contó con similares actividades en el seno de los movimientos sociales de la época, máxime su posición de cercanía con México donde estas proliferaron[21].

El trabajo está estructurado basándose en el marco judicial a partir de la ley de extradición de actividades anarquistas firmada por 16 países en 1902 (El Salvador se suscribió al tratado)[22]. A partir de esa fecha el trabajo se irá articulando en las cartas, congresos y directrices que giran en torno los programas emprendidos por el movimiento obrero internacional. De esta forma se crea un espacio para la mayor comprensión del rol que jugaron los obreros centroamericanos en las diferentes luchas que se dieron por la supremacía de la dirección ideológica de los trabajadores a nivel local, regional y mundial.

Sin duda uno de los aportes más importantes para nuestra investigación es el papel organizativo del argentino Julio Díaz, que da cuenta de la importancia de la FORA (Federal Obrera Regional Argentina) en el movimiento anarquista mundial, específicamente en su vinculación a la Asociación Internacional del Trabajo con sede en Moscú que mantenía una política de rechazo ante la III Internacional, está a la vez proponía un distanciamiento con la Industrials Worker of the World (colectivismo norteamericano) y sus planes organizativos en Centroamérica[23]. De aquí se desprende la mayoría de contactos que el anarquista argentino hizo en tierras centroamericanas, siendo oportuno una carta fechada en México con fecha 12 de agosto de 1925, en la cual comunicó al secretario de la AIT, Diego Abad de Santillán, acerca de los obreros interesados con en estos contactos en El Salvador a través de la figura de Virgilio Alvarado Chacón (hondureño, delegado plenipoteciario de la F.R.T.S en San Salvador)[24].

Las fuentes utilizadas por el autor son poco heterogéneas y muchas veces privilegiadas. Entre ellas hay fuentes secundarias, correspondencia de La Internationale Presse-Korrespondenz, periódicos, informes oficiales de los congresos de la AIT, cartas de correspondencia personal entre los anarquistas latinoamericanos y Diego abad de Santillán, artículos de revista y publicaciones de la época.

Entre las limitaciones que el autor encontró podemos señalar la ausencia de toda forma de expresión pública de ideologías socializantes durante los periodos de 1989 a 1932, ya que esto dificulta la precisión de los antecedentes del anarquismo guatemalteco.

Para el caso de El Salvador el tema de los trabajadores es tocado tangencialmente desde las décadas de 1960 y 1970 por los intelectuales marxistas, los cuales no tuvieron una especialización histórica ni mucho menos repararon en el tema de las fuentes primarias. Entre estos tenemos la tesis de Arístides Larín “Los sindicatos en El Salvador”, una breve descripción de la clásica transición del mutualismo al sindicalismo antes señalada. Es de valorar el acceso que tuvo este autor a dirigentes de la época de los cuales recoge testimonios además de ofrecer una muy buena cronología de los congresos obreros de la Federal desde 1924[25].

Por otra parte de Formación y lucha del proletariado industrial salvadoreño de Rafael Menjivar Larín, nos ofrece un material rico en conceptos dialecticos donde por primera vez se habla del «carácter utópico» (designación de carácter peyorativo por parte de los marxistas) de las posturas anarquistas en la Unión de Obreros Socialistas (UOS) y la Confederación de Obreros de El Salvador (COES) en miras de los congresos obreros de 1911 y 1918 respectivamente[26].

De capital importancia resulta el trabajo de Roque Dalton Miguel Mármol: Los sucesos de 1932, ya que nos ofrece como fuente las memorias del militante comunista, este nos permite tener un panorama amplio de la sociedad salvadoreña de las primeras tres décadas del siglo del siglo XX[27]. Según López Bernal, lejos de presentar a las masas populares como fácilmente dominadas y manipulables, Dalton (y Mármol) llevan el problema a otro extremo; tratan de darle a las masas una tradición política militante y revolucionaria que va más allá de lo que evidencian la realidad histórico salvadoreña. Sin embargo, esta obra tiene un gran valor histórico, pues registra el proceso de organización, politización y radicalización de los obreros y campesinos en la segunda y tercera década del siglo XX[28].

 Este testimonio ha sido de referencia obligatoria en los estudios modernos de anarquismo por parte de todos los académicos centroamericanos, ya que muchas veces la ambigüedad, los silencios y omisiones de Mármol nos muestran la transición ideológica del anarcosindicalismo hacia el marxismo por parte de este en el proceso organizativo dentro de la F.R.T.S[29].

El único trabajo especializado en historia de la época que se diferencia de los demás nos lo ofrece Everett Alan Wilson en The crisis of national integration in El Salvador, 1919-1935, en este existe un nuevo replanteamiento del tema en el cual se estudia los movimientos de artesanos y obreros como proceso de movilización de las clases medias y no como antecedente inmediato a la coyuntura política de la época tal cual lo plantean los demás autores marxistas, la rigurosidad en la sistematización de fuentes asumiendo enfoques y teorías novedosas constituye su principal aportación al tema[30].

Las décadas de 1980 y 1990 van a marcar un resurgimiento de los estudios históricos sobre el país tanto de investigadores nacionales e internacionales, estos han abordado la temática de los trabajadores y anarquistas de manera más holística con nuevas fuentes y nuevas cajas de herramientas entre las que tenemos: movilizaciones, vida cotidiana, sociabilidad y los imaginarios de estos grupos, ganando estos mismos nuevas dimensiones y espacios. Aunque los temas no se han configurado como trama principal, han ocupado espacios en capítulos y temas secundarios.

Se tiene entre estas producciones el trabajo de Patricia Alvarenga Cultura y ética de la violencia en El Salvador, 1880-1932, en el cual a través del estudio de las dinámicas del Estado y los grupos sub alternos explica el papel de la violencia en la construcción de los códigos morales que rigen la ética del poder, una ética que surgió en el país a partir de la revolución liberal del 1885 y que moldeó la renovación de las relaciones de poder lo mismo que las relaciones que organizaron la propiedad y las relaciones laborales, en donde se generaron los marcos axiológicos para la nueva sociedad cafetalera que siempre se enfrentó a la resistencia campesina en un conflicto sin solución. Las fuentes presentadas en este trabajo han representado una guía de análisis y comparación, en cuanto que aporta una diferenciación clara entre marxistas y anarquistas en la F.R.T.S[31].

¿Qué diferencias existían entre el liberalismo y anarquismo en El Salvador? En este punto, es de capital importancia poner los ojos en este período, específicamente en la obra Tradiciones Inventadas y Discursos Nacionalistas: El Imaginario Nacional De La Época Liberal En El Salvador, 1876-1932, en ella López Bernal aborda el tema de identidades nacionales desde las perspectiva moderna de contruccion de naciones planteado en 1990 por el pionero Steven Palmer de cuya tesis se desprende la relacion entre el liberalismo y el nacionalismo como base popular al proyecto hegemonico y agregados culturales propuesto por los ideologos liberales y marxistas en su interpretación de proceso civilizatorio[32].

