TAL PARA CUAL

La señorita sostuvo la respiración mientras se disipaba aquella enorme nube de gas negro. Esa nube que dejaba a su paso un viejo autobús que se desvanecía en la lejanía y al que no pudo abordar. Mientras ella aguardaba en la terminal, en medio de la soledad de la noche por un transporte, que en el fondo sabía nunca llegaría, pareciendo no importarle que no encontraría como regresar hasta su hogar en las afueras de la capital, cuando de pronto se detuvo frente a ella un lujoso vehículo. En su interior vislumbró un hombre de apariencia mayor, que instantáneamente inspiró profunda confianza en ella, aunque su rostro no le fuera familiar. No tuvo miedo a pesar de que su corazón palpitó rápidamente; fue él quien se le acercó, y con gesto amable le dijo:

— Me imagino vamos por el mismo camino, yo solía abordar en este sitio, pero seguramente, esperas algo o alguien que me temo no va a pasar, pero puedes venir conmigo si así lo deseas — le dijo, sin presentarse.

Ella, sin mencionar palabra alguna, lo observó meticulosamente de pies a cabeza, y la ojeada le valió para aceptar tan temeraria oferta.

— Me dedico al ramo de la construcción, soy ingeniero civil — Le explicó él, sin duda para generar confianza a la discreta acompañante─, y hasta hace poco estuve designado para el tramo del nuevo Redondel Masferrer. ¿y tú? 

— Yo solo quiero escapar de mi injusto destino —le dijo en un súbito arranque de sinceridad, esto despertó escalonados recuerdos, conduciéndolo a las reminiscencias de una florida juventud.

—  Cada quien construye su propia cárcel, pero también cada quien puede encontrar la manera de escaparse de la misma, es la misma condición biológica del ser humano el aferrarse a su propia libertad. Le dijo mientras ella lo observaba por el retrovisor.

— Pero tu no eres un filosofo, un sabio, una atalaya, todos escondemos algo en el fondo. Perversiones contra nosotros mismos, calumniamos, difamamos y ofendemos a nuestras anchas a nuestros prójimos, familiares y seres a los que supuestamente “amamos”.

— Aunque no me lo creas estas frente a dios.

La señorita no pudo contenerse y soltó una carcajada. ¿Estoy hablando con un dios? ¿O un pervertido dios que recoge mujeres que se han quedado sin poder abordar el último bus hacia un lugar tan lejano? Me sorprende que no intentaras violarme en el primer desvío que estaba menos oscuro que hacía el que nos dirigimos. Pero que puede importarme lo que me pase a estas alturas del partido. Entonces él le formuló una pregunta tan trascendental como personal:

¿Acaso eres Clio “La que da la fama”, una de las hijas Mnemósine?

A la señorita no le quedó más que parpadear atónita escuchando aquellas palabras tan extrañas, que se alejaban de su cotidiano vocabulario.

— Yo sólo voy escapando de un matrimonio obligado a punta de pistola, el muchacho con el que estaba viviendo fue demasiado lejos esta vez, intentó quitarme la vida por querer compartirme con quien yo quiera, porque nací libre, de madre libre, de abuela liberal, jamás quise pertenecer a alguien.

— Has hecho algo sumamente malo o cometido algún crimen, ¿verdad?

— ¿Cómo puedes estar seguro?

—  Ya te lo dije en su determinado momento: soy un dios que ayuda entre los mismos seres humanos, sin pedir diezmos, sin esperar oraciones ni mucho menos que nadie me rinda pleitesía.

— Mientes, lo has notado porque has visto mi pálido semblante, mis temblorosas manos que aun conservan el olor a pólvora, pueden verse con claridad los jirones de sangre en mi blusa—, soy libre y a la vez soy esclava de mi propia cárcel. Como todos los seres humanos somos esclavos de nuestras bajas pasiones, de la mentira y del desamor. Por fin libre de la opresión, aunque esclava de la culpa.

— No pongas cuidado en ello, estaré aquí para protegerte de todo lo que esta por venir. ¿sólo dime lo que hago? ¿Acaso quieres que me escape contigo, que nos vayamos juntos a vivir una excitante aventura por el mundo?

— ¿Quiero saber quién eres en realidad?

— Te lo he dicho todo, un ingeniero excepcional. Mis amistades me conocen como Zeus. Y me lo he tomado muy en serio.

El espejo de Gamero

Lo que aquí se ha de relatar ocurrió un día de tantos, en aquellas épocas de rampante   locura y descomunal violencia cegadora. El paisaje parecía dantesco, como sacado de una película de terror de Hollywood. De repente, a lo lejos, la columna vislumbró una espiral de humo que voluptuosa reptaba ascendiendo al despejado cielo anaranjado. Las acciones de la jornada anterior los había dejado exhaustos, se trataba de un grupo pequeño grupo, a pesar de ello decidieron intervenir en el lugar.

Los habitantes del lugar trataron de esconderse hasta en los lugares mas inverosímiles. Algunos lo lograron, en la confusión humeante y estridente de las balas, lo que en condiciones normales habría apuntado a ser un acto de magia: traspasar la superficie del espejo de cuerpo entero que estaba adosado en una de las paredes del penumbroso cuarto de baño y conjurar así, por lo menos en la inmediatez del asunto, el peligroso operativo que andaba suelto.

Después de la refriega, se respiraba una atmósfera lúgubre. No parecía que el conflicto haya arrojado vencedores, al menos las pruebas en el perímetro no arrojaban datos exactos. Ni siquiera eran visibles los que pudieron haber puesto resistencia, aunque tampoco se podía observar enemigos caídos, el desolado poblado respiraba excitado por lo que ahí había sucedido, apenas unas horas antes. Cuando la columna se aproximó y fueron reconocidos, la gente comenzó a salir de los escondrijos donde habían permanecido a las esperas de que floreciera un mejor mañana. A pesar de reconocer a los compañeros de la columna, el miedo les apretaba la cuchilla a la garganta, incluso después de largas horas, permaneciendo impávidos y taciturnos. Se observaban los rostros, se reconocían, se saludaban, unos lloraban la pérdida, otros simplemente agradecían el regalo de la vida que aún conservaban. Esto es normal luego de vivir en carne propia el susurro cariñoso de la benevolente muerte, que hace que convivamos con la angustia y la duda de cuanto más durará.

Se procedió a apagar para después enterrar los cuerpos, que apiñados, todavía ardían entre las zarzas y las veredas. Luego se continuó a bajar los miembros cercenados: manos, pies y troncos con las tripas de fuera. Decenas de ellos habían sido colgados sádicamente con estacas en las paredes de bajareque de las casas del pueblito, ni los cerdos, gallinas y perros habían logrado salir incólumes de semejante muestra de salvajismo por parte de los verdugos. Un detalle que enfriaba hasta la médula a toda la columna -incluso a los sobrevivientes- era el hecho de ver las niñas violadas, su ropita rasgada, con muestras de tortura, sus genitales cubiertos de ceniza para hacer énfasis del lujo de la barbarie, habrían sido unas veinte, todas entre los ocho y doce años.

Luego de salir del asombro y del temor, habiendo enfriado su rabia vengativa, se intentó que todo volviese a la normalidad, por lo menos hasta que se presentara la próxima emergencia, que siempre llegaba en el tiempo menos esperado, con disparos de G-3 o rocketazos de aviación.

Dicha normalidad llegó con una inspección casa por casa, evaluando los catastróficos daños. Cuando los miembros de la columna llegaron a aquélla, se encontraba entrancada y en franco abandono.

— ¡Víboras ahí compas, puede haber alguien atrincherado!

Se inspeccionó meticulosamente la vivienda. Nada fuera de los cánones de la normalidad campirana. Gamero tímidamente exclamó unas sordas palabras que no tuvieron eco en la mayoría de los de la columna.

— ¡Ve!, aquí han dejado un espejo quebrado…

Nadie pareció demostrar interés por aquellas palabras, quizás porque todos se encontraban consternados, él se hizo a un lado sus cacerinas, dispuso su G-3 contra la pared, se agachó frente a los pedazos desordenados y exclamó en tono muy benevolente:

— La mara dice que los espejos quebrados son mala suerte, pero yo creo que es mentira. Lo que si sé es que estas babosadas son como nosotros los humanos.

Mientras tanto, todos se disponían a abandonar aquel lar, mientras el comandante daba ordenes:

— ¡Apúrense hombre, no quiero que nos tuerza la noche aquí, esto se esta poniendo cada vez más paloma, nos falta un vergo por revisar!

Gamero que se encontraba ya de pie frente a los trozos de espejo no podía caminar, se encontraba helado, como impedido por una fuerza invisible que le impedía moverse. No sabía si sus nervios, sin cristalizar todavía, lo estaban traicionando, pero del espejo parecía escuchar una queja de alguien que agonizaba. Sin pensarlo tomó un trozo de regular tamaño y lo puso en el bolsillo de su jeans.