Además de su propuesta teoríca y su rigurosidad y reintrepretación de las escasas fuentes, el autor propone que es con la década de 1920 que las luchas y radicalización en las relaciones urbano-rurales de los trabajadores evidencian el deteriorado estado de desigualdad económica y social que arrastró el cultivo del café y las élites intransigentes lo que conllevó a una polarización política[33]. De aquí se desprende que existió una élite intelectual liberal con una idea de progreso a la cual se opuso y jugó un papel antagónico la super crítica de la “nueva intelectualidad” obrera y artesana.

En las producciones de actualidad, valiendonos de la interdisciplinaridad que impera en los estudios históricos en boga y para poder dimensionar este visión de nueva intelectualidad es necesario detenernos a meditar en la obra de Marta Elena Casaús Arzú y Teresa García Giraldez: Redes intelectuales centroamericanas: un siglo de imaginario nacionales 1820-1920, este esfuerzo está dirigido a recuperar las corrientes sub alternas que influyeron notablemente en la formación del espiritualismo nacionalista y en el socialismo espiritual, en donde este sector social es re elaborado a partir de la visión de los cambios operantes entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX a partir de la ilustración.

Este punto de partida se puede identificar especificamente en Europa a partir a partir del affaire Dreyfus y el “yo acuso”  o manifiesto de Emile Zola de donde parte una nueva visión de los mismos ante la sociedad. Los intelectuales europeos y latinoamericanos compartieron una serie de afinidades y rasgos comunes que las autoras operativizan, ejemplo de ello representan las redes tejidas y discursos en sus espacios de influencia donde pretendian llegar a la “humanidad” a través de manifiestos internacionalistas, ligas unionistas, apristas, marxistas, anarquistas, etc., en donde existia de trasfondo una visión regeneradora y cosmopolita que nutrió estos “segmentos de red”[34].

Por otra parte, siguiendo con el tema del anarquismo, los autores que se mencionaran a continuación partieron de las siguientes preguntas de investigación ¿Qué es el anarquismo? ¿Dondé y cómo surge? ¿Cómo llega a Centroamérica y a sus respectivos países? ¿Quiénes son sus exponentes? ¿Cuáles son sus espacios prioritarios de expresión? Y ¿Cuál es proyecto político y cultural? Tenemos un trabajo harto ingenioso para abordar metodologicamente y de manera sistematica el tema que nos atañe. Este es el caso de José Julían Llaguna Thomas La semilla que germina: Anarquismo, cultura política y nueva intelectualidad en Costa Rica (1900-1914),  desde la perspectiva de la ciencia política como herramienta teórica analiza el pensamiento político de los debates entre anarquistas y el estado, sociedad, representación política y soberanía popular[35].

Una de las limitantes que cruzan entre la experiencia investigativa y comparativa de Costa Rica con El Salvador es el caso de las fuentes, LLaguno Thomas en su primer corpus de análisis identifica entre sus fuentes la producción literaria de autores de anarquistas locales y extranjeros, publicaciones de períodicos, revistas y colecciones científicas. Enfrentadonos a una barrera muy díficil de superar, para el caso nacional se cuenta unicamente con información fragmentaria, aislada a veces y velada y abierta la mayor parte, en los editoriales obreros de los unicos períodicos de la época. Pero de este trabajo se desprende que hacer con estas fuentes luego de analizado su contenido. Abstencionismo doctrinario, anticlericalismo y desarrollo político-cultural son líneas temáticas para poder hacer un balance de la cultura política anarquista en El Salvador. Esto nos permitira a su vez identificar regularidades y discontinuidades del proceso a lo largo de los discursos producidos desde los personajes en estudio y la Federal y El Centro Sindical Libertario.

Por último cabe mencionar otro estudio de capital importancia para el tema en el que cabalgamos como lo es la tesis abordada desde la científidad histórica más contemporánea por parte de Lucas Omar Monteflores: “El anarquismo en Guatemala. El anarquismo en la ciudad de Guatemala 1920-1932”. A la vez, también considerar firmemente que se basa historiográficamente en el pensamiento Anarco-marxista, acuñado por el Doctor Julio Castellanos Cambranes,[36] y el cual es considerado por él, el pensamiento más adecuado para intentar reinterpretar la historia de Guatemala. Este pensamiento no es más que “una forma de ver el mundo (y la historia) diferente, en donde no existe la autoridad y el sometimiento ideológico y académico.” Exponer una historia libre, sin ataduras y sin compromisos más que con la misma ciencia.

“No se trata de la invención de una nueva corriente histórica, una                                         “historiografía anarcomarxista”, pero sí una manera de escribir y darle vida a la Historia, escribiendo claro y pelado, con constantes golpes contundentes al enemigo de clase al servicio de intereses espurios, desmintiendo datos con el propósito de falsear la historia, criticando análisis dogmáticos, ridiculizando mitificaciones de carácter histórico, etc. No existe cátedra alguna donde se enseñe tal corriente historiográfica, ni se conoce historiador alguno iniciado en los que presenta la eventual ventaja de presentar (no crear) algo distinto en el campo del pensamiento historiográfico de nuestra aldea nacional. Creo que el anarcomarxismo tiene la posibilidad de creación histórica, que es en sí la capacidad de pensar autónoma y libre, sin dialécticas aniquilantes y sin frases anquilosadas”[37].

Este trabajo nos transporta a la imperiosa necesidad de profundizar en el díalogo permanente entre pasado y presente para legitimar la visíon del anarquismo en la actualidad a través de las sub culturas musicales de la musica  punk y anarco-punk, los movimientos Skinheads, los sindicatos libertarios y los núcleos ácratas que invaden los circulos intelectuales, obreros y juveniles en nuestras sociedades, tratando de identificar si los militantes en la actualidad son un remanente de las corrientes acratas diluidas a través del tiempo o si son influencia foránea de el resurgimiento global de estos movimientos neo anarquistas de corte mundial que buscan nuevas formas de vida libertaria anti capitalista.

Corriendo con la misma suerte que el caso costarricense en la busqueda de fuentes, lo poco encontrado ha sido exhaustivamente interpretado, con su respectivo proceso hermenéutico, cuestión que a nuestro juicio, no lograron hacer quienes han escrito las pocas líneas sobre el anarquismo -exceptuando el caso ya citado del Doctor Taracena-.

El trabajo titulado “Breve bosquejo histórico del anarquimo en El Salvador” de Wilfredo Ortíz es el único en su tipo en el caso local, pero esta articulado siguiendo la cronología de los estadios y procesos de las luchas anarquistas durante el siglo XX, la primer limitante de este trabajo radica en que obtiene sus supuestos en base de fuentes secundarias y no se encuentra por ningún lado las fuentes primarias que permiten sentar bases para profundizar en el tema. Además el autor no pertenece a la escuela de ciencias sociales y aborda la temática desde el empirismo y el fetiche de buscar la verdad absoluta en los procesos históricos[38]. Estos vacíos no se observan en las investigaciones que han hecho los escritores anteriormente citados, el trabajo de Ortíz no ha manejado la objetividad histórica necesaria, para hacer mención del caso, como cuando escritores de vertientes socialistas o comunistas han escrito sobre el movimiento obrero; por diferencias doctrinales que han arrastrado por años entre comunistas y anarquistas, los escritores comunistas han obviado o tergiversado la historia del movimiento obrero, y como parte de este, el anarquismo.

Pero el grado de desconocimiento acerca del anarquismo en El Salvador, Honduras, Guatemala y Costa Rica es tal que no solo investigadores sociales de este país o de la región lo ignoran, sino hasta los mismos anarquistas de Latinoamérica y de Europa muestran un vacío referente al país. Tal es el caso del sitio electrónico de la Federación Obrera Regional Argentina/Asociación Internacional de los Trabajadores FORA-AIT,[39] quienes tienen un apartado sobre la historia del anarquismo en Latinoamérica y estos brindan datos totalmente fuera de lugar, en tiempo y espacio. Hasta el mismo historiador de anarquismo mundial, Max Nettlau en sus investigaciones sobre Centroamérica proporciona pequeños espacios y brinda datos erróneos sobre su existencia.

De esta forma forma quedan sentadas las bases, metodologías, las distintas experiencias y problemáticas, las limitantes y las potencialidades para los intelectuales que dedicamos horas de esfuerzo al tema del anarquismo y que contemplamos absortos dentro de la teoría y metodología con la que se va a investigar, pero también se persigue acumular el conocimiento necesario sobre esta ideología, en la cual como máximo objetivo se tiene el establecimiento de una sociedad de iguales en una sociedad de opresores y oprimidos.

Las principales hipótesis que se desprenden: los anarquistas y anarcosindicalistas construyeron el andamiaje clandestino para la hegemonización del discurso radical en el occidente de El Salvador por medio de un plan clandestino de sindicalización y educación campesina el cual seria inacabado y “erradicado” por los militantes comunistas en 1930, esto contribuiría a explicar las causas de por que el comunismo ganó rápidamente adeptos entre los indígenas, campesinos y demás sectores sub alternos, por lo que proponemos de que por si solos, los comunistas no pudieron atraer gente a su causa sino más bien se “montaron” en un proyecto que ya venia cabalgando desde principio de la década de 1920 por parte de los anarquistas y anarcosindicalistas.

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CITAS

[1] Ángel Capelleti, Prehistoria del anarquismo  (Madrid: Quemaira, 1983).

[2] Eric Hobsbawn, Rebeldes primitivos  (Barcelona: Ariel, 1974). ;George Woodcock, Anarchism : A History Of Libertarian Ideas And Movements (United States: The World Publishing Company 1979), http://rebelslibrary.org/files/woodcock_anarchism.pdf.; Ángel Capelleti, La ideología anarquista, (Móstoles, Madrid: Madre Tierra, 1991), https://alezgz.files.wordpress.com/2012/03/cappelletti20c1ngel20j-20-20la20ideologeda20anarquista.pdf.

[3] José Mourelo, «El anarquismo» (Universidad de Costa Rica, 1970). 19-20.

[4] Wilfredo Ortíz, «Breve bosquejo histórico del anarquismo «, (2013), http://www.anarkismo.net/article/13941.;Omar Lucas Monteflores, «El anarquismo en Guatemala: el anarco sindicalismo en la ciudad de Guatemala (1920-1932)» (Universidad de San Carlos de Guatemala, 2011).;José Julían LLaguno Thomas, La semilla que germina: Anarquismo, cultura política y nueva intelectualidad en Costa Rica (1900-1914)  (San José: Acracia Editores, 2012).

[5] Julie Greene, «Spaniards on the Silver Roll: Labor Troubles and Liminality in the Panama Canal Zone, 1904–1914,» International Labor and Working-Class History 2004.

[6] Thomas, La semilla que germina: Anarquismo, cultura política y nueva intelectualidad en Costa Rica (1900-1914). 24.

[7] Ángel Capelleti, El Anarquismo en América Latina, (Biblioteca de Ayacucho, 1990), http://www.bibliotecaayacucho.com/fba/index.php?id=97&b…s=157.

[8] Max Nettlau, La anarquía a través de los tiempos, (México: Editorial Vértice, 1970), http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/historia/ana&#8230;.html.

[9] Ibid., Cap. 6.

[10] Ricardo Argueta, «El primer pensador anarquista en El Salvador (1904),»  Análisis sociológico boletín(2014).

[11] Ibid., 14.

[12] Ibid., 3.

[13] Víctor Hugo Acuña ortega, «Clases subalternas y movimientos sociales en Centroamérica (1870-1930) » in Historia General de Centroamérica, ed. Edelberto Torres Rivas (Madrid: Flacso, 1993).

[14] Carles Launed, El anarcosindicalismo en el siglo XX, (Barcelona: Colección de formación e interpretación libertaria, 1978), http://www.uniliber.com/ficha/el-anarcosindicalismo-en-el-siglo-xx-launed-carles_1399319/.

[15] Arturo Taracena Arriola, «El manuscrito de Max Nettlau sobre el anarquismo en Centroamérica (1906-1932),» Política y Sociedad 2009.

[16] Nettlau, La anarquía a través de los tiempos.

[17] Arturo Taracena Arriola, «La confederación obrera de Centro America 1921-1928,» Anuario de Estudios Centroamericanos 10 1984.

[18] Ibid.,83.

[19] Ortíz, «Breve bosquejo histórico del anarquismo «.

[20] Arriola, «Presencia Anarquista en Guatemala entre 1920-1932.» 1.

[21] Ibíd.

[22] Ibíd., 3.

[23] Ibíd., 4-5.

[24] Ibíd.

[25] Salazar, «Los sindicatos obreros.»

[26] Rafael Menjivar, Formación y lucha del proletariado industrial salvadoreño  (San José: Educa, 1982).

[27] Dalton, Miguel Mármol: Los sucesos de 1932 en El Salvador.

[28] Carlos Gregorio López Bernal, Tradiciones inventadas y discursos nacionalistas: el imaginario nacional de la época liberal en El Salvador, 1876-1932  (San Salvador: Editorial e Imprenta Universitaria, 2007). 28.

[29] Entrevista personal con el Doctor Ricardo Argueta. Compartimos esta posición del militante luego de platicas donde se ha reflexionado del carácter y del bagaje ideológico que este va adquiriendo luego de que su maestro Gumersindo Ramírez (para entonces anarcosindicalista) patrocinara sus clases en la Universidad Popular “Joaquín Rodezno,” de donde se deriva que este fue iniciado en las tareas organizativas y programas propios de la sociología rudimentaria y el sindicalismo revolucionario con base en la formación pedagógica y libertaria de los obreros que representaba este centro.