Ese noche el camino hacía el campamento se sintió mas largo que de costumbre, un hermoso manto estelar cubría su silenciosa marcha mientras se perdían en los montes que solo ellos conocían. Ya instalados en el improvisado dormitorio bajo el cobijo de un enorme amate, desocupó su chamarra, bolsón y sus bolsillos. El trozo de espejo continuaba ahí, pero ya no parecía simplemente basura de la que hay que deshacerse: era una pieza intacta y vivaracha, que abarcaba toda su mano y resplandecía delicadamente.

A la mañana siguiente, Gamero despertó como nuevo. Para su mayor sorpresa, encontró escrito en un papel cualquiera, que estaba al pie de sus zapatos Converse rojos desvencijados: “Gracias, logré huir. Mi antiguo cuerpo tuvo que quedarse al otro lado del espejo, por que los cuerpos no son capaces de penetrar al mundo de las transparencias inefables. Yo estuve a punto de quedarme en aquella matazón que hicieron los soldados cuando el espejo se desprendió de mis manos y se quebró. Usted me dio de nuevo la oportunidad de una rendija cuando el espejo entró en contactos con sus manos y por el tono que utilizó en su voz. Ahora seré una imagen libre. ¡Gracias, mil gracias!”.

EL 1o DE MAYO EN EL SALVADOR

La masacre de trabajadores anarquistas de Chicago en 1886 fue un símbolo adoptado por el movimiento anarquista y marxista a mundial. Este suceso influyó en la mente de los obreros e intelectuales locales de inicio del siglo XX y comenzó otra etapa dentro del sector artesanal. La primera “celebración” del 1o de mayo se dio en Santa Ana, bastión del anarquismo para la época. Pero no fue hasta 1925 que esta fecha conmemorativa se celebró en San Salvador.
El objetivo de este evento fue dar a conocer el porqué de dicha “fiesta” obrera, a lo que agregaba José Mejía (Dirigente obrero anarcosindicalista, participó en el Primer Congreso Obrero Centroamericano (1911), Miembro delegado ante la C.O.C.A. por La Sociedad El Porvenir. Vinculado al Partido Laborista. Alcalde de San Salvador, 1928; 1929 suplente y en 1930 propietario. Entre sus publicaciones encontramos la influencia anarcosindical del español Anselmo Lorenzo: Entender la sociología como arma de liberación, reflejar la figura de Jesús como revolucionario y la mercantilización de los trabajadores por la burguesía. Exigió reformas al fisco y al monopolio del aguardiente.), intelectual obrero de la Sociedad de Artesanos el Porvenir de Santa Tecla, que en la mentalidad obrera habría que:
“quemar incienso puro para elevarlas en espirales blancas nuestro tributo de cariño y veneración a los mártires de Chicago muertos pérfidamente a nombre de la ley bastardeada (…) por una burguesía codiciosa y de corazón petrificado…”[ Mejía, Diario Latino, 2 de mayo de 1925, “El día obrero.” 4-8].
Más adelante deja ver su vocación internacionalista declarando:
“No hay país civilizado en Europa y América en donde no sea celebrado el 1˚ de mayo por todos los obreros hombres y mujeres. Grandes desfiles, procesiones solemnes, discursos tremendos, paro de trabajo… nada de orgías… eso es el 1˚ de mayo en todo el mundo. Esa es la llamada Fiesta del Trabajo” [ Ibid. 8.].

El objetivo de Mejía es socializar al máximo la carga simbólica de esta conmemoración con todos los obreros organizados para que estos se encarguen de reproducirla, teniendo en cuenta:

“que sepan de fondo conocer la Génesis de esa celebración para que comprendan la verdadera finalidad de la Fiesta del Trabajo, única fecha mundial en la vida de los trabajadores todos del mundo.”[ Ibid.]
Este evidencia muestra que tan pronto el obrerismo dio acogida a esta celebración, teniendo en cuenta que fueron anarquistas los involucrados en dicho proceso, siendo loable y con mayor merito ya que vivían en situaciones más adversas que las de la actualidad y sus asquerosas y pueriles libertades. Con el transcurso del tiempo, luego de colgadas las armas del conflicto armado, esta fecha se ha vuelto parte del interés raquítico de diversos sectores, que salen a manifestarse sin tomar en cuenta la génesis de este suceso y que siguen reproduciendo un sistema arcaico que nos ha demostrado hasta la saciedad su ineficacia.
En honor a los compañeros anarquistas caídos en 1932 y los expulsados y ajusticiados décadas después por el Partido Comunista, y atendiendo especialmente la crítica que hacia José Mejía, cuya nota comenzaba diciendo: “unos obreros” celebraron la fiesta del trabajo, pero un día seremos más. A ellos les decimos ,como herederos de esa infinita libertad que ellos sembraron y de la que hoy gozamos: compañeros, la semilla germinó, no salimos todos a las calles; porque aun no estamos ni estaremos nunca listos, pero a pesar de ello, podéis descansar en paz, seguiremos viviendo en anarquía…

A Sorayda en la inmensidad

Cruzaron sus miradas durante un largo viaje con destino a lo incierto, tal ves a una ciudad tan descomunalmente miserable o infinitamente maravillosa, quien sabe, lo único cierto era la incertidumbre y lo desconocida que aquella ciudad se manifestaba ante sus ojos que atónitos yacían contemplando cada exuberante detalle. Jamás en la vida se habían visto los rostros, pero parecía no importarles, ambos querían comerse el mundo a dentelladas. Ella viajaba con una simpleza que rasgaba el velo de la mediocridad y la monotonía, él con una maleta de sueños rotos y muchas culpas a sus espaldas, ambos parecían escapar de algo absurdo o siniestro. Tal vez los dos buscaban alivio, o simplemente mirar las estrellas tomados de las manos una de esas noches frías de Buenos Aires, o solo quizá convertirse cada uno en el universo del otro. Sólo bastó una palabra para que ella viviera atrapada en su campo semántico. Sorayda lo hipnotizaba con el vaivén de sus delgadas caderas y su característico sentido del humor, con sus sesudas pláticas y esa peculiar y especial manera de desviar las conversaciones a su propia conveniencia. Agitando sus manos al compás de los segundos que se estrellaban a cada momento en su tierna humanidad. Sus miedos, sus sueños, sus esperanzas, pronto pasaron a ser materia de experiencias calladamente compartidas entre ambos. El tiempo fue el encargado de separarlos, pero ninguno pudo sacarse de la mente al otro. Un buen día, ese cruel e ignaro destino, volvería a ponerlos de nuevo al filo de la navaja, los encarriló místicamente de nuevo en sus tortuosos y laberínticos caminos.

ella pronto lo aceptó en su menesterosa vida, lo abrazó y juntos comenzaron a devorar días, semanas y meses. Así si ella hubiera tardado mil años en volver, él la hubiese esperado más. Las llamadas fueron harto frecuentes, salieron a darle la vuelta al rampante mundo juntos, como dos locos enamorados, mientras afuera las tormentas azotaban al resto de los mortales. Todo apuntaba a que pronto estarían juntos, fundidos en uno solo, como una sola alma que errante vaga por los fragosos pasillos con los que esta construida la vida, más sin embargo, no seria así. Mientras las viejas campanas parecían silenciarse, sobre ellos descenderían, galopantes como reminiscencias, los viejos fantasmas de sus pasados ignotos. Él hizo una pregunta, antes de terminar al parecer, con la última conversación que tendrían en la vida:

— ¿Estas segura que no quieres que nos sigamos viendo?

La respuesta fue inusualmente vaga:

— Te extraño y lo haré todos los días…

Él de nuevo emprendió su vieja rutina y apresurándose arrojó el ancla hacía su propia soledad, era un obsesivo compulsivo destructor de esquemas, y entre ellos se incluían las estrictas reglas del amor idealizado, el que no sufre ni aguarda, ese que parece desafiar el mundo de los fenómenos, de lo real y concreto que emanan nuestras mortales existencias.

Estaba bajo la regadera de un chorro impreciso, tratando de borrar de su piel su perfume, que a pesar de haber transcurrido mucho tiempo desde aquella borrosa tarde de abril, éste permanecía incólume impregnado en sus manos, y en su ecléctico y heterodoxo pensamiento. De pronto suena de imprevisto una notificación en su computadora. Salió aun escurriéndose, auxiliado a medias nada más con la toalla de baño. Acudiendo al llamado con exuberante beneplácito y pronta rapidez, sabía que pronto lo buscaría.

— No quiero dejarte…

Así rezaba en la bandeja de entrada el que sería el preámbulo de la cascada de mensajes que habrían de trazar sus vidas, pero era demasiado tarde; el amor es como una bomba de tiempo y no se sabe si terminara por explotarles los sesos a los que lo toman como grito de guerra. Y los miedos hablaron por Soraya quien en silencio permanecía kilómetros lejos frente a una pantalla de celular, él logró escucharlos y les contestó:

— Dile a tus miedos que por fin ganaron la batalla, que me declaro perdedor de alma y de carne, que te pueden dejar en paz y que no insistiré de nuevo.

Súbitamente recordó todas las noches que la había acobijado en su pensamiento y creyó que era momento de dejarla partir. Directo a la inmensidad del misterio de la nada, a esa ciudad que tanto deseaba, con la que tanto soñaba, en la que siempre quiso vivir.

— ¿Te vas a olvidar de mí?— preguntó ella al unisono mientras la tierra no dejaba de convulsionarse de su eterno letargo y la lluvia no paraba de caer.

— Jamás. — Contestó él.

Ya que en el fondo sabía que Sorayda siempre iba a florecer en sus interminables pensamientos, en sus canciones, en sus deleites. Ella se había ido ya, él se encontraba feliz de regresar a la ciudad donde imperaba su más grande logro: ” La ciudad de su intrínseco misterio, llamada como el mismo”.

San Salvador 12 de abril de 2017.

Aviones

Gente de toda clase social se había dado cita en una improvisada pista de aterrizaje, cerca del desvío al lago de Ilopango, la tarde del viernes 6 de marzo de 1925. El sol todavía era muy fuerte y pegaba directamente en sus rostros, pero parecía no importarles. Tal era su interes por presenciar el evento inaugural de una serie de espectáculos aéreos acontecidos cerca de la capital, que llegaban en vehículos, camionetas y también a pie; para ellos dicho evento se presentaba como algo exótico en estas tierras de perenne paisaje reptado por cerros y volcanes.

Un coctel se había servido en una ramada al lado de la pista y en las mesas había profesores, artesanos, comerciantes y políticos. Aunque además asistió gentuza  curiosa  de los cantones circundantes y un gran número de habitantes de los mugrosos mesones de la capital. La algarabía fue puesta por la Banda de los Supremos Poderes con sus interpretaciones de Fox-Trots, tangos y pasos dobles. Mientras los más chicos jugaban pateando una pelota de trapo alrededor de los presentes, creando una sublime atmósfera de camaradería al encuentro que se convertiría en el evento más rocambolesco de ese año.

Como era costumbre en los eventos de alta clase social asistió el médico cirujano Prudencio Pecorini, de cuarenta y cinco años de edad, divorciado de su tercera esposa, tupido bigote y ojos saltones. Su egregio vozarrón no era recíproco con su exigua estatura. Sin embargo para nadie era un secreto esa costumbre suya por derrochar en profanos placeres la fortuna que por años había logrado amasar en su visitado consultorio del Centro, ubicado en la segunda calle poniente No 123, contiguo a la peletería del famoso “Mennoti”.

Su mayor interes en la vida fueron siempre las mujeres, las cuales para él resultaban una suerte de vicio incluso más adictivo que los juegos de azar que gustaba departir con sus allegados: poker, lotería de cartón, los chivos, los gallos. Toda oportunidad para él se convertía en una forma de ganar dinero, incluso apostando desde bien temprano en las carreras de caballos los domingos en el Campo Marte. Además de ser un pícaro de primera siempre recurría a su astucia para obtener lo que quería, dejando para el juicio de crédulos y escépticos su caprichosa moral al beneficio de la duda. Entre los desbordados rumores de los presentes y las miradas de reproche se podían enumerar abortos forzados, infidelidades, deudas remisas, desfalcos, estelionatos y evasión de impuestos. Durante esos años Prudencio aun conservaba su frondosa salud, saludando como siempre calando su sombrero Stetson. Agitando su mano mostraba con su mistíco ademan,  sus extraños y alargados dedos, de los cuales relucían brillantes anillos de oro y plata, la mayoría producto de la usura a la que también se dedicaba.

Llegó acompañado por su joven y bella amante Tina Meléndez, de quien me referiré en su determinado momento. Ella se mostraba tranquila y fascinada por los aviones. Era la primera vez que presenciaba algo similar.

Ya mientras tanto al otro lado de la ramada, sentado sobre un taburete, apresuradamente Gabriel Romero ensambla las piezas del trípode de su cámara de larga exposición Göetze. Él es un muchacho de 27 años de edad, de oficio periodista y en tal calidad, redactor de noticias de gente y sociedad del Diario Latino e intimo amigo de su director Luis Pinto.

Al escucharse las primeras detonaciones de una fila de barriles que estaban al centro de la pista, la gente comenzó saltar inquieta de sus cómodos puestos, de pronto de tres direcciones distintas aparecieron aquellos pequeños  puntos relucientes, que con el correr de los segundos se hacían más grandes cuando avanzaban en dirección al lugar del espectáculo. Chicos y grandes contemplaban absortos girando sus cabezas de un lado a otro en dirección al cielo, mientras la tarde se había dado el lujo de quedarse sin su arrebol, y era súbitamente interrumpida de su místico silencio del trópico por el atronador ruido de los enormes motores de aquellos aviones surcando el cielo.

Una vez realizadas unas cuantas piruetas a prudente distancia, se procedió a las más hozadas y peligrosas: para ello, los pilotos sobrevolaron tan cerca del suelo que la gente hubo de salir corriendo espantada, causando caos y atropellados en aquella confusa infantil tropelía creyendo una colisión inminente contra su humanidad. Restablecidos de la confusión y el desparpajo todos reían, vitoreaban y con fragosas hurras y aplausos rendían admiración avistando perplejos aquellas singulares proezas ejecutadas por parte de los pilotos estadunidenses, una algarabía de manos estrechadas y abrazos irradió aquella tarde. Fue justo en ese momento –que por suerte o desgracia- cuando cruzaron miradas Gabriel y la señorita Menéndez, fue un amor a primera vista. Después de ese momento fue imposible contenerlas, lo que levantó sospechas del curioso Doctor.

Tina era su secretaria. Prudencio con dotes de Don Juan había logrado conquistarla en el café “Mundo Latino” del centro, al que ella asistía regularmente con sus amigas luego de sus clases de economía familiar en el instituto de señoritas. Él continuamente la invitaba a dar paseos en su Chrysler Impala modelo blanco y negro de 1922, a lo que a la larga terminó accediendo la airosa mengalita. Era una muchacha de cautivadores ojos marrones, seductor corte al ras de la nuca, con raya a un lado y flequillo teñido de rubio estilo garçon, moda muy difundida entre las muchachas de la capital, que pavoneándose entre risas y con su eterno afán de meterse en muchos y variados tópicos, llenaban las plazas y avenidas de la capital. Luciendo las más atrevidas, como era el caso de Tina, ajustados vestidos cortos, de vistosos colores: amarillos, grises y lilas. Tricornios y sombreros de ala ancha de terciopelo con tocados de plumas y torogoces disecados, imitando el glamur de las grandes actrices de los filmes de Hollywood y la Metro Golding Mayer; desafiando el sumiso y vulnerable gusto por la belle Époque de sus madres.

¿A usted le gusta apostar? ― Preguntó Prudencio al joven Gabriel que impávido no disimulaba el interés por Tina. Hermosa y sensual luciendo un escotado traje ceñido, pero ligero, arriba de las rodillas y de un penetrante tono bicolor rojinegro.

¡Jamás me ha gustado Doctor! ― aseveró el joven. Mientras Prudencio, parado a un lado del refrigerador marca Kelvinator, que funciona con quemadores querosene, lo observaba entrecerrando sus ojos debido al humo del cigarrillo Samsun que pende de sus labios, mientras destapaba una cerveza marca Pilsener, apodada cariñosamente por sus parroquianos como los “miados” de los Meza-Ayau, para ofrecérsela a Gabriel.

Muchas gracias señor, me encuentro trabajando y no es posible que pueda aceptarla ― Dijo con vos entrecortada el muchacho. En voz baja el médico hizo una propuesta tentadora a Gabriel –mucho más aventajado en el mundo que él- que le fue del todo imposible resistirse. Acordaron sentarse en una mesa al fondo, luego de tantas insistencias el muchacho dispuso a tomarse unas cuantas cervezas. Eran como las diez y media de la noche, una sinfonía nocturnal de chicharras y una vieja vitrola castigaban el silencio de la noche iluminada por la luna llena. La bendición de Dionisio había descendido entre las gentes que aún permanecían ingiriendo bebidas, yendo en contra de la ordenanza municipal, dado el hecho de que la policía se encontraba participando del ambiente festivo.

De pronto un ensordecedor golpe de manos  al centro de la solitaria mesa hacia volar los naipes, billetes y monedas de plata por los aires. Eran Prudencio y Gabriel que disputaban una partida de póker en la cual, sin ápice de duda, el médico cirujano estaba siendo desbancado por el muchacho. El periodista era un estuche de monerías y creía conocer la forma de poder conquistar a la mujer que él consideraba estaba –y con justa razón- desperdiciando su vida con ese estropajo de tipejo, tan criticado por toda la sociedad. Esto debió ser planificado con anticipación por Gabriel, era demasido tarde para contener los rumores de sus citas con Tina mientras el galeno abandonaba su residencia.

A esas alturas de la partida su mayor tino fue conservar hasta el último momento en sumo secreto su anterior profesión como croupier en el famoso casino y cabaret Imperium que estaba ubicado en el centro de Texas. Éste se habría quedado a vivir hacia tres años en ese lugar, luego de asistir a un Congreso Internacional de periodistas celebrado en la calurosa ciudad de San Antonio, alquiló una pieza y decidió probar suerte en su profesión y mal logró muchos meses en busca de trabajo sin encontrar resultados favorables. Durante su estancia en el norte Gabriel siempre opinó que si los veranos eran terribles, los inviernos en aquel lugar desértico eran sin duda más duros, todo esto mientras recién se empezaban a construir los acueductos subterráneos que abastecerían a la ciudad. Su suerte comenzó a cambiar cuando encontró ese trabajo tan inusual e inesperado.