[30] Alan Everett Wilson, «The crisis of national integration in El Salvador, 1919-1935» (Tesis doctoral, Stanford University, 1970).

[31] Alvarenga, Cultura y ética de la violencia en El Salvador, 1880-1932.

[32] López Bernal, Tradiciones inventadas. 28-28.

[33] Ibid., 32.

[34] Giraldez, Las redes intelectuales centroaméricanas.

[35] Thomas, La semilla que germina: Anarquismo, cultura política y nueva intelectualidad en Costa Rica (1900-1914).

[36] Licenciado  y doctor de la Historia de la Karl-Marx-Universitaet, Leipzig, antigua República Democrática Alemana, correo electrónico con el autor del 29 de septiembre al 3 de octubre del 2009.

[37] Monteflores, «El anarquismo en Guatemala: el anarco sindicalismo en la ciudad de Guatemala (1920-1932).» 8-11.

[38] Ortíz, «Breve bosquejo histórico del anarquismo «.

[39] http://fora-ait.com.ar/ait/index.php?text=historiaEnAmerica Consultado el: 01/08/15

EL FIN DE LA HISTORIA: DE HEGEL A FRANCIS FUKUYAMA

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Con los sucesos geopolítico-económicos acontecidos durante el final de lo que se conoce como “modernidad” y la subsecuente entrada en crisis de los paradigmas hegemónicos propios de nuestra era informática y digital, la tesis del politólogo norteamericano Francis Fukuyama El fin de la historia se esgrime como  teoría  de la narración histórica.

No se trata de un “descubrimiento científico” en toda la extensión de la palabra. Ya que esta valoración de la historia tiene su primera formulación sistemática con Georg Wilhelm Friedrich Hegel, filosofo idealista alemán nacido en Stuttgart. Este conquistó el último gran sistema del pensamiento occidental, en el cual pretendía explicar nada más y nada menos: todo lo pensable. Afirmó que lo finito pertenece a lo infinito, y que este se expresa en aquello. De manera que el absoluto está en la humanidad –la cual se encuentra en constante devenir en sus diferentes expresiones tales como la ideología, conciencia, sistema de valores, cultura y religión- a través de esto expuso su método dialéctico, que era según él la estructura misma de lo real. Entendió que su propia filosofía contenía como antecedente a todas las anteriores. A partir de aquí, nadie pudo no tomarlo en cuenta, impregnó a grandes filósofos materialistas como Carlos Marx de quien hereda los conceptos de la historia como proceso dialectico.

Fue el primer filósofo que dialogó en el lenguaje de las ciencias sociales modernas, ya que, para él, el hombre era producto de sus circunstancias sociales e históricas concretas. En 1806 como fruto de su primera obra publicada La Fenomenología del Espíritu (que es el preámbulo de su pensamiento filosófico) pretendía montar dentro de una estructura mental la evolución del conocimiento y todo lo que los seres humanos podemos llegar a conocer de un modo completo y determinado. Ese mismo año Hegel propone el fin de la historia, fecha en la que la monarquía prusiana era derrotada en la batalla de Jena. Con esto él vio la transición de estados autoritarios, jerárquicos, etc., que se abrían a la universalización de los ideales franceses que tenían su asidero en la Revolución Francesa.

El concepto de estado moderno “democrático” y el devenir del liberalismo económico lo llevaron a concebir la idea de que no solo lo económico o político determina los grupos sociales. Francis Fukuyama por su parte escribió su libro en 1992, en este va a reinterpretar esta visión de totalidad evolutiva de ideologías enmarcadas en el materialismo dialectico del sistema hegeliano. La descomposición de la visión lineal de la historia, remanente de Hegel, al sistema de saberes va a dar como fruto el posicionamiento –desde afuera-  de la misma por parte de Fukuyama.

La caída de los modelos ideológicos explicativos que encaraban una actitud de férrea defensa ante el capitalismo, como el socialismo y el comunismo (de tradición marxista-leninista) en Asia con Mao Tse-Tung,  y la U.R.S.S demostraron más bien ser “capitalismos de estado”. Las subsecuentes guerras mundiales, el fracaso de una Rusia eminentemente rural y empobrecida arrojarían un clima más funesto para estas ideologías que pronto perdían interés de un sector que simplemente le comenzó a dar la espalda y se empezó a acomodar dentro de la mercantilización de los seres humanos y sus ideas en el sistema de valores impuestos por el capitalismo, mismo sistema que se encarga de homogenizar y  globalizar los doctrinas en todas las esferas de la vida.

En el proceso mediático de difusión de la tesis de Fukuyama se intenta establecer una hegemonía de discurso en la que convergen casi por mandato la triple economía, la democracia parlamentaria y los avances técnicos-científicos. Esto conlleva a una atomización inequívoca de los tipos de discursos que no tienen que ser verídicos ni ficticios, si no en este caso aceptables o no aceptables. El análisis del discurso en la actualidad consiste en el carácter embrionario, o dicho en términos de la monadología leibznisiana,  que cada parte en su unidad está constituida por una totalidad de monadas que interactúan entre sí para describir un proceso.

La historia misma es un proceso necesario para legitimar el nuevo orden mundial, pero lo fue antaño de diferentes formas para justificar los antiguos regímenes. Pero esta historia obedece a un limitado corpus metodológico y en su análisis como pasado que ya no existe, la imaginativa y la argucia de los historiadores que la elevan al campo de un constructo social que se transforma dependiendo del tiempo en que se escriben los argumentos. Resultando de esta forma una complicidad inequívoca entre la mentira que le da sentido al relato –porque son sucesos que nunca más se repetirán y que quedaron relegados en el pasado- y los documentos heurísticos y heterodoxos, componentes activos de la historia relato.

Dicho de otra forma, la comedia se alzó en la antigüedad en contra del olvido, en ese juego, el interlocutor intenta vendernos un producto inexistente en el cual se tendrá de antemano que lo debemos de asentir como una aceptación tacita de una mentira que se vuelve verdad en cuanto llena nuestras expectativas de la realidad que nos atañe. Esto es la crítica que se desprende de las tesis de Fukuyama, que como él mismo aceptó nunca leyó a Hegel, pero fue esencial para el devenir de la crisis de los paradigmas, crisis que aún continua vigente en las Ciencias Sociales en El Salvador. El método dialectico en el minúsculo intento vertido en El fin de la historia demuestra la incapacidad de los sistemas, por su naturaleza de tesis y antítesis, de ser estática y que por el contrario demuestra que los discursos literarios, históricos, filosóficos, poéticos, revolucionarios, etc., obedecerán a los intereses inmediatos de las generaciones que los pongan en su acción en el devenir de los sucesos.

LA TRADICIÓN FUTBOLÍSTICA EN LOS PLANES DE RENDEROS: EL CLUB DEPORTIVO BALBOA 1946-2016.

Marcela Carbajal

José Alemán

El siguiente artículo trata de reconstruir, a través de la metodología de la historia oral, la historia del fútbol en la comunidad de los Planes de Renderos, cantón del municipio de Panchimalco, departamento de San Salvador. Este fue construido a partir de entrevistas con ex jugadores y jugadores activos a través del ejercicio de la memoria, esto nos permite conocer la dinámica de localidad en el contexto del fútbol federado a nivel nacional.

Las preguntas iniciales de esta investigación fueron: ¿Cómo fue el origen del Club Deportivo Balboa y quienes lo conformaron?, ¿Cómo se financiaba económicamente dicha entidad deportiva?, ¿Cómo se desarrolló la tradición futbolística en los Planes de Renderos?, ¿Cómo se vincula el Club a las redes familiares?, ¿Cuáles fueron los conflictos que afrontó el Club cuando se desorganizó?, ¿Cuáles han sido los aportes del CD Balboa a nivel local y al futbol nacional?

Para responder a dichas preguntas nos planteamos dos periodos: el primero trata de sintetizar la historia del fútbol en el país desde sus orígenes y la experiencia del club desde su fundación hasta su salida de la escena futbolística (1946-1993). La segunda parte al re aparecimiento del club dentro del fútbol federado en la actualidad (1993-2016). La metodología a utilizar nos la proporcionó la historia oral: la entrevista.

Palabras Claves: Fútbol Comunitario- Memoria- Planes de Renderos.

ORÍGENES DEL FÚTBOL EN EL SALVADOR

En el contexto del fútbol, se ha mostrado con toda claridad que este deporte es uno de los grandes temas de nuestros tiempos. El Fútbol es desde hace mucho no solamente una habilidad corporal y entretenimiento: el Fútbol es un enorme factor económico, que marca el modo de vida y desde sus comienzos hasta nuestros días ha tenido relevancia política[1]. Ante los ojos de muchos aficionados es la última pasión verdadera. En la época a estudiar, el deporte constituyó un producto de consumo, el fútbol seguramente es uno de los más eficaces mecanismos de movilización social dentro de dicho periodo, y porque no decirlo, dicho fenómeno permanece hasta la actualidad. Hacía finales del siglo XIX y principios del siglo XX -hasta la instauración del Estado moderno- fue necesario construir una red compleja de control de los sectores sociales subalternos[2]. Debido a esto, va a surgir un interés estatal, legitimador del sistema de dominación. De la misma manera, el grupo dirigente, debió articular los intereses del pueblo junto con los suyos.

El deporte va a ser ubicado en El Salvador principalmente en un contexto de diversiones. Por su práctica exclusiva, el fútbol en su origen, va a crear una división marcada solo para las élites. El origen del deporte moderno en el país, debe atribuirse a la élite de la capital y de Santa Ana, principales centros cafetaleros. Pero en este mismo contexto, el deporte se popularizó a la vez que se extendió, y más adelante empezó a atraer a personas de todas clases sociales, lo que ayudó a la masificación del deporte y la conformación de muchos equipos a nivel departamental, local y de barrios.

Por tanto, el Estado va a asumir el control de la actividad deportiva, por la misma necesidad de salvaguardar el orden público; a lo que va a abonarse el deseo higiénico de mejorar la condición física de la población junto a la afirmación del prestigio de los estados. Lo que convirtió a los equipos en delegaciones nacionales, que representan de forma directa el honor y prestigio nacional; así mismo, el deporte es un instrumento para alcanzar el prestigio internacional[3]. Para esa época el fútbol tuvo una gran receptibilidad en los sectores subalternos.

Por otra parte, según el historiador Dr. Alejandro Gómez Vides,  afirma que en la cancha Campo Marte es donde se celebró por primera vez un juego oficial. Ese primer partido se efectuó un 26 de julio de 1899, entre unas selecciones de Santa Ana y San Salvador. Ambos equipos se presentaron con varios jugadores extranjeros de origen inglés, de quienes se dice introdujeron el fútbol en El Salvador.

El equipo local que ganó el juego 2-0 alineó con Ángel Álvarez en la portería, Levonky y Roscoe en la defensa; Tomas Trujillo, Manuel Trujillo y Pedro Geofroy como volantes; Octavio Molina, M.A. Pacas, Carlos Álvarez, H. Butter y Juan Sifontes en la delantera. La selección de San Salvador presentó a Federico Yúdice en la portería, Federico Sawyer y Otilio Ungo en la defensa; Leo Imberton, Ricardo Sagrera y Alejandro Salazar en el medio campo; Manuel Fiallos, A. Angulo, H. Downiw, F. Drew y Pilkinton delanteros. Sin tener un desarrollo futbolístico tan avanzado como el de otros países, El Salvador inició con paso vacilante el aprendizaje del fútbol.

En 1921 surgieron nuevas y buenas figuras, tales como Pablo Huezo y Carlos Escobar. La historia del fútbol salvadoreño a nivel de selecciones nacionales, se remonta desde el año 1921, cuando El Salvador fue invitado por Guatemala para celebrar el centenario de la Independencia de Centroamérica.

En ese entonces, participaron Guatemala, Honduras, Costa Rica y El Salvador. Se jugó a eliminatoria simple a un solo juego. El Salvador fue eliminado por Costa Rica al ser derrotado 3-0.

En 1930, los salvadoreños se alistaron para participar en su primera competencia de importancia: los II Juegos Olímpicos Centroamericanos y del Caribe, que se celebraron en la Habana, Cuba. Pensando en realizar un buen papel, El Salvador contrató como técnico al norteamericano Marck Scott Thompson, quien aparece registrado como el primer entrenador de una selección. El Salvador debutó derrotando a Guatemala 8-2, pero en los siguientes encuentros los perdió contra Costa Rica 9-2. En la fase semifinal volvió a caer contra los ticos 5-0, luego cayó frente a Honduras 4-1 y terminó su actuación jugando contra Cuba con quien perdió.

Para 1935, El Salvador fue sede de los III Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe, construyendo para esa ocasión el estadio nacional de la Flor Blanca. México se coronó campeón y Costa Rica alcanzó el segundo lugar. El fútbol salvadoreño evolucionaba rápidamente, por lo que, un 26 de abril de 1940 se aprobaron los Estatutos de la primera Federación Salvadoreña, siendo el presidente el Dr. Luis Rivas Palacios.

Una de las grandes hazañas sucedió en los VII Juegos Olímpicos de México en 1954, cuando El Salvador contra todo pronóstico ganó el título en ese torneo dejando atrás a los mexicanos y colombianos. Esa gloriosa selección era conducida por el técnico nacional Carbilio Tomasino. El día 13 de marzo de 1954 es una fecha imborrable, ya que en el propio estadio Universitario, El Salvador escribió una de sus mejores páginas al derrotar 3-2 a México, cuando ninguna selección Centroamericana lo había logrado[4].