Volviendo al asunto que nos compete en los hechos que se dieron en la ramada, esa noche tras una no tan amena conversación después de tomar más Pilseners de las debidas, Gabriel se percató del vicio de Pecorini y se apresuró a tomar ventaja. Fingió ser un neófito y torpe con las cartas, fingió cada jugada y perdió a su antojo hasta tenerlo pronto convencido de su superioridad en las cartas, y por supuesto, en los coqueteos con la siempre sonriente diosa de la fortuna, que en esa ocasión iba a conspirar en contra del impío y corrupto galeno.

En pocas horas había perdido todo lo que traía consigo, sus joyas y alajas, su vehículo e incluso las escrituras de sus fincas de café en San Sebastián Salitrillo y sus residencias dentro y fuera de San Salvador. Full tras full había perdido algo, por lo que inmediata e inútilmente intentaba recuperar apostando algo de valor mayor o equivalente. Viéndose sin nada más para apostar, le dijo con vos temerosa y recortada: te apuesto todo o nada, Tina será la garantía. Un destello irradió de los ojos cafés de Gabriel que contestó con un rotundo sí. En la última jugada, el médico descartó de entre sus cartas el cinco de copas, la sota de oro y el rey de bastos conservando los ases de espada y oro respectivamente.

¡Está todo resuelto! ―  pensó. Acto seguido pidió al muchacho sacar del tope de la baraja los respectivos cambios. Tras barajar sus cartas con el corazón en un hilo y un nudo en la garganta, las deslizó suavemente una por encima de la otra hasta descubrir la última carta, y se dio cuenta que tenía tres ases y una pareja de cuatros: un full que se miraba muy prometedor y que alimentaba las esperanzas de recuperar todo; más no le importaba perder a su mujer. Destapó sus cartas ante el muchacho que se había pedido cuatro cambios.

¡Bueno pues chico, al parecer esta no es tu noche, tuviste toda mi fortuna en tus manos y se te escapó! ― Le dijo Prudencio con una enorme sonrisa mientras mostraba su juego.

El muchacho sonrió desahogado mientras tomaba el último sorbo del envase de cerveza colocada sobre la tambaleante mesa. Agachó la cabeza y fingió sordida triteza, nadie sabía el caprichoso destino del azar.

¡Póker de machos! ― Gritó el muchacho, mientras los curiosos y enemigos conjurados de Pecorini presenciaban la inusual suerte de Gabriel Romero, el periodista y croupier de casino, y en tal calidad un completo artista en el arte de contar cartas, gacetillas, poemas, cuentos y ensayos.

Para Prudencio fueron gran oprobio las burlas y carcajadas de los presentes que se acercaban a ofrecerse como testigos y hacer correr la voz de la legalidad del gane. Carcomido por la rabía desenfundó del bolsillo interno de su solapa su pistola semiautomática  M1911, conocida vulgarmente en el argot del populacho como escuadra, y le asestó un mortífero disparo de 45 milímetros en el costado inferior izquierdo del joven Romero, lo que provocó un intenso sangrado que lo llevó a la muerte. Ese mismo disparo dispersó a curiosos y espectadores en general, los cuales se echaron a correr del lugar, quedando en el lugar solo un muchacho de tes humilde que sería el único que trató de darle auxilio a Gabriel que desangraba a borbollones. Prudencio de quien también se decía que tenía pacto con el diablo escapó del lugar, la policía fue su cómplice y se encargaron de silenciar aquel suceso.

El reporte de las pruebas condenatorias que se presentó al juez acerca del cobarde homicidio rezaba de la siguiente manera: “murió por herida mortal de bala causada por Pedro Pushtla, de 19 años de edad, indio originario del cantón Calzontes Arriba del departamento de Santa Ana, conocido ladrón de poca monta que llegaba todas las tardes a la capital en supuesta busqueda de trabajo, atraído por el espectáculo aéreo, se introdujo como polizón al evento y tras varios días de seguirle los pasos al joven Gabriel Romero, que generalmente viajaba solo, intentó robarle su cámara nueva de fabricación alemana. Éste al encontrar resistencia, disparó despiadadamente contra el periodista. El delincuente ya se encuentra recluido en el castillo de la policía en espera de su condena, exortamos a que se aplique con todo rigor la ley para este abominable criminal”.

Wherter para Lluvia

Su nombre siempre fue grato en mis oídos en todo momento, se llama Lluvia Toescha y de costumbre asistió religiosamente como cada jueves a aquella librería nada especial del centro. El negocio está en un cuarto de esas casas de principio de siglo, con su fachada aún aletargada por el místico tiempo.

Era un lugar pequeño, columnas apiladas de diccionarios y almanaques, estrechos pasillos y libros desbordados por todos lados. Esto jamás incomodó a lluvia, que recogía siempre en un moño aquellos largos y negros cabellos, que siempre melindrosamente entorpecían su visión e impedían que se sumergiera por completo en la sección de aquel cuarto en el que más le gustaba permanecer, la esquina de las novelas y obras clásicas.

Ella es una mujer harto intempestiva, de muy pocas palabras, mirada fuerte y penetrante. Una riquilla hija de un médico que viajó con su familia al rededor del mundo; adornada – para mi buena o mala fortuna- por una belleza inigualable, cósmicos lunares, grandes camanances y ojos de belleza astral. Lleva siempre consigo vestidos largos que marcan su figura de cerros y páramos vírgenes, sombrero de ala ancha y guantes largos, de ideología liberal -como yo lo sé- a comprado más de un libro de Zola.

Hace diez años la veo entrando y saliendo de “El Barco”, nombre que eligiera hace años mi padre para el negocio familiar. Ella pareciera siempre que se encuentra buscando algo específico con apremiante afán; algo que resulta tan místico y que al parecer sé le es escurridizo en su vida.

¿Cómo sé todo esto?

Hace diez años estoy enamorado en secreto de Lluvia, mi corazón late a velocidades que el ser humano a penas y resiste, también a sufrido un calvario desde que puse los ojos en ese demonio del lunar cerca de los labios. Viéndola desde la vitrina desfilar del brazo de muchos pretendientes, agonizar mientras extendía su mano exhibiendo su anillo de casada y volar sin alas cuando se hicieron públicos sus tres continuos divorcios.

Sin embargo, la pusilanimidad me ganó la partida, todo este tiempo fue en vano. Estos pasados inviernos fueron terribles, y más aún cuando se sufre en la soledad. Jamás me atreví a confesarme con ella. Quizá un ataque súbito de sinceridad hubiera cambiado el cruel designio del padre cronos. Pero nunca lo hice, calle y sufrí todo este tiempo cual pasión del joven Isidoro, las fuerzas cósmicas no conspiraron nunca en mi favor, hasta ayer.

Era un jueves de febrero, sostenía en sus largas y hermosas manos una bella edición de conmemoración del centenario de “La dame aux camélias” cuando rompió en llanto, vio hundidas sus esperanzas y se declaró a si misma derrotada al no encontrar lo que tanto anhelaba. Aunque nunca había pasado de ser una relación fría de vendedores a clientes, me acerque y conecté, con un sutil roce de mi mano enjugando sus lágrimas que rodaban en sus rosadas mejillas, nuestras almas y la abrace sin restricciones. Hasta ese momento ambos nos llegamos a conocer sin hablarnos por tantos años, intercambiando indescifrables miradas, sabía que libro ofrecerle por cada estado de ánimo, y vaya que mi alma aprendió a leer con sólo poner atención a las vibraciones de su ser. Sabía que libro la iba hacer llorar y con cual la haría volar. Es que en algo coincidimos los dos, además de disfrutar de un buen libro, ella sólo existiría yo sería sólo feliz.

Con el correr de los días las visitas se hicieron más prolongadas, las tertulias se extendía hasta ya bien entrada la noche. Me contó de sus viajes en barco a Europa, me contó de su madre y como murió en aquella peste del cólera en China y de aquella bendita novela de Goethe que poseía en la última página la dirección exacta del sitio donde por última voluntad pidió que la enterraran su madre, este exótico ejemplar  había sido extraviado en la Oficina de Correos ya estando en San Salvador, su madre habría encargado mandárselo en su lecho de agonía.

Ella ansiaba hace años tener ese libro en su poder, por eso buscaba con ahínco en cada librería de la ciudad, donde se compraran y permutaran toda clase de libros. Es así como conoció “El Barco”, fue de esta manera como se afianzó a su propia costumbre, a un hábito, ¡el ser humano es un ser de hábitos! Repetía murmurando en su esquina predilecta y con el paso del tiempo se quedó comprando muchas obras por todos estos años en blanco y negro. Bastaron sólo dos almas en entera conexión para saber que yo siempre estuve, estoy y estaré para ella. El tiempo perdido fue en vano, ella me vio todo el tiempo y quizá, sólo quizá, incluso demostró algo que jamás note, jamás sabré eso y quizá ya pronto.

Hasta ayer pude constatar que las fuerzas del destino son poderosas, los caminos de la vida jamás son como uno los imagina. Este día entre mis papeles encontré un recibo y recordé que hace años llegó “Wherter” y papá lo vendió a un amigo zapatero de Chalchuapa. Luego de nuestra cándida y efímera conexión inesperada aquella tarde, decidí abordar el tren de la tarde para Occidente, dirección en mano, mande un anticipado correo y don Efigenio acordó darme el libro y así poder alimentar la esperanza de ayudar a encontrar el sitio donde descansa Marié, la madre de Lluvia y poder reencontrarlas, que su espíritu no continúe errante, pero no sólo eso.

Si todo marcha sobre ruedas como hasta hoy, una vez devuelto el libro, pienso exponerle mis antaños y ocultos sentimientos para con ella. Le pediré su mano…

Pdt: querido diario mañana por fin escribo sobre la página final de este grueso cuaderno, así que debo pasar al almacén de la tercera por uno nuevo, por suerte los botones de las rosas están abiertos al fin.

Tiburcio Sánchez, San Salvador, 01 de marzo, 1938.

EL ANARQUISMO EN EL SALVADOR: UN BALANCE HISTORIOGRÁFICO.

El siguiente trabajo aborda la producción académica elaborada sobre el pensamiento ácrata en El Salvador durante las primeras tres décadas del siglo XX. En el país sin duda existieron organizaciones de inspiración anarquista como es el caso de la Federal Regional de Trabajadores, fundada el 21 de septiembre de 1924 donde se puede apreciar según las fuentes existentes del periodo un rico debate entre las facciones anarcosindicalistas, marxistas, reformistas, unionistas y anarquistas, estos últimos encontraran su lugar de expresión en el Centro Sindical Libertario fundado en 1930. El objetivo es explorar las líneas temáticas, y algunos vacíos y aportes que han desarrollado las investigaciones encontradas, con el propósito de darle continuidad a la reflexión de las ideas ácratas en nuestro país.

Debido a que esta temática no ha sido un objeto de estudio de la historia en el país, se plantea una síntesis de las principales líneas de análisis que se han elaborado para Guatemala y Costa Rica, que incluyen de forma directa o indirecta el transcurso de las ideas anarquistas en el ámbito local.

A guisa de justificación por esta carencia, este inédito acercamiento plantea buscar abrir la perspectiva de análisis que giran alrededor del tema del anarquismo tomando en cuenta los estudios modernos desarrollados desde diversos ámbitos como: la filosofía política, redes intelectuales y políticas, anarco-marxismo, construcción de naciones, filología, redes transnacionales, historia, etc. Asimismo, se incluyen trabajos de otros países latinoamericanos, que permiten tener una perspectiva más amplia sobre las dimensiones de análisis que cruzan los muy variados estudios donde se menciona el anarquismo.

La mayoría de estudiosos del tema del anarquismo en la región (como movimiento político y social), dan por hecho de que es en Europa donde este tiene su primera formulación sistemática a mediados del siglo XIX. Antes de este momento, se han identificado algunas ideas-fuerzas que nutrieron la forma y contenido del anarquismo, pero que no pueden ser caracterizadas como tales. Este contexto anterior, ha sido conceptualizado por el filósofo argentino Ángel Cappelletti como prehistoria del anarquismo, en donde convergen algunas ideas y personajes radicales que asumieron una postura crítica contra la vertiente institucional de la cultura greco romana[1].

El hito clave en la historia, que expresa una crítica radical a los sistemas institucionales y religiosos de algunas partes de Europa se sitúa entre los siglos XVII y XVIII. Estos movimientos han sido analizados sistemáticamente por historiadores británicos  y latinoamericanos como Eric Hobsbawn, George Woodcock y Ángel Capelleti, de quienes se desprende conceptualizar estas revueltas como herejías gnósticas o milenarismo. Este concepto puntualiza el contenido de estas manifestaciones de descontento popular que buscaban arrebatar espacios a  la autoridad y reducir la riqueza del clero y los gobernantes y volver a un estado de convivencia social más “armonioso”[2].

Siguiendo el planteamiento de Cappelletti, es hasta mediados del siglo XIX donde se puede identificar un corpus doctrinario, con una base social y una construcción organizativa de un conjunto de sectores sociales que se auto identifican con las ideas anarquistas, que Piot Kropotkin define como:

“un principio o una teoría de la vida y de la conducta según las cuales la sociedad es concebida sin gobierno (del griego An y Arche: sin autoridad), la armonía en una sociedad así se logra no por la sumisión a la ley o por la obediencia a cualquier     autoridad, sino por los libres acuerdos concluidos entre los numerosos y variados      grupos, en base territorial o profesional, constituidos libremente para las  necesidades de la producción y el consumo; tanto como para satisfacer la infinita variedad de necesidades y aspiraciones de un ser civilizado”[3].

A partir de esta época, se puede rastrear un proceso de circulación de ideas, símbolos y prácticas, que transitan a través de diferentes continentes, por medio de personas que migran, con el fin de propagar el ideal anarquista en diferentes sectores populares e intelectuales.

Para América Central se ha documentado la presencia de militantes anarquistas franceses, españoles e italianos en países como El Salvador, Guatemala, Costa Rica y Panamá.[4] En el caso colectivo, las principales referencias están en los obreros anarquistas españoles que trabajaron en la construcción del canal de Panamá entre 1904 y 1914 y desarrollaron una importante red de militancia laboral y pedagógica en ese país,[5] para el caso de Costa Rica durante los albores del siglo XX se dio una importante migración de obreros de la zona de la Mantua en Italia, donde predominaba el anarcosindicalismo, conocidos como “tutiles” y que pronto difundieron sus ideales entre los círculos obreros[6].

Para el caso de El Salvador, se ha identificado que no será ajeno a estas oleadas y tal como lo sugiere Capelletti con respecto a que es en nuestro país donde parece haber muerto Anselme Bellagarige, un anarquista involucrado en la Revolución Francesa, que en 1850 publicaba en París L´Anarchie-journal de l´Ordr.[7] Siguiendo las huellas trazadas por el clásico historiador y militante del anarquismo mundial Max Nettlau en su escrito “La anarquía a través de los tiempos” que representa un testimonio de primera fila, del legado del pensamiento y la acción libertaria desde sus orígenes y a lo largo y ancho del tiempo y el espacio. Desde sus más antiguas manifestaciones, pasando por William Godwin; los iluminados; el anarquismo individualista en los Estados Unidos, en Inglaterra y otras partes; Proudhon y la idea proudhoniana en diversos países; la idea anarquista en Alemania, desde Max Stirner a Eugen Dühring y a Gustav Landauer; Los orígenes anarquistas en España, Italia, Rusia; Las ideas libertarias en la Internacional; la comuna de Paris y el comunalismo; el anarquismo francés desde 1895 a 1914, entre otros[8].

Nettlau en 1906 constató la existencia de un vástago de Bellagarige en el Pimental, Departamento de La Libertad. Pero no es posible afirmar si durante su estancia en tierras centroamericanas, escribió algo o difundió alguna manera sus ideas anarquistas. Éste emigró a Honduras y luego a San Salvador después de haber trabajado como maestro en el primero.[9]  En el artículo titulado “El primer pensador anarquista en El Salvador (1904)” estas ideas anarquistas se divulgan, según Ricardo Argueta, dependiendo del momento histórico. A finales del siglo XIX pudo ser a través de periódicos o revistas que tenían un público muy inapreciable; pero también se podía divulgar cuando un sujeto viajaba a otro país y ahí conocía nuevos enfoques teóricos sobre determinadas problemáticas, por ejemplo si un joven salvadoreño iba a estudiar a Europa, allá se empapaba de las teorías sociales, filosóficas, económicas en boga. Al volver a El Salvador divulgaba entre sus connacionales las nuevas ideas. Otra forma de divulgación era través de la adquisición de bibliografía por parte de las instituciones universitarias, la cual era consultada por los estudiantes en su proceso de formación[10].

Fue de una u otra forma como Enrique Córdova el “primer anarquista de El Salvador” se enteró de las teorías de Piot Kropotkin, León Tolstoi, Pablo Leroy, etc.,[11] y compartió algunos de sus postulados y decidió elaborar una propuesta con la perspectiva teórica del anarquismo (1904) para graduarse de abogado en la Universidad de El Salvador[12]. La tesis de Argueta radica en el hecho de que existieron al inicio de siglo XX, autores que aprobaron o desaprobaron, cómo categoría de investigación los postulados anarquistas para el análisis de la realidad salvadoreña.

De este trabajo se desprenden conceptos operativos básicos y esenciales, por lo cual merece especial atención; ya que aporta un apartado teórico-metodológico especializado para los tipos de corrientes dentro del anarquismo y los ricos debates suscitados entre el liberalismo y el anarquismo, tema en especial fundamental en la busqueda de los senderos trazados por el anarquismo en El Salvador.