El Salvador en esa ocasión alineó a Yohalmo Aurora, Armando Larian, Hugo Moreno, Luis Regalado, Conrado Miranda, José Hernández, Marito Montoya, Hernández, Ricardo Valencia, Cariota Barraza y Alfredo Ruano.

En el año de 1963, en El Salvador se celebró el Primer Campeonato Norte, Centroamérica y el Caribe de Fútbol en los estadios del Palmar de Santa Ana, que se construyó en esa oportunidad, y el Flor Blanca que fue remodelado ampliándole la capacidad de albergar a más aficionados.

Al final Costa Rica se coronó campeón y El Salvador se ubicó segundo. En 1964 llegó al país el connotado entrenador chileno Hernán Carrasco Vivanco, quien revolucionó el fútbol salvadoreño, marcando la segunda época de oro del balompié nacional. En 1968, El Salvador se clasificó para los XIX Juegos Olímpicos que se efectuaron en México, logrando una participación discreta.

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CREACIÓN DEL CLUB DEPORTIVO BALBOA: LA RECONSTRUCCIÓN DE LA MEMORIA A PARTIR DE LOS JUGADORES.

El club se fundó en 1945, el ex jugador de CDB , José Salvador Ramírez Carrero, expresó que dicho equipo surgió en el seno de la Comunidad de los Planes de Renderos. Las familias de los primeros jugadores y fundadores apoyaron la idea de poner en pie un ente deportivo que alejara a la juventud de la vagancia, entre sus primeros fundadores recuerda:

“Estaba don Adán Mercado, don Faustino López, don Roberto Vázquez…  El señor Serrano, don Arístides Henríquez (falleció, a lo que agrega que es grata su memoria)”[5].

Este era un periodo donde el bienestar social en el proceso de modernización de El Salvador jugó un papel importante en la creación de instituciones que, impulsadas por los regímenes militares, buscaban el bienestar social con los sectores populistas[6]. Pero de la experiencia de Carrero, pudimos observar que este tipo de iniciativas no solo se dieron desde el Estado, sino que muchas comunidades copiaron y recrearon estas políticas populistas, apoderándose de ellas y fomentando el uso del deporte para la juventud en el plano de la localidad.

El club se sostenía a través de las actividades comerciales locales y de la participación de un grupo de familias en la dirección del mismo. Siguiendo la memoria de Carrero pudimos constatar que dentro de este reducido número de familias se encontraban:

“En esa época estaban involucradas cuatro familias en la dirección técnica[7] los señores Iraheta y López. Los López son descendientes de uno de los fundadores “Luis Figueroa”. “Luis Iraheta fue el otro fundador quienes estuvieron en la Directiva” (…) Siendo un equipo semi-profesional podría haber captado fondos, pero las condiciones de las canchas[8] no generaban divisas de esa forma. Lo que hacían los encargados eran otro tipo de actividades, en ese tiempo se montaban carnavales, fiestas bailables en la calle. Cerraban las calles y montaban las fiestas, rifas y las personas con facilidades económicas contribuían de sus propios bolsillos[9].

La relación dentro de la comunidad con el equipo, menciona Carrero, se daba de la siguiente manera:

“Siempre que jugábamos de local había bastante apoyo, la cancha donde jugábamos             era de los Planes… se llenaba la cancha (…) Cuando íbamos afuera la gente asistía en menor cantidad y no contábamos con el apoyo moral que en casa”.[10]

A pesar de que el CD Balboa no participó en la Liga de Ascenso y fue siempre un equipo de Liga B, gozaba de la aceptación del público, que llenaba los graderíos de los planes de Renderos, recién construidos como espacios de sociabilidad obrera impulsados desde el Estado. Estos centros obreros fueron construidos entre 1951- 1952, y tenían la finalidad de recrear a los sectores subalternos[11]. Si el Estado construyó la infraestructura en los Planes, el CDB le pondría el “alma” a la tradición futbolística que se empezó a construir paralelo al bienestar social proveniente del Estado.

A pesar de esa limitante el equipo de 1987, año de ingreso de Carrero, lo componían miembros de la Comunidad, extranjeros y jugadores de otras ligas y equipos, entre los jugadores de esa época menciona:

“Teníamos un compañero, Saúl, que era el defensa central; Herbert, Renato Flores era el portero, tenía una discoteca, llegaba todo desvelado a  los partidos, uno de apellido “Custodio”; Jorge “Grillo”, Eduardo y Javier Cárcamo: el “Seco” Will Carranza; “Nelson”, otro portero (no recordó el nombre); Edwin Montoya, él ya había tenido experiencia en Liga Mayor.”[12]

Los aportes al fútbol nacional se hacían visibles con mayor frecuencia, la dinámica del fútbol en la Comunidad aceleró la creación de entidades deportivas en los Planes de Renderos, Carrero comenta al respecto:

“Había por entonces un equipo que era rival acérrimo, se llamaba Palmes, era a su vez el rival de la comunidad. Había otro equipo que se llamaba Club Deportivo Planes, este era de categorías inferiores, de aquí se extraían a los jugadores que después conformarían el Balboa, en 1980 apareció la Escuela de Fútbol de Los Planes de Renderos. Enseguida se convirtió en el semillero del Balboa ya que muchos jugadores que integraron el cuadro pasaron por esta escuela.

Esta a su vez ayudó a otros jugadores que llegaron a otras instancias como es el caso de Alexander Amaya del Cid, que tras su paso por el Balboa llegó a jugar en Selección Nacional.[13]

La “mística” que cubrió al equipo la constituyó la longevidad de esta institución deportiva. La juventud se avocó a las canchas, equipos y escuelas que surgieron en torno al proyecto, metas y objetivos iniciales, que permanecieron desde la fundación del club, esto contribuyó a la consolidación de una larga tradición futbolística en los Planes de Renderos, dicha tradición se mantiene viva en la actualidad. Carrero en tono nostálgico recuerda su integración al CDB de la siguiente manera:

“Bueno, como un niño de los Planes de Renderos, las pocas diversiones que teníamos era el futbol. En esa época cuando vine a vivir a los Planes era un infante. Comencé a oír del CDB. Comencé a frecuentar la cancha los domingos ¡para ver quién era ese famoso equipo!

A partir de entonces fue creciendo en mí el deseo, cuando fuera de la edad necesaria, jugar en el equipo –ese era el sentimiento de todos los jovencitos de esa época- ese era el máximo objetivo deportivo, jugar en el Balboa, que era y sigue siendo el icono de la comunidad de los Planes de Renderos.

Después de un breve paso por la escuela de fútbol de los Planes. Fui llamado a integrar las filas del Balboa. Yo recuerdo que cuando tenía dieciséis años fue la primera vez que la Directiva quiso que yo estuviera ahí. En esos días por cuestiones de estudio yo no podía asistir a los entrenos, y jugué en otra categoría. Hasta terminar mis estudios de bachillerato fue que me integre al equipo… Esto fue en 1987, para entonces no había limitaciones en las edades. En esa época yo era el único que tenía edad, mis compañeros eran mayores (dos o más años y unos pasaban los treinta)” [14].