En este periodo de conformación de identidades, según Víctor Hugo Acuña Ortega las clases populares que surgen simultáneamente en El Salvador y el resto de Centroamérica (en menor medida Nicaragua y Honduras)  oscilan entre sociedades artesanales y gremiales impulsadas por artesanos propietarios de talleres y bajo el auspicio y vigilancia de los gobiernos liberales, la metodología del autor consiste en sistematizar y analizar el papel de los sectores sub alternos en el proceso de creación de identidades nacionales a partir de los escritos académicos de la región, partiendo de la transición clásica del mutualismo a los sindicatos tan multireproducida y citada que a jerarquizado las líneas investigativas en los investigaciones encontradas por el autor[13].

El movimiento obrero fue uno de los sectores privilegiados por los anarquistas para desarrollar sus ideas políticas. La corriente predominante a principios del siglo XX en la mayoría de los países de Latinoamérica y Europa fue el anarcosindicalismo. Este unía las ideas del sindicalismo revolucionario desarrollado en Francia con la estructura federalista propuesta por Proudhon en el siglo XIX.  El objetivo de esta corriente era establecer el sindicato como núcleo de base de las reivindicaciones materiales del proletariado y servir como escuela de formación para  que la clase trabajadora tomara la rienda de los medios de producción una vez desarrollada la revolución social[14].

El desarrollo de esta corriente se dio a través de procesos de disputa con otras formas ideológicas como el liberalismo, el reformismo y el marxismo. Para el caso de América Central, esto ha sido poco estudiado, principalmente por la escasez de fuentes, la rigidez teórico-metodológica y el ocultamiento explícito de algunos historiadores de la presencia anarquista en la región.

El historiador guatemalteco Arturo Taracena es el que más ha contribuido con pistas para seguir el itinerario del anarquismo en el movimiento obrero en la región. Traduce el manuscrito del historiador anarquista austriaco Max Nettlau, sobre la presencia anarquista en Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Nicaragua. Este texto es básico para cualquier investigación para ubicar a las organizaciones y sus publicaciones entre 1906 y 1932. Las fuentes están constituidas por periódicos, correspondencia y fuentes orales. Sobre estas resaltan las referencias en publicaciones como: ¡Tierra y Libertad!, La Revista Blanca, Continental Obrera y La Protesta[15]. Sobre el balance que hace Nettlau, menciona que es El Salvador y Costa Rica donde se ubican las primeras publicaciones anarquistas con la revistas Ritos (1908) y Renovación (1911)[16]; y que para la década de 1920 ya existen organizaciones con influencia anarcosindicalista en Guatemala y El Salvador.

Para la década de 1920, coinciden de forma más explícita diferentes corrientes ideológicas dentro del movimiento obrero centroamericano, a través de la experiencia de la Confederación Obrera de Centroamérica (COCA)[17].  Siguiendo a Taracena, la presencia anarquista más importante dentro de la COCA, se dio a través de la Federación Regional de Trabajadores de El Salvador (FRTS), mejor conocida como “La Federal” que se alejaba- según él- de la influencia reformista, mutualista y liberal de las demás federaciones, insistiendo en no participar en las elecciones y mantenerse al margen de la colaboración con el Estado[18].

Para el caso de Guatemala, la presencia anarquista se agrupó en el “Comité Pro Acción Sindical”, fundado en 1928. En El Salvador, los anarquistas se reagrupan en el “Centro Sindical Libertario” en 1930, luego de salir de la Federación Regional de Trabajadores. En el mismo periodo en estos dos países se fundaron sus respectivos partidos comunistas[19]. En Panamá, se fundó el Sindicato General de Trabajadores en 1924, con la influencia de los anarquistas españoles José María y Martín Blázquez de Pedro que llegaron al país y dieron continuidad a la militancia que sus camaradas habían desarrollado anteriormente durante la construcción del canal entre 1904 y 1914.

Los señalamientos de Taracena y la lectura de la actividad anarquista en la región, permite elaborar la hipótesis de que estas ideas tenían mayor tradición histórica en Costa Rica que en los demás países, a excepción de Panamá que ya tenía una actividad ligada a los obreros españoles en el Canal. Esto se comprueba por la labor conjunta desarrollada entre el Centro de Estudios Sociales Germinal, la Confederación General de Trabajadores (CGT) y la revista Renovación.

En estos tres espacios coincidían obreros, artesanos e intelectuales en donde se discutían abiertamente las ideas anarquistas. Este proceso tuvo su mayor apogeo entre 1909 y 1923, año en que la CGT se disolvió para formar el Partido Reformista. Los sectores que no concordaron con esta situación formaron la Federación Obrera Costarricense (FOCR) que, según el historiador antes citado, es el espacio que mantuvo las ideas anarquistas hasta la formación en 1928 del “Comité Pro Acción Sindical” adherido a la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), de carácter anarquista a la que también estaba unida la F.R.T.S desde 1924.

El trabajo de Taracena titulado “Presencia anarquista en Guatemala entre 1920 y 1932” aborda líneas temáticas que son la base angular de los actuales investigadores del anarquismo en la región, constituyendo un material de referencia casi que obligado, porque  permite sentar las bases para la construcción de la historia del anarquismo local a través del ejercicio comparativo de las coyunturas entre ambos países, entre estas tenemos : historia política de los siglos XIX y XX en las temáticas de región, Estado-nación, ciudadanía, memoria e historia,  relaciones interétnicas y movimientos sociales. Siendo esta ultima rama de donde se desprende la justificación del tema ya que existe un vacío histórico de Guatemala entre 1885 y 1944 y este marca su afán de investigar las corrientes socializantes, en este caso aplicado en concreto al anarquismo, durante la dictadura de Manuel Estrada Cabrera (1898-1920)[20].

El objetivo del artículo es tratar de precisar e incorporar nuevos elementos para el estudio de ideologías socializantes entre 1920 y 1932, para lo cual basó sus preguntas de investigación e hipótesis, en que Guatemala, indudablemente como en otros países latinoamericanos donde existieron grupos o asociaciones de inspiración anarquista desde finales del siglo XIX, contó con similares actividades en el seno de los movimientos sociales de la época, máxime su posición de cercanía con México donde estas proliferaron[21].

El trabajo está estructurado basándose en el marco judicial a partir de la ley de extradición de actividades anarquistas firmada por 16 países en 1902 (El Salvador se suscribió al tratado)[22]. A partir de esa fecha el trabajo se irá articulando en las cartas, congresos y directrices que giran en torno los programas emprendidos por el movimiento obrero internacional. De esta forma se crea un espacio para la mayor comprensión del rol que jugaron los obreros centroamericanos en las diferentes luchas que se dieron por la supremacía de la dirección ideológica de los trabajadores a nivel local, regional y mundial.

Sin duda uno de los aportes más importantes para nuestra investigación es el papel organizativo del argentino Julio Díaz, que da cuenta de la importancia de la FORA (Federal Obrera Regional Argentina) en el movimiento anarquista mundial, específicamente en su vinculación a la Asociación Internacional del Trabajo con sede en Moscú que mantenía una política de rechazo ante la III Internacional, está a la vez proponía un distanciamiento con la Industrials Worker of the World (colectivismo norteamericano) y sus planes organizativos en Centroamérica[23]. De aquí se desprende la mayoría de contactos que el anarquista argentino hizo en tierras centroamericanas, siendo oportuno una carta fechada en México con fecha 12 de agosto de 1925, en la cual comunicó al secretario de la AIT, Diego Abad de Santillán, acerca de los obreros interesados con en estos contactos en El Salvador a través de la figura de Virgilio Alvarado Chacón (hondureño, delegado plenipoteciario de la F.R.T.S en San Salvador)[24].

Las fuentes utilizadas por el autor son poco heterogéneas y muchas veces privilegiadas. Entre ellas hay fuentes secundarias, correspondencia de La Internationale Presse-Korrespondenz, periódicos, informes oficiales de los congresos de la AIT, cartas de correspondencia personal entre los anarquistas latinoamericanos y Diego abad de Santillán, artículos de revista y publicaciones de la época.

Entre las limitaciones que el autor encontró podemos señalar la ausencia de toda forma de expresión pública de ideologías socializantes durante los periodos de 1989 a 1932, ya que esto dificulta la precisión de los antecedentes del anarquismo guatemalteco.

Para el caso de El Salvador el tema de los trabajadores es tocado tangencialmente desde las décadas de 1960 y 1970 por los intelectuales marxistas, los cuales no tuvieron una especialización histórica ni mucho menos repararon en el tema de las fuentes primarias. Entre estos tenemos la tesis de Arístides Larín “Los sindicatos en El Salvador”, una breve descripción de la clásica transición del mutualismo al sindicalismo antes señalada. Es de valorar el acceso que tuvo este autor a dirigentes de la época de los cuales recoge testimonios además de ofrecer una muy buena cronología de los congresos obreros de la Federal desde 1924[25].

Por otra parte de Formación y lucha del proletariado industrial salvadoreño de Rafael Menjivar Larín, nos ofrece un material rico en conceptos dialecticos donde por primera vez se habla del “carácter utópico” (designación de carácter peyorativo por parte de los marxistas) de las posturas anarquistas en la Unión de Obreros Socialistas (UOS) y la Confederación de Obreros de El Salvador (COES) en miras de los congresos obreros de 1911 y 1918 respectivamente[26].