Al finalizar la década de los ochenta el equipo entró en un conflicto, asegura Carrero, esto debido a que el Club empezó a ascender de Liga. El problema derivaba de la cuestión económica, este asunto puso en que pensar a la directiva. Para la época no les eran rentables los gastos de manutención de un equipo en liga de ascenso, la modalidad del torneo y la crisis económica son expuestas por Carrero de la siguiente forma:

“. Había tres categorías, el ascenso se lograba quedando campeón de la Liga Media, en estos torneos participaba el CDB. El primer logro consistió en ganar la categoría 1983-84, en la Liga también se jugaron 3 semifinales para tratar de ganar el pase a la categoría de ascenso[15]. Uno de los factores por los que no se logró el ascenso fue por falta de motivación, los encargados no se sentían preparados ara para sostener un equipo en la Liga de Ascenso. En una triangular por el ascenso la directiva acordó que no era conveniente optar por el ascenso. La motivación se vino abajo por la Directiva”[16].

Esto llevó a una crisis aguda dentro del Club y el proyecto seria abandonado. El siguiente apartado nos habla de las dificultades de reorganización y elección de nueva junta directiva, proyectos, logros y aportes a la comunidad de Los Planes de Renderos y al deporte nacional.

SEGUNDA ETAPA: LA RENOVACIÓN DEL CLUB DEPORTIVO BALBOA (2014-2016)

Luego de un corto período de inactividad deportiva, un grupo de ex jugadores y miembros de la comunidad residentes en Canadá, siguiendo la “tradición” que se mantuvo desde los orígenes del Club, volvió a “darle vida” y reforzó al equipo. Primero se buscó a  personas que se pudiera encargar de entrenar y dirigir al equipo. Entre ellos se mantuvo la figura de Salvador Carrero y Roberto Urrutia, personajes distinguidos de la zona y ex jugadores del mismo. La base principal para volver a conformarlo fueron ex jugadores de la Escuela de Futbol de Los Planes de Renderos[17]. Quienes habían sido alumnos del mismo entrenador  Salvador Carrero. Fue así como este grupo comenzó a reunirse y a entrenar; no solo fue de jóvenes de la zona, sino también de fuera de ella.

Tal él es caso de Kevin Morales, quien fue motivado a pertenecer al Club por medio de un amigo el cual ya pertenecía a dicho equipo, quien asegura:

“Mi mayor motivación de pertenecer a este Club fue porque quería disputar juegos en una Liga Federada. Entonces la oportunidad se llegó y pues que más que aprovecharla con este Club que le daba la oportunidad a los jóvenes, no importando de donde vinieran”[18].

El jugador, quien habita fuera de Los Planes de Renderos, específicamente en San Jacinto, San Salvador. El fue de los primero que tuvieron la oportunidad de pertenecer al equipo. Así mismo, se puede hablar del caso de Odir Esteves, quien fue uno de los porteros que de la misma manera fue alumno del entrenador como lo afirma durante la entrevista: “fue una oportunidad que nos dio el profe “Salvador” de estar en el Club, ya que nosotros venimos trabajando con él desde muy pequeños. Y pues cuando nos dijeron que sí jugábamos en el Club, fue una bonita oportunidad para darnos a conocer con las mismas personas de aquí y jugar federado. En ese equipo que tiene una gran historia[19]. Es así como él acude al llamado y se le da la oportunidad de pertenecer al equipo. Uno de los juveniles durante los dos torneos y habitante del lugar, quien se crió con las historias y hazañas del Club.

Esta fue una de las principales motivación de pertenecer al equipo, la trayectoria con la cual se contaba y las ganas de volver a darle renombre no solo al equipo sino también a Los Planes de Renderos. Un equipo con historia que incluso militó en Tercera División del país y casi logra subir a la Liga de Ascenso. Por un lado un joven que sin conocer nada del Club quiso formar parte de él (es la caso de Kevin Morales) y por el otro uno que ha vivido su vida entera con esta historia sobre él (Odir Esteves). Este último hace énfasis en que el pertenecer a dicho equipo y jugar en él, es además llevar mucha historia sobre cada jugador.

Ambos jugadores concuerdan en que si bien durante los dos torneos y el corto tiempo desde que se retomó el equipo, no se han logrado trofeos, si se logró la conformación de un grupo sólido[20] a nivel grupal y a nivel personal pertenecer por primera vez a un equipo de ADFA[21]; así mismo se expresa el logro de darle vida a un equipo que había quedado en el olvido[22], principalmente para el primero torneo que se realizó de 2014-2015. Ya para el segundo torneo disputado en los años 2015-2016, se habla de estar en los primeros lugares y clasificar a los cuartos de final en el primer lugar de la tabla de Posiciones[23].

En cuanto a la participación femenina si la comparamos con la Primera Etapa del Club deportivo Balboa; se puede observar un aumento en las apariciones del sexo femenino dentro de las actividades del Club. Así como lo dice Marcela Carbajal: “pues los acompañaba cada domingo, a ver en que se podía ayudar a los jóvenes. Por lo mismo de que de pequeños jugamos juntos, y somos amigos, les iba a apoyar[24], esta era una de las motivaciones principales de ella para asistir a los partidos y apoyar tanto al equipo como a los jóvenes que lo conformaban. Odir Esteves incluso habla sobre el apoyo que ella les brindaba: “teníamos ayuda de muchas personas del sexo femenino; que han aportado en todo, tenemos a Marcela, que fue la que siempre anduvo en la cancha, reuniones; es la que más conocí y me puedo el nombre porque es la que estuvo más cerca de nosotros[25]. Él nos habló de que si bien hubo mayor participación, fue ella quien estuvo siempre cerca de ellos en los partidos. Siempre había una persona del sexo femenino que ayudara al equipo en logística o en cualquier cosa que se necesitara[26], hablando un poco sobre esto es lo que Kevin Morales nos pudo decir.

Las relaciones del equipo según nos menciona Kevin Morales, eran de amistad ya que todos se respetaban y eran un grupo muy unido, en el cual él fue aceptado desde el primer momento, no sufrió ningún tipo de molestias por ser nuevo. De la misma manera se habla de relaciones familiares tanto dentro del equipo como en la directiva. “El el equipo habían casos de dos que son hermanos, otros tres hermano y dos primos”[27], que eran los casos que se podían mencionar dos de los cuales son los hermanos de ella, Hubert Ramírez Carbajal y Héctor Ramírez Carbajal; defensa y portero respectivamente, quienes fungieron en el equipo desde la primera temporada. De la misma manera, dentro de la directiva del C.S. Balboa, eran familiares los que iniciaron con algunos cargos, caso de los Cárcamo y de Marcela y su papá Salvador Carrero[28].