De capital importancia resulta el trabajo de Roque Dalton Miguel Mármol: Los sucesos de 1932, ya que nos ofrece como fuente las memorias del militante comunista, este nos permite tener un panorama amplio de la sociedad salvadoreña de las primeras tres décadas del siglo del siglo XX[27]. Según López Bernal, lejos de presentar a las masas populares como fácilmente dominadas y manipulables, Dalton (y Mármol) llevan el problema a otro extremo; tratan de darle a las masas una tradición política militante y revolucionaria que va más allá de lo que evidencian la realidad histórico salvadoreña. Sin embargo, esta obra tiene un gran valor histórico, pues registra el proceso de organización, politización y radicalización de los obreros y campesinos en la segunda y tercera década del siglo XX[28].

 Este testimonio ha sido de referencia obligatoria en los estudios modernos de anarquismo por parte de todos los académicos centroamericanos, ya que muchas veces la ambigüedad, los silencios y omisiones de Mármol nos muestran la transición ideológica del anarcosindicalismo hacia el marxismo por parte de este en el proceso organizativo dentro de la F.R.T.S[29].

El único trabajo especializado en historia de la época que se diferencia de los demás nos lo ofrece Everett Alan Wilson en The crisis of national integration in El Salvador, 1919-1935, en este existe un nuevo replanteamiento del tema en el cual se estudia los movimientos de artesanos y obreros como proceso de movilización de las clases medias y no como antecedente inmediato a la coyuntura política de la época tal cual lo plantean los demás autores marxistas, la rigurosidad en la sistematización de fuentes asumiendo enfoques y teorías novedosas constituye su principal aportación al tema[30].

Las décadas de 1980 y 1990 van a marcar un resurgimiento de los estudios históricos sobre el país tanto de investigadores nacionales e internacionales, estos han abordado la temática de los trabajadores y anarquistas de manera más holística con nuevas fuentes y nuevas cajas de herramientas entre las que tenemos: movilizaciones, vida cotidiana, sociabilidad y los imaginarios de estos grupos, ganando estos mismos nuevas dimensiones y espacios. Aunque los temas no se han configurado como trama principal, han ocupado espacios en capítulos y temas secundarios.

Se tiene entre estas producciones el trabajo de Patricia Alvarenga Cultura y ética de la violencia en El Salvador, 1880-1932, en el cual a través del estudio de las dinámicas del Estado y los grupos sub alternos explica el papel de la violencia en la construcción de los códigos morales que rigen la ética del poder, una ética que surgió en el país a partir de la revolución liberal del 1885 y que moldeó la renovación de las relaciones de poder lo mismo que las relaciones que organizaron la propiedad y las relaciones laborales, en donde se generaron los marcos axiológicos para la nueva sociedad cafetalera que siempre se enfrentó a la resistencia campesina en un conflicto sin solución. Las fuentes presentadas en este trabajo han representado una guía de análisis y comparación, en cuanto que aporta una diferenciación clara entre marxistas y anarquistas en la F.R.T.S[31].

¿Qué diferencias existían entre el liberalismo y anarquismo en El Salvador? En este punto, es de capital importancia poner los ojos en este período, específicamente en la obra Tradiciones Inventadas y Discursos Nacionalistas: El Imaginario Nacional De La Época Liberal En El Salvador, 1876-1932, en ella López Bernal aborda el tema de identidades nacionales desde las perspectiva moderna de contruccion de naciones planteado en 1990 por el pionero Steven Palmer de cuya tesis se desprende la relacion entre el liberalismo y el nacionalismo como base popular al proyecto hegemonico y agregados culturales propuesto por los ideologos liberales y marxistas en su interpretación de proceso civilizatorio[32].

Además de su propuesta teoríca y su rigurosidad y reintrepretación de las escasas fuentes, el autor propone que es con la década de 1920 que las luchas y radicalización en las relaciones urbano-rurales de los trabajadores evidencian el deteriorado estado de desigualdad económica y social que arrastró el cultivo del café y las élites intransigentes lo que conllevó a una polarización política[33]. De aquí se desprende que existió una élite intelectual liberal con una idea de progreso a la cual se opuso y jugó un papel antagónico la super crítica de la “nueva intelectualidad” obrera y artesana.

En las producciones de actualidad, valiendonos de la interdisciplinaridad que impera en los estudios históricos en boga y para poder dimensionar este visión de nueva intelectualidad es necesario detenernos a meditar en la obra de Marta Elena Casaús Arzú y Teresa García Giraldez: Redes intelectuales centroamericanas: un siglo de imaginario nacionales 1820-1920, este esfuerzo está dirigido a recuperar las corrientes sub alternas que influyeron notablemente en la formación del espiritualismo nacionalista y en el socialismo espiritual, en donde este sector social es re elaborado a partir de la visión de los cambios operantes entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX a partir de la ilustración.

Este punto de partida se puede identificar especificamente en Europa a partir a partir del affaire Dreyfus y el “yo acuso”  o manifiesto de Emile Zola de donde parte una nueva visión de los mismos ante la sociedad. Los intelectuales europeos y latinoamericanos compartieron una serie de afinidades y rasgos comunes que las autoras operativizan, ejemplo de ello representan las redes tejidas y discursos en sus espacios de influencia donde pretendian llegar a la “humanidad” a través de manifiestos internacionalistas, ligas unionistas, apristas, marxistas, anarquistas, etc., en donde existia de trasfondo una visión regeneradora y cosmopolita que nutrió estos “segmentos de red”[34].

Por otra parte, siguiendo con el tema del anarquismo, los autores que se mencionaran a continuación partieron de las siguientes preguntas de investigación ¿Qué es el anarquismo? ¿Dondé y cómo surge? ¿Cómo llega a Centroamérica y a sus respectivos países? ¿Quiénes son sus exponentes? ¿Cuáles son sus espacios prioritarios de expresión? Y ¿Cuál es proyecto político y cultural? Tenemos un trabajo harto ingenioso para abordar metodologicamente y de manera sistematica el tema que nos atañe. Este es el caso de José Julían Llaguna Thomas La semilla que germina: Anarquismo, cultura política y nueva intelectualidad en Costa Rica (1900-1914),  desde la perspectiva de la ciencia política como herramienta teórica analiza el pensamiento político de los debates entre anarquistas y el estado, sociedad, representación política y soberanía popular[35].

Una de las limitantes que cruzan entre la experiencia investigativa y comparativa de Costa Rica con El Salvador es el caso de las fuentes, LLaguno Thomas en su primer corpus de análisis identifica entre sus fuentes la producción literaria de autores de anarquistas locales y extranjeros, publicaciones de períodicos, revistas y colecciones científicas. Enfrentadonos a una barrera muy díficil de superar, para el caso nacional se cuenta unicamente con información fragmentaria, aislada a veces y velada y abierta la mayor parte, en los editoriales obreros de los unicos períodicos de la época. Pero de este trabajo se desprende que hacer con estas fuentes luego de analizado su contenido. Abstencionismo doctrinario, anticlericalismo y desarrollo político-cultural son líneas temáticas para poder hacer un balance de la cultura política anarquista en El Salvador. Esto nos permitira a su vez identificar regularidades y discontinuidades del proceso a lo largo de los discursos producidos desde los personajes en estudio y la Federal y El Centro Sindical Libertario.

Por último cabe mencionar otro estudio de capital importancia para el tema en el que cabalgamos como lo es la tesis abordada desde la científidad histórica más contemporánea por parte de Lucas Omar Monteflores: “El anarquismo en Guatemala. El anarquismo en la ciudad de Guatemala 1920-1932”. A la vez, también considerar firmemente que se basa historiográficamente en el pensamiento Anarco-marxista, acuñado por el Doctor Julio Castellanos Cambranes,[36] y el cual es considerado por él, el pensamiento más adecuado para intentar reinterpretar la historia de Guatemala. Este pensamiento no es más que “una forma de ver el mundo (y la historia) diferente, en donde no existe la autoridad y el sometimiento ideológico y académico.” Exponer una historia libre, sin ataduras y sin compromisos más que con la misma ciencia.

“No se trata de la invención de una nueva corriente histórica, una                                         “historiografía anarcomarxista”, pero sí una manera de escribir y darle vida a la Historia, escribiendo claro y pelado, con constantes golpes contundentes al enemigo de clase al servicio de intereses espurios, desmintiendo datos con el propósito de falsear la historia, criticando análisis dogmáticos, ridiculizando mitificaciones de carácter histórico, etc. No existe cátedra alguna donde se enseñe tal corriente historiográfica, ni se conoce historiador alguno iniciado en los que presenta la eventual ventaja de presentar (no crear) algo distinto en el campo del pensamiento historiográfico de nuestra aldea nacional. Creo que el anarcomarxismo tiene la posibilidad de creación histórica, que es en sí la capacidad de pensar autónoma y libre, sin dialécticas aniquilantes y sin frases anquilosadas”[37].

Este trabajo nos transporta a la imperiosa necesidad de profundizar en el díalogo permanente entre pasado y presente para legitimar la visíon del anarquismo en la actualidad a través de las sub culturas musicales de la musica  punk y anarco-punk, los movimientos Skinheads, los sindicatos libertarios y los núcleos ácratas que invaden los circulos intelectuales, obreros y juveniles en nuestras sociedades, tratando de identificar si los militantes en la actualidad son un remanente de las corrientes acratas diluidas a través del tiempo o si son influencia foránea de el resurgimiento global de estos movimientos neo anarquistas de corte mundial que buscan nuevas formas de vida libertaria anti capitalista.

Corriendo con la misma suerte que el caso costarricense en la busqueda de fuentes, lo poco encontrado ha sido exhaustivamente interpretado, con su respectivo proceso hermenéutico, cuestión que a nuestro juicio, no lograron hacer quienes han escrito las pocas líneas sobre el anarquismo -exceptuando el caso ya citado del Doctor Taracena-.

El trabajo titulado “Breve bosquejo histórico del anarquimo en El Salvador” de Wilfredo Ortíz es el único en su tipo en el caso local, pero esta articulado siguiendo la cronología de los estadios y procesos de las luchas anarquistas durante el siglo XX, la primer limitante de este trabajo radica en que obtiene sus supuestos en base de fuentes secundarias y no se encuentra por ningún lado las fuentes primarias que permiten sentar bases para profundizar en el tema. Además el autor no pertenece a la escuela de ciencias sociales y aborda la temática desde el empirismo y el fetiche de buscar la verdad absoluta en los procesos históricos[38]. Estos vacíos no se observan en las investigaciones que han hecho los escritores anteriormente citados, el trabajo de Ortíz no ha manejado la objetividad histórica necesaria, para hacer mención del caso, como cuando escritores de vertientes socialistas o comunistas han escrito sobre el movimiento obrero; por diferencias doctrinales que han arrastrado por años entre comunistas y anarquistas, los escritores comunistas han obviado o tergiversado la historia del movimiento obrero, y como parte de este, el anarquismo.

Pero el grado de desconocimiento acerca del anarquismo en El Salvador, Honduras, Guatemala y Costa Rica es tal que no solo investigadores sociales de este país o de la región lo ignoran, sino hasta los mismos anarquistas de Latinoamérica y de Europa muestran un vacío referente al país. Tal es el caso del sitio electrónico de la Federación Obrera Regional Argentina/Asociación Internacional de los Trabajadores FORA-AIT,[39] quienes tienen un apartado sobre la historia del anarquismo en Latinoamérica y estos brindan datos totalmente fuera de lugar, en tiempo y espacio. Hasta el mismo historiador de anarquismo mundial, Max Nettlau en sus investigaciones sobre Centroamérica proporciona pequeños espacios y brinda datos erróneos sobre su existencia.

De esta forma forma quedan sentadas las bases, metodologías, las distintas experiencias y problemáticas, las limitantes y las potencialidades para los intelectuales que dedicamos horas de esfuerzo al tema del anarquismo y que contemplamos absortos dentro de la teoría y metodología con la que se va a investigar, pero también se persigue acumular el conocimiento necesario sobre esta ideología, en la cual como máximo objetivo se tiene el establecimiento de una sociedad de iguales en una sociedad de opresores y oprimidos.

Las principales hipótesis que se desprenden: los anarquistas y anarcosindicalistas construyeron el andamiaje clandestino para la hegemonización del discurso radical en el occidente de El Salvador por medio de un plan clandestino de sindicalización y educación campesina el cual seria inacabado y “erradicado” por los militantes comunistas en 1930, esto contribuiría a explicar las causas de por que el comunismo ganó rápidamente adeptos entre los indígenas, campesinos y demás sectores sub alternos, por lo que proponemos de que por si solos, los comunistas no pudieron atraer gente a su causa sino más bien se “montaron” en un proyecto que ya venia cabalgando desde principio de la década de 1920 por parte de los anarquistas y anarcosindicalistas.

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CITAS

[1] Ángel Capelleti, Prehistoria del anarquismo  (Madrid: Quemaira, 1983).

[2] Eric Hobsbawn, Rebeldes primitivos  (Barcelona: Ariel, 1974). ;George Woodcock, Anarchism : A History Of Libertarian Ideas And Movements (United States: The World Publishing Company 1979), http://rebelslibrary.org/files/woodcock_anarchism.pdf.; Ángel Capelleti, La ideología anarquista, (Móstoles, Madrid: Madre Tierra, 1991), https://alezgz.files.wordpress.com/2012/03/cappelletti20c1ngel20j-20-20la20ideologeda20anarquista.pdf.

[3] José Mourelo, “El anarquismo” (Universidad de Costa Rica, 1970). 19-20.

[4] Wilfredo Ortíz, “Breve bosquejo histórico del anarquismo “, (2013), http://www.anarkismo.net/article/13941.;Omar Lucas Monteflores, “El anarquismo en Guatemala: el anarco sindicalismo en la ciudad de Guatemala (1920-1932)” (Universidad de San Carlos de Guatemala, 2011).;José Julían LLaguno Thomas, La semilla que germina: Anarquismo, cultura política y nueva intelectualidad en Costa Rica (1900-1914)  (San José: Acracia Editores, 2012).

[5] Julie Greene, “Spaniards on the Silver Roll: Labor Troubles and Liminality in the Panama Canal Zone, 1904–1914,” International Labor and Working-Class History 2004.

[6] Thomas, La semilla que germina: Anarquismo, cultura política y nueva intelectualidad en Costa Rica (1900-1914). 24.

[7] Ángel Capelleti, El Anarquismo en América Latina, (Biblioteca de Ayacucho, 1990), http://www.bibliotecaayacucho.com/fba/index.php?id=97&b…s=157.

[8] Max Nettlau, La anarquía a través de los tiempos, (México: Editorial Vértice, 1970), http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/historia/ana….html.

[9] Ibid., Cap. 6.

[10] Ricardo Argueta, “El primer pensador anarquista en El Salvador (1904),”  Análisis sociológico boletín(2014).

[11] Ibid., 14.

[12] Ibid., 3.

[13] Víctor Hugo Acuña ortega, “Clases subalternas y movimientos sociales en Centroamérica (1870-1930) ” in Historia General de Centroamérica, ed. Edelberto Torres Rivas (Madrid: Flacso, 1993).

[14] Carles Launed, El anarcosindicalismo en el siglo XX, (Barcelona: Colección de formación e interpretación libertaria, 1978), http://www.uniliber.com/ficha/el-anarcosindicalismo-en-el-siglo-xx-launed-carles_1399319/.

[15] Arturo Taracena Arriola, “El manuscrito de Max Nettlau sobre el anarquismo en Centroamérica (1906-1932),” Política y Sociedad 2009.

[16] Nettlau, La anarquía a través de los tiempos.

[17] Arturo Taracena Arriola, “La confederación obrera de Centro America 1921-1928,” Anuario de Estudios Centroamericanos 10 1984.

[18] Ibid.,83.

[19] Ortíz, “Breve bosquejo histórico del anarquismo “.

[20] Arriola, “Presencia Anarquista en Guatemala entre 1920-1932.” 1.

[21] Ibíd.

[22] Ibíd., 3.

[23] Ibíd., 4-5.

[24] Ibíd.

[25] Salazar, “Los sindicatos obreros.”

[26] Rafael Menjivar, Formación y lucha del proletariado industrial salvadoreño  (San José: Educa, 1982).

[27] Dalton, Miguel Mármol: Los sucesos de 1932 en El Salvador.

[28] Carlos Gregorio López Bernal, Tradiciones inventadas y discursos nacionalistas: el imaginario nacional de la época liberal en El Salvador, 1876-1932  (San Salvador: Editorial e Imprenta Universitaria, 2007). 28.

[29] Entrevista personal con el Doctor Ricardo Argueta. Compartimos esta posición del militante luego de platicas donde se ha reflexionado del carácter y del bagaje ideológico que este va adquiriendo luego de que su maestro Gumersindo Ramírez (para entonces anarcosindicalista) patrocinara sus clases en la Universidad Popular “Joaquín Rodezno,” de donde se deriva que este fue iniciado en las tareas organizativas y programas propios de la sociología rudimentaria y el sindicalismo revolucionario con base en la formación pedagógica y libertaria de los obreros que representaba este centro.

[30] Alan Everett Wilson, “The crisis of national integration in El Salvador, 1919-1935” (Tesis doctoral, Stanford University, 1970).

[31] Alvarenga, Cultura y ética de la violencia en El Salvador, 1880-1932.

[32] López Bernal, Tradiciones inventadas. 28-28.

[33] Ibid., 32.

[34] Giraldez, Las redes intelectuales centroaméricanas.

[35] Thomas, La semilla que germina: Anarquismo, cultura política y nueva intelectualidad en Costa Rica (1900-1914).

[36] Licenciado  y doctor de la Historia de la Karl-Marx-Universitaet, Leipzig, antigua República Democrática Alemana, correo electrónico con el autor del 29 de septiembre al 3 de octubre del 2009.

[37] Monteflores, “El anarquismo en Guatemala: el anarco sindicalismo en la ciudad de Guatemala (1920-1932).” 8-11.

[38] Ortíz, “Breve bosquejo histórico del anarquismo “.

[39] http://fora-ait.com.ar/ait/index.php?text=historiaEnAmerica Consultado el: 01/08/15