Conclusiones

El fútbol en los Planes de Renderos se ha constituido como un espacio de sociabilidad entre los jóvenes que se ha mantenido y fortalecido con el paso del tiempo. Las escuelas de fútbol y los equipos de la comunidad han abierto las puertas por donde han pasado muchos futbolistas que han trascendido la escena local y nacional. Esto ha llevado a que el equipo en la actualidad se mantenga como un polo de atracción de deportistas y aficionados al deporte.

BIBLIOGRAFÍA Y ENTREVISTAS

Carrero, José Salvador Ramírez. 17 de mayo 2016.

FESFUT. «Historia Del Fútbol Salvadoreño.»  http://www.fesfut.org.sv/historia.php.

Gaitán, Chester Urbina. «Los Origenes Del Fútbol En El Salvador 1889- 1932.» Revista Digital 23, no. 12 (2005).

Hernández, Leonel. «El Bienestar Social En La Modernización Del Estado Salvadoreño 1950- 1960.» Aurora 1, no. 3 (enero 2016 2016).

López Bernal, Carlos Gregorio. Tradiciones Inventadas Y Discursos Nacionalistas: El Imaginario Nacional De La Época Liberal En El Salvador, 1876-1932.  San Salvador: Editorial e Imprenta Universitaria, 2007.

Querzoli, Cecilia Plano y Roberto. «La Entrevista En La Historia De Vida Algunas Cuestiones Metodológicas.» Observatorio Memoria y Prácticas Sociales en Derechos Humanos  (2003): 22.

Rinke, Stefan. «Historias Del Fútbol En América Latina – Historias De Sociedades Y Culturas «. athens 12, no. 34 (2005): 5.

Rivera, Douglas Kevin Morales. entrevista, 2016.

Rivera, Francisco Odir Esteves. entrevista, 2016.

Thompson, Paul. «La Historia Oral Y El Historiador.» history today 33, no. 7 (Junio de 1983 1990).

NOTAS AL PIE DE PÁGINA

[1] Stefan Rinke, «Historias del fútbol en América Latina – historias de sociedades y culturas » athens 12, no. 34 (2005). 5.

[2] Carlos Gregorio López Bernal, Tradiciones inventadas y discursos nacionalistas: el imaginario nacional de la época liberal en El Salvador, 1876-1932  (San Salvador: Editorial e Imprenta Universitaria, 2007). 47.

[3] Chester Urbina Gaitán, «Los origenes del fútbol en El Salvador 1889- 1932,» Revista Digital 23, no. 12 (2005). 7.

[4] FESFUT, «Historia del Fútbol Salvadoreño,»  http://www.fesfut.org.sv/historia.php.

[5] Entrevista con José Salvador Ramírez Carrero, 17 de mayo 2016.

[6] Leonel Hernández, «El bienestar social en la modernización del Estado Salvadoreño 1950- 1960,» Aurora 1, no. 3 (2016). 8.

[7] En la actualidad es la misma dinámica, con diferentes familias.

[8] Cancha semicerrada ubicada en el centro de los Planes.

[9] Carrero.

[10] Ibid.

[11] Hernández, «El bienestar social en la modernizacion.» 10.

[12] Carrero.

[13] Había movilidades entre varios equipos y ligas a nivel local, nacional y extranjero.

[14] Carrero.

[15] Liga Mayor de Futbol hasta la actualidad.

[16] Carrero.

[17] Según Marcela Carbajal, quien formó parte de la nueva Directiva en la renovación del Club.

[18] Entrevista realizada a Kevin Morales, quien formó parte del nuevo.

[19] Entrevista a Odir Esteves.

[20]Entrevista a Kevin Morales

[21]Asociación Departamental de Futbol Aficionado, asociado con la Federación Salvadoreña de Futbol.

[22]Palabras de Odir Esteves al hablar de los logros obtenido con el Club.

[23] Entrevista a Marcela Carbajal.

[24]Ibíd.

[25] Entrevista a Odir Esteves.

[26] Resalta Kevin Morales.

[27] Habla Marcela Carbajal.

[28] Ibíd.

Del movimiento estudiantil en Honduras

Sin ápice de dudas Honduras atraviesa una faz inquietante, de convulsión social, de rechazo ante el terrorismo de Estado; millones de hombres y mujeres manifiestan en silencio su inconformidad en una sola voz al unísono en contra de la reelección de Juan Orlando, las pandillas, el narcotráfico, desempleo y la pobreza. Estos elementos siguen fustigando la tranquilidad de un pueblo fragmentado, con resaca histórica de venganza, que despierta en la lucha por la conquista de sus derechos y la tan ansiada libertad/seguridad.

Las actividades llevadas a cabo las pasadas semanas corresponden a una fracción de esa gente inconforme, las protestas frente a la Universidad Nacional Autónoma de Honduras  ponen al descubierto lo inhumano de este sistema, altamente represor y miope, ante un sector estudiantil que propone en demasía y es poco o nada escuchado.

¿Cómo puede un presidente manipulado por el narcotráfico y la corrupción mandar a silenciar a estos millones de hondureños y soslayar su derecho a la libre expresión y a la “democracia”? La respuesta es sencilla, no existe otra forma que la represión, la persecución, la individualización y penalización de las personas inconformes.

¿Cómo puede un Movimiento Estudiantil fuerte, autónomo, con determinación y conciencia crítica soportar esta represión? En este caso la respuesta se vuelve heterodoxa, difícil de cuajar en esta realidad tan a menudo cambiante. Las bombas lacrimógenas vuelan de tres en tres y son pateadas de regreso, las bombas de manos sin dudas son las peores, tener de frente a estos gorilas sin duda hace que mucha gente de la espalda a la lucha callejera. Pero surge la pregunta ¿Qué podemos hacer si este mismo sistema ha conducido a esta lógica primitiva de pedradas?

Mientras siga siendo una algarabía estar al frente de los pijeos, mientras la capucha, la cumbia y la baleada sigan siendo el motor de la lucha estudiantil, mientras el humo de los sirios y la marihuana se sigan diluyendo con los gases tóxicos que expelen las huestes de JOH estamos hechos; la represión nos vuelve fuertes, nos blinda las ideas y cristaliza nuestras esperanzas de tranquilidad e igualdad. Somos estudiantes, no delincuentes, como reza la consigna callejera “queremos cambiar la sociedad”.

Honduras pronto tendrá que despertar del eterno letargo de las bananeras, del sueño eterno de los liberales, del racismo y la exclusión de los indígenas, de la autarquía del crimen organizado y las pandillas. Pero esto no será pronto; habrá de pasar un tiempo mientras salimos de la sombra y del miedo, mientras nuestra conciencia no se termine de pulir con la cultura de protesta y de denuncia, de derechos humanos, del ska y las caguamas, otra cultura nos es menester.

Estudiantes somos todos, pero también humanos, de carne y hueso, de hambre y sueños, de risas y sobresaltos, de tareas y exposiciones; pero somos más que eso. Los últimos serán los primeros y en este pijeo tenemos que ser, antes que todo, la vanguardia del movimiento social.

 

 

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